miércoles, 7 de julio de 2010

The Doors / "Hard Rock Café" "Morrison Hotel" 40th Anniversary


The Doors: Cuarenta años de estancia en el Morrison Hotel

A cuarenta años de su publicación, “Morrison Hotel”, una de las grandes obras de los Doors.

Por Charly Hernández

Corría el año 69, exactamente el mes de septiembre, cuando Jim Morrison, Ray Manzarek, Robbie Krieger y John Densmore entraban a grabar el que sería el quinto y penúltimo trabajo de The Doors. No eran buenos tiempos para la banda californiana debido a las malas críticas recibidas por “The soft parade”, su anterior trabajo discográfico, y por si eso fuera poco, Morrison tenía problemas con la justicia y con las puritanas leyes norteamericanas que lo acusaban de escándalo público, tanto fuera como sobre el escenario.

Pero vayamos al grano; la época de transición que vivía el grupo no fue bien aceptada por el público que les siguía, “The soft parade” incluía temas que les alejaban del estilo al que acostumbraban, incluyendo instrumentos de metal consiguiendo aquel característico sonido de orquesta. Tanto el single ‘Touch me’ como ‘Tell all the people’ son los máximos ejemplos de ello, y para agravar aquella situación, la voz de barítono de Morrison empezaba a ponerse en duda debido a los abusos de las drogas y el alcohol. Es más, durante la grabación de “Morrison Hotel”, en noviembre de aquel último año de la década de los sesenta, Jim fue arrestado junto al actor y amigo del músico Tom Baker por haberse comportado de manera indebida bajo los efectos del alcohol con el staff de unas aerolíneas en Phoenix y algún acto más de escándalo público, como el arresto sobre el escenario en New Haven, altercados en Miami… entre otras lindezas propias del músico, que provocaron la interrupción de las sesiones de grabación intercaladas con los conciertos.




Grabación y Producción
Era el momento de grabar un nuevo disco, Paul A. Rotchild, productor de todos los trabajos de The Doors en la disquera Elektra/Asylum, excluyendo “L.A. Woman”, los mantuvo entre septiembre y diciembre de aquel año gestando y grabando el disco en La Ciénaga y en los Elektra Sound Studios. La formación en el estudio era básica ya que no querían los arreglos orquestales de “The soft parade”, el sonido tenía que ser el más puro que podía dar una banda de rock como los Doors. Los textos se volvieron resueltos y algo más crudos, aunque seguían resultando crípticos, encontramos en “Morrison Hotel” a un Jim más chamánico, maduro y sensual como cantante de blues y alejado de la oscuridad y de poesía sombría. Como se ha mencionado, su voz ya no llegaba a los registros de los primeros discos y se empezaba a dudar de su fuerza por lo que, ante tal situación, en la producción cuidaron ese matiz bajando la voz de Morrison, subiendo las guitarras de Krieger y por la parte de Manzarek dando suavidad al sonido del teclado de modo que se disimulaba la carencia de la voz que tanto se discutía y, por otro lado, continuaron desarrollando el aspecto blues en el sonido.

Bruce Botnick, ingeniero de sonido en esta etapa y en la siguiente, con “L.A. Woman”, además de participar en las sesiones del “Let it bleed” de los Stones, se encargaría de darle forma a toda aquella amalgama hasta hallar el sonido que buscaban; un disco conceptual dividido en dos partes. La cara A bautizada como “Hard Rock Café”, y la B como “Morrison Hotel”, que contenían once cortes, seis en la primera parte y los cinco restantes en el reverso, pero de las canciones hablaremos más adelante. A Jim Morrison como vocalista, Robbie Krieger a la guitarra, Ray Manzarek en los teclados y John Densmore como batería se le unirían Ray Neopolitan, encargado del bajo salvo en ‘Roadhouse blues’ y en ‘Maggie M’Gill’, donde era Lonnie Mack el que se ocupaba de tal menester. El último músico en intervenir era Giovanni Puglese alias de John Sebastian, quien aportaba el arpa y armónica únicamente en ‘Roadhouse blue’. La curiosa acreditación de John Sebastian como Giovanni Puglese tiene varias versiones; una de ellas seguraba que no podía utilizar su verdadero nombre por cuestiones de derechos con la compañía discográfica y la otra, y más fiable, sacada de boca del propio productor Paul A. Rotchild, venía a explicar, dos años después de la publicación de “Morrison Hotel”, que, simplemente, John Sebastian no quería ser relacionado con The Doors.

Portada

La mítica portada y su foto fueron claves para terminarle de dotar de personalidad al álbum, aunque ya de por sí era un disco redondo. La fotografía de los cuatro miembros dentro del hotel fue tomada por el fotógrafo y ex componente de la Modern Folk Quartet, Henry Diltz (1938, Missouri). Curiosa la historia de Diltz, comenzando como músico que tras codearse con gente del rock y realizar algunas fotos se dio cuenta de que su verdadero talento era el de fotografiar a gente del “rock and roll circus” como Steppenwolf, Crosby, Stills, Nash & Young o, como en este caso, The Doors. Incluso fue el encargado de inmortalizar el festival de Woodstock y Monterrey. Actualmente sigue aguantando el tirón en su casa del sur California y sus instantáneas han sido publicadas en “Rolling Stone”, “Time”, “People”, “Life”, etc.

Continuando con el emplazamiento del “Morrison Hotel”; el afamado local se encuentra en el downtown de Los Ángeles, exactamente en el 1246 de la calle South Hope y era, por entonces, un albergue barato para gente de paso y vagabundos. En la actualidad permanece cerrado y su fachada totalmente tapiada y deteriorada. Como era de esperar, hay “hoteles” y alguna que otra tienda y/o museo que ha imitado la fachada con mayor o menor detalle, así como el nombre. ¿Casualidad entre el nombre del disco y el hotel? Para nada, aun estando grabadas todas las canciones todavía no existía un título como tal hasta que el grupo recordó este establecimiento y se dirigieron allí, junto a Diltz, para realizar la sesión de fotos. Realmente no tenían permiso alguno para fotografiar tanto la fachada como el interior, el propio Henry Diltz contó en su momento la anécdota de la siguiente manera:

“Era un albergue para vagabundos. Un hotel para huéspedes de paso. Entramos y le pregunté al tipo que se encontraba tras la recepción que si podíamos sacar fotos. Él me dijo ‘No, no pueden’. Así que salimos y les iba a sacar la foto en frente de la ventana, cuando vi al tipo dejar la recepción y meterse en el ascensor. Les dije ‘¡Rápido! ¡Meteos ahí!’. Se metieron corriendo, se pusieron en sus marcas y yo comencé a sacar fotos como loco. Saqué exactamente un rollo de película y después nos largamos”.

Tras la finalizar la furtiva sesión fotográfica, banda y fotógrafo fueron a tomar alguna copa, ese bar al que se acercaron estaba en el número 300 de la East 5th Street y es el que aparece en la contraportada con la fachada roja llamado Hard Rock Café, meses después llamó un empresario británico preguntando por el nombre de dicho local, pues aquel tipo pretendía abrir un restaurante con el mismo nombre y fue, como ya se pueden imaginar, el nacimiento de la famosa franquicia mundialmente conocida que abrió en 1971 su primer establecimiento en Hyde Park Corner de Londres. Tanto al abrir la carpeta del vinilo como el libreto del compacto, veremos desplegar una foto del grupo tomada dentro de este mismo lugar, aunque en alguna edición en vinilo se suprimió el formato “gatefold” y pasó a ser una simple funda.



Las Canciones

Inicia la marcha ‘Roadhouse blues’, contundente blues-rock que arranca con la guitarra de Robbie Krieger a la que se le une la característica armónica de John Sebastian (G. Puglese) manteniendo un duelo con el guitarrista y los teclados de Ray Manzarek seguidos de las primeras entonaciones –”on the road”– de Morrison: “Ah Keep your eyes on the road / Your hands upon the wheel. / Keep your eyes on the road / Your hands upon the wheel. / Yeah, we’re going to the roadhouse, / Gonna have a real good-time”. Fue cara B del single de presentación, situándose en la primera cara ‘You make me real’, sencillo que alcanzó el puesto cincuenta en las listas estadounidenses. Grabada entre el cuatro y cinco de noviembre, constó de varias sesiones hasta que Rotchild y Botnick dieron con la perfección. Algunas de las tomas aparecen en la edición especial del disco remasterizado que contiene además algunos añadidos extra, nuevas armónicas o voces que se desecharon en la grabación original. Curiosos son los “outtakes” que podemos encontrar en las ediciones extra en las que tanto productor e ingeniero de sonido dan algunas órdenes a la banda –también entre los músicos-–como la frase de Rotchild a Krieger: “we’re going to the roadhouse, Robbie, not the bathroom!”. En Jim se puede apreciar, en alguna que otra toma, su alto estado de embriaguez para meterse en el papel de cantante de blues, tal y como explicaría Bruce Botnick en las anotaciones dentro de libretos de reediciones o box-set. La parte anecdótica, otra más, es que Morrison utiliza expresiones en nepalí en ciertos fragmentos que prácticamente pasaron desapercibidos.

El bajista de estas sesiones, Lonnie Mack, fue quien realmente ejecutaba el riff de introducción al tomar la guitarra de Robbie Krieger para experimentar algún tipo de melodía blues hasta que Krieger aprendiera, a partir de aquellos primeros pasos, el riff completo. No se sabe quién grabó finalmente aquella parte, si Mick o Krieger, lo que sí es seguro es que muchas partes de guitarra dentro de la canción fueron desarrolladas por Lonnie Mack aunque en los créditos, y para no desmerecer a Robbie Krieger, este último sería quien se llevara todo el mérito. Es más, en el primer minuto con treinta y nueve segundos de la canción, cuando arranca el solo de guitarra, Morrison grita: “Do it, Lonnie! Do it!” por lo que podemos deducir que el riff que perduró en la grabación final fue el que interpretó Lonnie. Aparte, Mick fue “el quinto” de la banda ya que en la gira posterior sería quien se ocupara de tocar el bajo –Manzarek ya no tenía que ocupar su mano izquierda para tocarlo mientras aporreaba las teclas– e incluso fue guitarra principal dejando a Robbie como guitarra rítmica. El sonido inicial de los teclados también sufrió cambios; de un Würlitzer eléctrico se pasó a un piano de tachuela exactamente igual al que utilizaron los Beach Boys en ‘Good vibrations’.


De sobra es conocida la versión en directo, que en tantos recopilatorios se ha incluido, con la presentación: “Ladies and gentlemen, from Los Ángeles, California… The Doors!” y que era idónea para arrancar los shows de la banda, aun años y décadas después, el experimento con Krieger, Manzarek e Ian Astbury llamados Riders on the Storm utilizarían esa misma introducción como presentación del espectáculo. Ha sido versionada infinidad de veces, desde Status Quo, pasando por Blue Öyster Cult hasta Frankie Goes to Hollywood o Stone Temple Pilots.


Siguiendo el orden de escucha, ‘Waiting for the Sun’, grabada en las sesiones del tercer trabajo de la banda en el 68 y titulada de manera homónima, no se incluyó finalmente en el LP y optaron por hacer la perteneciente a “Morrison hotel”. La versión generalizada que trata de arrojar luz –o sombra más bien– a este hecho viene a decir que debido al fracaso de crítica con “The soft parade”, el grupo quiso que al incluir ‘Waiting for the Sun’ en “Morrison hotel” la relacionaran directamente con este último, tratando de olvidar o aparcar, en cierta medida, el patinazo de “The soft parade”. Puede que recuerde a los primeros Doors, tanto en sonido como en textos y, lógicamente, en estilo, pues se aprecia una fuerte tendencia a la psicodélia como demuestra en la letra:

“At first flash of Eden, / We race down to the sea. / Standing there on freedom’s shore.”

Cobran especial protagonismo los teclados de Manzarek, la guitarra aunque omnipresente no tiene tanta relevancia como en el resto de composiciones dejando paso a la potente voz de Jimbo, primero con suavidad incluso en el estribillo manteniendo la tonalidad precisa hasta llegar a bastante más de la mitad de la duración donde suben el tono repitiendo una y otra vez el título para luego volver al punto inicial. Una melodía bien llevada que no desentona demasiado dentro de “Morrison Hotel”.


You Make Me Real- Morrison Hotel- The Doors


‘You make me real’ y ‘Peace frog’ son las dos últimas piezas más rockeras antes de dar por finalizada la primera cara no sin antes escuchar la preciosa balada ‘Blue Sunday’ y ‘Ship of fools’. ‘You make me real’ cara A del single, tiene una clara estructura de rock and roll clásico gracias a la guitarra de Krieger. Si a esto le añadimos el piano con el que abre el bueno de Manzarek, tenemos la mezcla ideal. ‘Peace frog’ y su animado ritmo capitaneado por el riff con efecto wha-wha y el fantástico solo que salen de las afiladas cuerdas de la guitarra se une al pulso de la batería de Densmore sosteniendo el control de todo el tema. Morrison comienza prácticamente todas las líneas de texto con la palabra ‘sangre’, diecisiete veces exactamente, debido a la represión que se vivía por aquel entonces por la guerra de Vietnam, manifestaciones de estudiantes, derechos de la raza negra, etc. También la historia que se esconde detrás de la composición relata el acontecimiento vivido de niño mientras viajaba con sus padres y abuelos en coche y presenció un horroroso accidente automovilístico entre un turismo y una furgoneta con trabajadores indios. Prestando atención se puede entender en los versos sin demasiada metáfora parte de la historia perteneciente originariamente de un poema de Morrison titulado ‘Newborn awakening’:

“Indians scattered on dawn’s highway bleeding / Ghosts crowd the young child’s fragile eggshell mind.”

Este suceso también tiene protagonismo en ‘Ghost song’ y ‘Dawn’s highway’, dentro de “American prayer”.

El acorde final de ‘Peace frog’ enlaza con ‘Blue sunday’, balada dedicada a su compañera sentimental Pamela Courson dejando ver su amor, aunque ocasional, hacia la que fue su mujer hasta el final de sus días. No sería esta la única que dedicaría a Pamela, pues dentro del mismo “Morrison Hotel” también hace una clara alusión en ‘Indian summer’ y en ‘Queen of the highway’. Terminando la cara A, también llamada ‘Hard rock café’, tenemos la crudeza inspirada en Rimbaud de ‘Ship of fools’, relatando una especie de extinción espiritual de la humanidad y su autodestrucción en lo que el llama un viaje en un barco de locos.

Abriendo la puerta –y nunca mejor dicho– de la cara B y del resto del repertorio, ‘Land ho!’ es la primera en sonar con un ritmo de batería similar –que no igual– al que da Ringo Starr en el ‘Get back’ de los Beatles. A John Densmore se le ciñe perfectamente y en una simbiosis musical los teclados de Ray Manzarek. La letra, de temática marinera, narra las ansias de libertad de un viejo capitán de barco que busca pisar nuevas tierras extranjeras jugándose a su suerte el viaje y una mujer, la tónica es parecida a la anterior, ‘Ship of fools’. Luego llega ‘The spy’, para muchos una de las mejores de todo el disco, de fuerte raíz blues, fascinante instrumentación, como no podía ser de otra manera entre el oscuro piano y el slide de la guitarra. Sólo hay que detenerse en el tempo de la misma y dejarse llevar por la erótica de su poesía.

“I’m a spy in the house of love. / I know the dream, that you’re dreamin’ of. / I know the word that you long to hear / I know your deepest, secret fear”.

The Spy- Morrison Hotel- The Doors



Dentro de un festival “love-song” aparece la ‘Queen of the highway’ que como antes dejaba constancia, iba dedicada a su novia Pamela Courson clarificándolo totalmente en la letra; “She was a princess / Queen of the Highway” para referirse a ella y “I hope it can continue / Just a little while longer”, donde el propio Morrison se retrata a sí mismo dentro de una autobiográfica declaración amorosa en toda regla. Grabada en noviembre, tiene otra versión hermana en clave de jazz, muy recomendable y que podemos encontrar en la edición remezclada del cuarenta aniversario, además de en ciertos bootlegs.

Y como no hay dos sin tres, la mística ‘Indian summer’ inunda de sosiego y de parsimonia armonía lo que queda de LP. Hay a quien le recuerda a la más que famosa ‘The end’, y es muy posible y factible, puesto que ambas guardan ciertas similitudes en cuanto al ritmo y la música se compuso en la primera etapa de la banda, en agosto del 66. Para esta ocasión fue regrabada la voz de Jim. Dispara la canción un estirado y meloso ‘I love you’ de boca de Morrison para dar rienda suelta a una letra sencilla pero rica en misticismo. Impresionante y totalmente arropador el bajo que se marca el músico de estudio Ray Neopolitan, otorgándole profundidad a la canción.

Finalizando esta gran obra de los Doors, cierra la enérgica ‘Maggie M’Gill’. Una melodía blues de principio a fin y letra abatida que cuenta la historia de Maggie M’Gill, hija atormentada de un padre estrella del rock and roll alcohólico que la abandona a su suerte. Tanto el ritmo, como la guitarra, teclados y, por supuesto, la voz, tienen todo para seguir la estela de blues que buscaban y continúa hasta el siguiente álbum y sexto de The Doors, “L.A. woman”.


Rarezas y Legado

Entre las cintas originales quedaron guardando polvo los tomas alternativas e inéditos que en cuentagotas saldrían en bootlegs, recopilatorios de rarezas tipo “Essential rarities” o se daban a conocer únicamente en los conciertos de la banda. Por fortuna, en los recopilatorios piratas podemos obtener prácticamente las sesiones de aquella grabación para así degustar grandes canciones como ‘Rock is dead’, ‘Whiskey, Mystics and Men’ (aunque casi podría quedar fuera de esta etapa por los pelos), ‘Carol’ (prácticamente igual a ‘L.A. woman’ en cuanto a ritmo se refiere y grabada un cuatro de noviembre), una versión instrumental de ‘Queen of the highway’ o ‘Blues for Lonnie’, una brutal pieza auténtica de blues que en la que, como ya indica el título, tiene que ver el bajista Lonnie Mack (podemos dar con ella en el reciente box-set “Perception”). En el caso de la edición del cuarenta aniversario se incluye como material extra “outtakes” y cortes de diálogos previos así como numerosas tomas de ‘Roadhouse blues’, un falso arranque de ‘Peace frog’, ‘Carol’, como se acaba de nombrar, y dos versiones jazz de ‘The spy’ y ‘Quen of the highway’. Esta última edición de “Morrison hotel”, remasterizaba y remezclaba las canciones con coros de Morrison, notas de piano y guitarras que fueron grabadas durante aquellas sesiones y no se utilizaron en principio.

La obra vio la luz en febrero del año 70, abrió nuevos caminos en cuanto a su búsqueda de sonido se trataba y que terminaría de definirse hasta la disolución del grupo. Fue un éxito de crítica alcanzando en las listas de ventas el cuarto puesto en Estados Unidos y el doce en Reino Unido. “La vuelta a las raíces” o “el mejor disco de The Doors”, fueron algunos de los titulares en la prensa musical escrita, pero como la excepción que confirma la regla, aparecería Lester Bangs haciendo una reseña del disco tildando a Morrison de patético payaso violento y alcohólico exhibicionista que no era ni una caricatura de lo que fue.

Casi cuarenta minutos de duración fueron más que suficientes para convencer al público y crítica de que el grupo no estaba acabado, como en muchos medios se decía tras el lanzamiento de “Waiting for the sun” o “The soft parade”, y que estaban ahí para quedarse y perdurar. Desde luego así ha sido, con “Morrison Hotel” encontraron un icono tanto en la famosa imagen de la portada como en canciones que siguen siendo el buque insignia de la banda liderada por Jim Morrison y compañía.

Queen of the Highway - Morrison Hotel-The Doors

martes, 6 de julio de 2010

John Lennon / "John Lennon Signature Box"

Remasterizarán los discos que John Lennon grabó como solista

02/07/10 - 15:01 (Fuente: ANSA)

Son ocho álbumes que serán puestos a la venta en una caja especial llamada "John Lennon Signature Box". Saldrá a la venta a comienzos de octubre, con un nuevo tratamiento digital y una canción inédita.
Como ya ocurrió hace unos meses con las obras de los Beatles, los ocho discos que John Lennon grabó como solista también serán reeditados con una remasterización digital. Será en octubre, en una caja especial que incluirá una versión inédita de una canción y saldrá a la venta en coincidencia con la fecha en la que el ex Beatle hubiera cumplido 70 años.
"Al remasterizarse 121 canciones de toda su carrera como solista, espero que los ya familiarizados con la obra de John encuentren una inspiración renovada de su increíble don como compositor, músico y vocalista, y de su poder como comentarista de la condición humana", destacó Yoko Ono, la viuda del ex Beatle.

La discográfica EMI pondrá a la venta los ocho discos remasterizados el 5 de octubre, cuatro días antes del aniversario del nacimiento del músico asesinado en 1980.

La caja incluirá “Imagine" (1971), "Rock 'n' Roll" (1975) y una versión doble de "Double Fantasy" (1980), el último disco de Lennon. También estarán "John Lennon/Plastic Ono Band" (1970), "Some Time In New York City" (1972), "Mind Games" (1973), "Walls and Bridges" (1974), y el póstumo "Milk and Honey", de 1984.

http://www.clarin.com/espectaculos/musica-John_Lennon_0_290971121.html

John Lennon - Steel And Glass - Walls and Bridges (1974)

lunes, 5 de julio de 2010

Montjuïc de Nit 2010 / Nit Blanca de Barcelona



Montjuïc de Nit supera su apuesta por la escena local

Barcelona Cataluña / La noche blanca atrae a cerca de 90.000 personas

ABC
Día 05/07/2010
BARCELONA


Que la escena musical barcelonesa vive un espléndido momento de forma no es ninguna novedad pero, por si quedaba alguna duda, la tercera edición de Montjuïc de Nit se encargó de confirmarlo ante las cerca de 90.000 personas que participaron el sábado por la noche en esta nueva entrega de la noche blanca de la capital catalana; una noche diseñada inicialmente para celebrarse en la Diagonal pero reubicada en la montaña mágica tras el fiasco de la consulta. «Montjuïc de Nit ha puesto al alcance de los ciudadanos, en una sola noche, la calidad de la música hecha en nuestra ciudad», celebró el delegado de Cultura del Ayuntamiento de Barcelona, Jordi Martí, a propósito de una velada que, con más de 70 actuaciones repartidas en 13 escenarios, consiguió poner de acuerdo a los principales festivales privados de la ciudad —del Primavera Sound al Sónar pasando por el In-Edit, el Festival de Jazz de Barcelona, el Festival del Mil·leni o el Cruïlla Barcelona— y encomendó a la escena local una programación en la que participaron bandas como Standstill, Tarántula, Guillamino, La Pegatina, Astrud, Brossa, The Requesters, Manos de Topo, Falsalarma, Mendetz , ZA! y The New Raemon, entre otros. «Esta escena se manifiesta a lo largo del año a través de las programaciones de los festivales y de los múltiples conciertos que se hacen en las salas de música en directo de la ciudad, y ayer se pudo concentrar en Montjuïc exhibiendo el gran momento de la música en Barcelona».




MÚSICA GRATUITA EN LA 'NIT BLANCA'

'Trekking' por etapas

Por Jordi Bianciotto - Barcelona

A primera hora de la noche, los 13 escenarios levantados en otros tantos puntos de Montjuïc lucían optimistas y confiados. Solo faltaba un ingrediente: el público. A los artistas programados en la primera franja, de ocho a diez, les tocó sufrir: espacios semivacíos, turistas despistados (fotografiándose ante las fuentes en la avenida de Maria Cristina mientras el escenario del Sónar echaba a andar) e interpretaciones esforzadas ante explanadas inhabitadas. Las alarmas consistoriales ya debían tintinear cuando la montaña mágica fue llenándose poco a poco hasta componer un retrato moderadamente vitalista. Unas 90.000 personas, según el Ayuntamiento, acudieron a Montjuïc de nit, programa de más de 70 actuaciones gratuitas enmarcado en la tercera edición de la Nit blanca

Como intento de gincana musical, el experimento dejó cabos sueltos: escenarios en puntos atractivos, bucólicos algunos de ellos, pero muy distanciados unos de otros. El tráfico rodado estaba desaconsejado, no todos conocían el itinerario de las líneas de autobuses y las caminatas a pie quedaban descartadas en muchos trayectos. Así, el grueso del público se concentró en los escenarios más accesibles: el de la avenida de Maria Cristina (muy poblado con los menús electrónicos de The Requesters y Ángel Molina) y los dos ubicados en la Recta de l'Estadi (orientados a grupos de pop-rock alternativo como Mazoni, Standstill y Manos de Topo, con patrocinio de Primavera Sound y el BAM), a los que hay que sumar el del Sot del Migdia, cuyo cartel a base de pop, revival soul y rumba mestiza (Mendetz, Delafé y Las Flores Azules, The Pepper Pots y La Pegatina), a cargo del Festival del Mil·lenni y Cruïlla de Cultures, convocó a varios miles de personas.
Pero si algo logró Montjuïc de Nit fue establecer como normal que una convocatoria de gran formato se alimente en exclusiva de artistas surgidos o desarrollados en Barcelona. Fue una inédita exhibición de poder y diversidad artística cuya ejecución habría sido mucho más difícil hace unos años.

Cuota de militancia

En el Poble Espanyol, los aficionados al jazz se sentaron en el suelo para atender al flamenco-jazz de Guillermo McGill, mientras, en el Mirador del Migdia, el folk de Tradicionàrius y la experimentación de Gràcia Territori Sonor acuñaban una extraña alianza pasando de Marc Egea a Bèstia Ferida. Los escenarios más apartados del eje central lo tenían más difícil, ya que no pillaban de paso y había que desplazarse expresamente hasta ellos. Requerían una cierta militancia, lo cual no es una novedad para Barnasants, que convocó a los fans de la canción de autor en el Polvorí con un cartel que viajó de Joan Isaac a Dani Flaco pasando por Sílvia Comes.

La juventud de la mayor parte del público explica que los escenarios no se animaran del todo hasta rondando la medianche, cuando apenas quedaban dos horas de programación. Para Jordi Martí, delegado del cultura del Ayuntamiento, Montjuïc de Nit certificó el «gran momento de la música en Barcelona». De la música, y del trekking urbano.

http://www.elperiodico.com/es/noticias/cultura-y-espectaculos/20100705/trekking-por-etapas/365739.shtml

Montjuic de Nit, Barcelona, 2008

sábado, 3 de julio de 2010

Jim Morrison / "The Lizard King" (An American Poet)


Jim Morrison: El poeta del caos

Hoy se cumplen 39 años de la muerte de Morrison


Cuando murió, Jim Morrison tenía 27 años. Su compañera sentimental de entonces, Pamela Courson, murió de sobredosis pocos años después. Él, sobre el papel, no se drogaba, al menos con cocaína ni heroína. Prefería el alcohol, del que ingería cantidades ingentes. Era un gran admirador de Rimbaud y Baudelaire. Jim quería ser poeta -en realidad, escribió algunas buenas canciones, y temas como The end se han convertido en himnos generacionales- y creía haber encontrado en París la libertad que le negaban las autoridades americanas. Además, para un grupo como The Doors, que cantaba temas de Kurt Weil-Bertolt Brecht, que componía textos en honor de Edipo o que había elegido su nombre a partir de un ensayo de Aldous Huxley, la cultura europea era la única de verdad. Dado que el médico que certificó la muerte de Morrison se limitó a constatar la 'parada cardiaca', hoy la leyenda sigue creciendo.

Unos hablan de la nariz ensangrentada de Jim y sugieren una sobredosis; otros creen que murió en el Rock'n' Roll Circus y fue llevado por los amigos hasta la bañera de su casa; Pamela Courson habló de problemas respiratorios y de enorme cogorza; el mundillo rockero asoció la muerte de Jim a las de Hendrix y Joplin para deducir de ahí que el FBI o la CIA habían emprendido una campaña de exterminio de músicos contestatarios. Todas esas dudas y rumores han servido para alimentar otro: que la tumba de Père-Lachaise está vacía y Jim vive hoy en África, en el terreno escogido por Arthur Rimbaud para desaparecer de Occidente. Todas esas hipótesis hubieran hecho feliz a Jim Morrison, no en vano se autodefinía como 'poeta del caos', y parece difícil poder probar alguna de ellas, pues hoy su tumba está permanentemente vigilada por cámaras ocultas detrás de farolas.

La Alhambra, ¿la última visión de Jim Morrison?


El cantante quedó atrapado por su magia e insistió en verla varios días seguidos
Le quedaban sólo nueve meses de vida y uno de ellos lo iba a pasar en España

JUAN JOSÉ LAHUERTA (EFE)
30/06/2007

MADRID.- "Estáis bebiendo con el número tres". Jim Morrison, cantante de 'The Doors', profetizó así su propia muerte tras recibir la noticia de que Janis Joplin acababa de fallecer, 16 días después de morir Jimi Hendrix. Era octubre de 1970, le quedaban sólo nueve meses de vida y uno de ellos lo iba a pasar en España.

Fue entonces cuando cansado de la fama, harto del rock y perseguido por la justicia estadounidense, buscó en París un refugio para esconderse de cuatro años de excesos.

Sin embargo, en la capital francesa, éstos no cesaron y el alcohol siguió muy presente en su vida. Un día, tras toser sangre, un médico le recomendó descansar en un clima cálido. Sin pensarlo demasiado, el 10 de abril de 1971 inició un viaje en el que visitó España junto a su novia Pamela Courson.

La pareja alquiló un Peugeot con el que atravesaron los Pirineos por Cataluña antes de parar en Madrid, donde visitaron el museo del Prado. Allí, según relata el escritor Stephen Davis en una biografía del artista, Pamela Courson grabó con su cámara Super-8 a Jim Morrison petrificado contemplando 'El Jardín de las Delicias' de El Bosco, tríptico sobre el que había escrito en sus años de estudiante en la Universidad de Cine de Los Ángeles.

Jim Morrison y La Alhambra

La pareja atravesó el puerto de Despeñaperros y llegó a Granada. En la ciudad andaluza se iban a encontrar con un grupo de personas que habían creado un local en el que la cultura fluía por sus paredes. Se llamaba Zíngara y todas las noches ofrecía exposiciones de pintura, conciertos y encuentros poéticos.
El granadino Ángel Carmona fue uno de los impulsores de aquel lugar mágico, ubicado en el barrio del Sacromonte y con unas vistas impresionantes a La Alhambra. Durante los años 60, Carmona visitó lugares emblemáticos de la contracultura hippie, como San Francisco o París, donde incluso llegó a conocer al filósofo Jean Paul Sartre. Cuando decidió volver a Granada, trajo unos conocimientos que prácticamente no existían en España.

Pero no fue el único. Un amigo suyo, Rafael Cuéllar, visitó en 1968 la California más hippie de la historia. Cuando regresó a Granada, ayudó a Carmona a excavar con sus propias manos una cueva que acabó convirtiéndose en Zíngara. Allí ponían discos que trajeron de Estados Unidos de Ten Years Atfer, Jefferson Airplane, Santana o Jimi Hendrix, que se mezclaban con el folclore local.

Aquel lugar fue adquiriendo fama y la voz se corrió entre los amigos que Carmona había dejado en California. "Comenzó a llegar gente de todo el mundo. Un día apareció una pareja canadiense que había oído hablar de Zíngara. Después fueron llegando más", explicó.

Uno de aquellos visitantes fue Jim Morrison. Una noche, Cuéllar se percató de que pasaba algo diferente: "Era un lugar de difícil acceso. Vi un coche aparcado en la puerta, algo que me pareció extraño. Cuando entré, las dos camareras estaba alborotadas porque Jim Morrison estaba en el local".

Joanie Roseblant y Joanne Yablosky eran dos jóvenes californianas que viajaban por Europa y pararon en Granada por un tiempo, donde trabajaron en Zíngara. Rápidamente reconocieron al barbudo Jim Morrison. "Pamela se acercó a la barra y nos dijo que iban de incógnito. Charlamos con ellos en una mesa y nos invitaron a su piso de París", recuerda Rosenblant.

Después, Cuéllar decidió entablar conversación con el artista. "Me dijo que vinieron a Granada, porque habían oído hablar de Zíngara. Se alojaron en casa de tres australianos. Después me pidió whisky, pero como no había, salí a buscarlo. Conseguí una botella. Estaba acompañado por gente muy seria y silenciosa, y, salvo él, que se la bebió entera, el resto parecía alimentarse del aire", destacó.

Jim Morrison no hacía caso al médico que le recomendó calmar sus hábitos destructivos. En 1969 relató su relación con el alcohol en 'Rolling Stone: "Tienes el control hasta un punto. Es tu elección cada vez que tomas un sorbito. Tienes un montón de pequeñas elecciones. Supongo que es la diferencia entre el suicidio y una capitulación lenta", dijo.
La muerte rondaba a Jim Morrison, pero Zíngara ofrecía vida. Allí presenció varios conciertos, pero no se animó a cantar. "Nos pidió que le pusiéramos algo de Janis Joplin. Y lo hicimos. Estaba nostálgico", recuerda Cuéllar.

El encuentro de aquel joven granadino con Morrison concluyó cuando le mostró La Alhambra. "Decía algunas palabras en español y le dije que era el lugar más bello del mundo y que tenía que visitarlo".

Al amanecer, el 'Rey Lagarto' y Pamela Courson subieron al monumento. El cantante quedó atrapado por su magia e insistió en verlo varios días seguidos. Pamela grabó a Jim sentado cerca de la famosa fuente custodiada por los leones de piedra. Tal y como asegura Stephen Davis, Morrison se levantó con una sonrisa angelical en su rostro y caminó hacia la cámara hasta que uno de sus ojos ocupó el último fotograma.

Tras pasar varios días en Granada, la pareja viajó a Tánger, desde donde fueron a Marrakech. Después, cogieron un avión en Casablanca que les devolvió a París. Comenzaba la cuenta atrás para un trágico desenlace. Era el 3 de mayo de 1971 y a Jim Morrison le quedaban dos meses de vida.

La última visión de Morrison

Su cadáver apareció en la bañera del piso derecho de la cuarta planta del 17 de Rue de Beautreillis hace exactamente 36 años. La versión oficial dictaminó que murió de un ataque al corazón.

Pero el francés Gilles Yepremian, que conoció a Jim Morrison en París tras recogerle borracho en un pub llamado 'Rock and Roll Circus', explicó que el cantante falleció en los retretes de aquel local tras esnifar heroína que fue a recoger para su novia.
La verdad de lo que pasó la noche del dos al tres de julio de 1971 nunca se sabrá. Pamela Courson contó que después de regresar del cine, pusieron las filmaciones de sus viajes por España porque Jim no era capaz de dormir.

Si así ocurrió, algunas de las últimas imágenes que el cantante vio antes de morir estuvieron relacionadas con el país que sólo tres meses antes había visitado y, en concreto, La Alhambra.
The Doors: Universal Mind Absolutely Live

Clouds today seem to be candy, coulored like gasoline.
The butane gas cylinders in Hungary look so different.
Everything swears to me, if everything swears to you
Come with me, on the way back.
If everything swears to you, say to me:
I'm not the head of family, I'm not the head of the family.
I saw you yesterday with a glassine envelope, and a smile in your face
You look so happy that I don't know if I must tell you... (Jim Morrison)

jueves, 1 de julio de 2010

Willie Dixon / I Am The Blues


Hoy se cumplen 95 Años del nacimiento del gran Willie Dixon

Willie Dixon (1 de julio de 1915 – 29 de enero de 1992), fue un bajista, cantante, compositor musical y productor discográfico de blues estadounidense.

Nacido en Vicksburg, Misisipi, su nombre completo es William James Dixon. Fue el productor musical de la compañía discográfica de Chicago Chess Records, siendo considerado uno de los exponentes principales en la creación del Chicago blues. Trabajó, entre otros, con artistas como Chuck Berry, Muddy Waters, Howlin' Wolf, Led Zeppelin, Otis Rush, Bo Diddley, Little Walter, Sonny Boy Williamson, Koko Taylor, Little Milton, Eddie Boyd, Jimmy Witherspoon, Lowell Fulson, Willie Mabon, Memphis Slim, Washboard Sam y Jimmy Rogers.

Tuvo varios problemas con la justicia en su adolescencia, decidiendo, por ello, trasladarse a Chicago haciendo autoestop. Fue un hombre corpulento que practicaba el boxeo, llegando a ganar el título Golden Gloves de los pesos pesados en 1936. Su progresión a la hora de aprender y tocar el bajo se detuvo debido a su negativa a alistarse en el ejército debido a la Segunda Guerra Mundial; debido a ello, fue encarcelado durante diez meses. Tras la guerra, volvió a reunirse con Baby Doo Caston, su profesor de bajo, formando el grupo musical the Big Three Trio con el que llegaron a realizar grabaciones para el sello discográfico Columbia Records. Posteriormente, Dixon firmó un contrato de grabación con la compañía discográfica Chess Records, convirtiéndose en 1951 en un empleado a jornada completa de la compañía. A pesar de algunas dificultades con esta compañía, realizó grabaciones con la misma desde 1948 hasta los primeros años de la década de 1960; durante este intervalo de tiempo, se convirtió en un prolífico y prodigioso artista de blues, llegando a comentar él mismo "Yo soy el blues". A pesar de que dicha frase pueda parecer arrogante, no hay duda de que Dixon fue una de las personas más influyentes en este género musical, principalmente debido a la gran cantidad de composiciones originales, actuaciones en directo, grabaciones y trabajos de producción que realizó. Más adelante trabajaría con el sello discográfico Bluesville Records.

Destacó por su calidad a la hora de tocar el bajo; así mismo, es mencionado en muchas de las primeras grabaciones de Chuck Berry, aportando así una prueba más de relación entre el blues y el nacimiento del rock and roll. Por otro lado, grupos musicales de R&B de la década de 1960 buscaron constantemente inspiración en las canciones de Dixon.

La salud de Dixon empeoró durante las décadas de 1970 y 1980, debido a la diabetes, derivando ésta en la amputación de una de sus piernas. Willie Dixon falleció en 1992, debido a un ataque al corazón, en Burbank, California siendo enterrado en el 'Burr Oak Cemetery' de Alsip, Illinois. Fue incluido en 1994, a modo póstumo, en el Rock and Roll Hall of Fame. Su trabajo fue versionado por una gran variedad de artistas, desde intérpretes de blues hasta intérpretes actuales de música rock.

A modo de anécdota, el compositor y cantante francés Francis Cabrel menciona a Willie Dixon en la canción "Cent Ans de Plus" de su disco de 1999 "Hors-Saison". Cabrel cita al artista como una de sus referencias en el blues, incluyendo a Charley Patton, Son House, Blind Lemon Jefferson, Robert Johnson, Howlin' Wolf, Blind Blake y Ma Rainey.

http://www.bluespower.com.ar/index.php/historia/artistas/99-willie-dixon

Willie Dixon - Crazy For My Baby (Live 1966).

lunes, 28 de junio de 2010

George Weah / The Great Liberian Star of Hope


Leyendas: George Weah

El despertar futbolístico de África alcanzó un punto de no retorno con George Weah, el delantero que cambió para siempre el concepto del jugador africano. El primer gran descubrimiento de Wenger fue también el primer extranjero en ganar el Balón de Oro.

A Arsene Wenger siempre se le ha reconocido un extraordinario ojo clínico para captar jóvenes talentos. Uno de sus primeros descubrimientos fue George Weah, un potente delantero al que el técnico francés fichó desde Camerún para convertirlo en uno de los extranjeros más rentables del fútbol europeo en el último tercio del siglo XX. Rápido, hábil para desmarcarse, de zancada larga y fuerte pegada, Weah pronto destapó todo su potencial en la liga francesa, llamando la atención del Milán, con el que ganó dos Scudettos. Su mayor virtud fue integrar las excelentes actitudes físicas que tenía a un control del balón en carrera que le permitía tener una gran movilidad en la zona de ataque. Desmarque, galopada y disparo. Tres señas de identidad para la ‘pantera indomable’, quien fue el gran valedor del fútbol africano en el viejo continente. Antes de su irrupción los grandes clubes europeos rara vez fijaban sus objetivos en el continente negro para captar nuevos talentos, excepciones contadas que brillaban en algún partido de la Copa del Mundo. Pero tras su proclamación como Balón de Oro en 1995, los grandes equipos comenzaron a poner sus ojos en África con el fin de descubrir nuevos talentos. En Liberia, Camerún, Nigeria o Ghana se empezó a apostar por el ‘perfil Weah’ como el prototipo de delantero exportable.

El camino hacia su consagración fue un proceso lento y escalonado. Cuando Wenger lo fichó para el Mónaco en 1988 procedente de Camerún pocos aventuraban lo que daría de sí el liberiano, que pasaba por ser un delantero de físico imponente y gran rapidez pero sin condiciones de estrella. El técnico francés se encargó de pulirlo, mejorando su posicionamiento táctico y sus condiciones técnicas para transformarle en un ariete al que costaba quitarle el balón cuando encaraba en carrera. A medida que avanzaba temporadas en la Ligue 1 francesa su cotización subía enteros y el Paris Saint Germain decidió apostar por él para su nuevo proyecto. Weah fue la piedra angular de un equipo que tomó el relevo del Olympique de Marsella en la elite del fútbol francés. En el torneo doméstico era la pesadilla de los marcadores rivales. En Europa, sus actuaciones tampoco no desapercibidas para los ‘grandes’ del viejo continente y en 1995, tras alcanzar las semifinales de la Champions League, se convirtió en objeto de deseo de los clubes punteros.

Mientras a Weah se le quedaba pequeña la liga francesa, en Italia el Milán andaba buscando un sustituto de Marco Van Basten. Doce millones de dólares de la época convirtieron al liberiano en el encargado de hacer olvidar la magia del holandés. Sus galopadas le hicieron ganarse el respeto de la grada y el reconocimiento de prensa y compañeros de profesión como uno de los mejores futbolistas del mundo. En 1995 se convirtió en el primer jugador no europeo que ganaba el Balón de Oro, y, ese mismo año, la FIFA le otorgó el prestigioso trofeo World Player, adelantando en la votación a Paolo Maldini y Jugen Klinsmann. Durante las cuatro campañas que vistió la camiseta ‘rossonera’ conquistó dos Scudettos, antes de poner fin a su etapa italiana e iniciar un fugaz paso por Inglaterra en las filas de Chelsea y Manchester City. Con 34 años regresó a Francia para jugar en un Olympique de Marsella que quería iniciar con él un nuevo proyecto ganador con el que olvidar la crisis deportiva e institucional que había sufrido a finales de los noventa, aunque sin éxito. Tras colgar las botas en 2003, Weah regresó a su Liberia natal, donde emprendió una carrera política como candidato presidencial. En las urnas no tuvo tanto éxito como en las canchas de juego, donde abrió una nueva vía para buscar talentos en África. Jugadores como Drogba o Eto’o afloraron a partir de que los ojeadores europeos pusieran sus ojos en el continente negro buscando un nuevo George Weah.

Weah fue uno de los protagonistas del gran Paris Saint Germain de mediados de los noventa. En las tres campañas que el liberiano estuvo en el Parque de Los Príncipes conquistó una Liga, dos Copas, una Copa de la Liga, un subcampeonato liguero y disputó las semifinales de la UEFA, la Recopa y la Copa de Europa. Con Ginolá y los franceses Raí y Leonardo se entendía a la perfección y fue la pesadilla del Real Madrid en los cuartos de final de la Copa de la UEFA de 1992/93 y la Recopa de 1993/94, marcando dos goles decisivos en ambas eliminatorias.

Fuera de los terrenos de juego, George Weah siempre fue una persona muy comprometida con las causas solidarias, colaborando en proyectos de desarrollo en su Liberia natal. Tampoco ocultó nunca su agradecimiento hacia Arsene Wenger, el hombre que apostó por él y que moldeó su talento. En 1995, tras recibir el FIFA World Player, regaló el trofeo al técnico francés. “Él hizo de mí el futbolista que soy. Me enseñó a perseverar, a llevar una vida decente y a jugar con deportividad”, afirma el liberiano sobre el técnico galo.

http://www.futbolistadigital.com/2008/11/28/leyendas-george-weah/



Hollywood prepara película biográfica sobre el futbolista africano George Weah

El legendario jugador liberiano buscó cambiar a su país e incluso se presentó como candidato a Presidente.

Emol
Viernes 25 de Junio de 2010 13:04

LOS ANGELES.- Poco tiempo después de acabar su debut como director, el habitual actor Dermot Mulroney encabezará una película que seguirá la vida del futbolista liberiano George Weah, quien luego de convertirse en una de las máximas figuras salidas del continente africano, volvió a su país para seguir una carrera política.Weah, quien triunfó en el fútbol francés y en el AC Milan de Italia, es considerado uno de los jugadores que abrió puertas a otros jugadores africanos para arribar al fútbol europeo y convertirse en grandes estrellas.Mulroney, que acaba de finalizar la comedia romántica "Love Wedding Marriage", cambiará de género para esta cinta en la que también participará como productor, según informa "The Hollywood Reporter".La cinta no se centrará en la carrera como futbolista de Weah, sino cómo tras colgar los botines se convirtió en un activista humanitario y luego en importante referente político de Liberia, donde llegó a postular a la presidencia.

Los productores del largometraje estuvieron cerca de un año intentando convencer a Weah para que ceda los derechos de su historia, hasta que finalmente accedió. Así se cumple un sueño de Mulnorey, reconocido fanático del fútbol y también interesados en temas vinculados a África."Es una historia extraordinaria", afirma Mulroney. "Involucra política, guerra, amor y fútbol. Pacientemente caminamos hacia él y finalmente (el productor) Rainier (Negri) se lo ganó", añadió.Weah, quien se crió en los suburbios de la capital liberiana, Monrovia, se convirtió en 1995 en el único jugador en el mundo en haber ganado estas tres distinciones en un mismo año: Jugador FIFA del Año, Futbolista del Año en Europa y Futbolista Africano del Año.El ex futbolista ayudó al desarme de "niños soldados" en su país y su influencia facilitó la caída del dictador Charles Taylor, quien hoy es juzgado por el Tribunal de La Haya por crímenes de guerra.Cuando el jugador intentó presentarse a la presidencia de Liberia, se convirtió en un violento objetivo de sus opositores: su mansión fue quemada y algunos miembros de su familia sufrieron violaciones. Finalmente perdió la elección en 1995, pero piensa presentarse nuevamente, para lo cual busca un título universitario en Estados Unidos.

http://www.emol.com/noticias/todas/detalle/detallenoticias.asp?idnoticia=421047

George Tawlon Manneh Oppong Ousman Weah (A Chori Rosso Nero)

Javier Malosetti / Electrohope en Mendoza


Una fiesta del jazz con pulso rockero

Junto a su nueva banda Electrohope, Javier Malosetti ofreció un show en el Independencia que sumó talento, energía, entrega y buen gusto.

Cecilia Salinas - Especial para Los Andes
Lunes, 28 de junio de 2010


Nuestro teatro mayor recibió a sala llena a Javier Malosetti y su nueva banda el sábado a la noche, ante un público amplio en edades que parecía seguir sus búsquedas y recibirlas con emoción. Y también con risas. Malosetti le habla al público como si estuviera en la intimidad de su hogar y desde las butacas hay respuesta verbal, sonora, como la de los chasquidos que se mantuvieron a lo largo de toda una zapada del músico, solo.

La banda, Electrohope, no paró de mostrar su talento y energía. Malosetti, orgulloso de los músicos sub 30 con los que grabó su placa número diez, fue presentándolos a lo largo del show, al darse las improvisaciones propias de la banda de swing. Pero también hubo momentos particulares, como aquél en el que se pudo escuchar a Nico Rafetta, el tecladista, en una larga zapada de rithym and blues que hizo bailar a los escuchas en sus asientos.

El espectáculo, que fue caminando por el orden de “Ten” (la última placa, cuyo título juega con el significado inglés de “diez” pero también en castellano conlleva una connotación de “entrega”), hizo a Malosetti pasar del bajo tradicional a su M2: un instrumento de doble mástil construido para él por Mariano Maese, compuesto por un bajo de cinco cuerdas y una guitarra.

Acompañado también por efectos (como el octavador para el bajo, parte de su sello personal), el sonido eléctrico de estas canciones tuvo momentos altísimos, como en “Disco inferno” o en “Maybe I’m a Leo” (cover de Deep Purple incluido en “Machine Head”). Otros momentos, como aquél en el que Javier y Hernán Segret cantaron “Bring me in your cup”, fueron emocionantes cantos corales con el público.

Con matices y sin altibajos, con lo emocionante del toque propio de Malosetti y su paseo por las cuerdas en forma vertiginosa, brotó esa energía que puede sentirse en el ensayo de una banda que se entiende (y que se comunica todo el tiempo a través de miradas y risas), con los riesgos musicales y su adrenalina y también el ritmo del corazón que comparten Malosetti y su público: el blues. “Cómo les gusta el blues a los mendocinos”, dijo riéndose.

Y alabó de Mendoza sus vinos, mientras buscaba el próximo efecto y salpicaba con alguna anécdota de sus músicos, entre los que se contaba, además, la presencia de su asistente desde hace tiempo y también percusionista: Damián Carballal, encargado también de hacer aparecer el bajo y el M2 en escena.
El sonido y las luces acompañaron muy bien el espectáculo que tampoco careció de escenas intimistas, como esa canción en la que Malosetti, según confesó, develaba su costado “tierno”, o aquellas en que los sonidos se elevaban como en un recital de rock.

El humor, también infaltable, acercó comentarios desde el público y respuestas del músico. Las canciones de “Ten”, con una banda potente y fluida, conjugaron las raíces de la música negra con la elegancia, el swing y el sonido inconfundible de un Javier Malosetti que sigue creciendo con cada una de sus creaciones.

http://www.losandes.com.ar/notas/2010/6/28/estilo-499152.asp


Javier Malosetti- Electrohope- “Ten”

War / The World is a Ghetto



War /The World is a Ghetto
AVENUE/RHINO, 1972

Por Luis Lapuente

La noche antes de su muerte, Jimi Hendrix tocó en directo, secundado por una incendiaria banda californiana que acompañaba al cantante británico Eric Burdon. Dos años después, ya sin Burdon en su formación, War publicaban en el sello United Artists The world is a ghetto, su primera obra maestra y una de las referencias imprescindibles de la encrucijada soul/funk/black rock.

Como Mandrill y Santana, aunque más arrimados a la escuela del funk callejero, War enarbolaron la bandera del rock negro y chicano de la Costa Oeste con discos como All day music, The world is a ghetto, Live, Why can’t we be friends? o Platinum jazz, la clase de sonidos que uno espera escuchar al ver el dibujo de portada de este álbum magistral: seis músicos negros y uno blanco (el armonicista y percusionista danés Lee Oskar) liderados por el gran Lonnie Jordan, traduciendo el pálpito de los suburbios de Los Ángeles al lenguaje del rock negro, el mismo trabajo desarrollado en otras latitudes por The Isley Brothers, The Ohio Players y Funkadelic.

No hay puntos muertos ni respiros en The world is a ghetto, ni siquiera en los temas más cercanos al jazz latino (“Beetles in the bog”, con su aire de marcha, y el sensacional “City, country, city”, un instrumental proteico escrito originalmente para la película Nigger Charlie), pero sí hay dos piezas sobresalientes, tanto por su repercusión comercial inmediata (Top 2 y 7 respectivamente en las listas de pop) como por su extraordinaria fuerza: “Cisco Kid”, una parábola colorista y mestiza dedicada a un héroe televisivo mexicano, famoso en los años 50; y “The world is a ghetto”, impresionante mosaico multicultural en clave de funk/jazz latino, con un estribillo coral estremecedor y un extraño olor a desolación y a miseria sin salida


War - The world is a ghetto- Four Cornered Room

sábado, 26 de junio de 2010

Ron Carter/ Galardonado en Jazzaldia 2010


Ron Carter, Premio Donostiako 45 Heineken Jazzaldia 2010

Ron Carter, uno de los bajistas de jazz más importantes del momento (y que actuará el 22 de julio en la plaza de la Trinidad), recibirá en el festival de este año el Premio Donostiako Jazzaldia.

Ron Carter será galardonado con el Premio Donostiako Jazzaldia de este año y se suma así a la lista que, desde 1994, se ha ido creando con los nombres de grandes artistas del jazz. Entre otros, Keith Jarrett, Ahmad Jamal, Wayne Shorter, Herbie Hancock, Shirley Horn, Elvis Jones o Ray Brow.

Con una larga carrera profesional, Ron Carter (Michigan, 1937) es uno de los músicos que aparecen en más álbumes de jazz; para hacerse una idea, en más de 2.000. Precisamente, este éxito, fruto de su amor por la música, lo comparte con el Premio Donostiako Jazzalida 2001, Ray Brown.

Ron Carter actuará el 22 de julio a partir de las 21 horas en la plaza de la Trinidad de San Sebastián. El mismo día y en el mismo escenario se podrá disfrutar del concierto de Christian Scott, uno de los grandes valores del jazz actual. La entrada para escuchar a ambos artistas cuesta 24 euros.

Es una eminencia del contrabajo, al que ha liberado de su papel como mero componente de la sección rítmica para dotarlo de una voz solista. Su biografía está marcada por su presencia en los 60 en aquel fabuloso quinteto de Miles Davis que señaló el camino a todo el jazz posterior; pero muchos otros se han disputado tenerlo a su lado, hasta el punto de que Ron Carter aparece en 2.500 discos de todos los maestros del jazz actual.

Publicada la programación y desvelado el cartel, el Jazzaldia siempre se guarda para su última presentación un pequeño misterio: la identidad del Premio Donostiako Jazzaldia. Miguel Martín, director del longevo festival donostiarra, desveló ayer que recaerá en el contrabajista Ron Carter, "por su carrera importante en la historia del jazz". Se barajaba su nombre junto con los de Archie Shepp y Wadawa Leo Smith, pero el elegido fue el integrante del legendario quinteto de Miles Davis que marcó el camino para el jazz posterior; hoy es "quizá el más importante bajista de jazz en activo".

Ron Carter Trio - Autumn Leaves (Live)

viernes, 25 de junio de 2010

David Murray/Teatro Coliseo de Buenos Aires


Jazzero y Vanguardista por naturaleza

Es uno de los nombres más fulgurantes y activos del jazz reciente y viene acompañado por un octeto de músicos cubanos para repasar el repertorio que Nat King Cole grabara en español. “Toco lo que la canción me pide”, asegura.

EL SAXOFONISTA DAVID MURRAY ACTUARA ESTA NOCHE EN EL TEATRO COLISEO
Viernes, 25 de junio de 2010

Por Diego Fischerman

Si hubiera que buscar una escena fundante, probablemente estaría en el título del primer disco que grabó con uno de los grupos más importantes del jazz de las últimas décadas, el World Saxophone Quartet. Point of No Return (Punto sin retorno) se llamaba y fue publicado en 1977, cuando David Murray tenía 22 años y ya era el saxofonista al que había que escuchar. Su debut como solista, editado un año antes, también era una declaración de principios: Flores para Albert. Y es que en su temprano homenaje a Albert Ayler, uno de los padres y sumos sacerdotes del free jazz, se fundaba una parte esencial de su estética. Sin embargo, no era la única. En su genial solo de “One for Eric”, el primer tema de Special Edition, el extraordinario disco que el grupo de Jack De Johnette grabó en 1979, aparecía otra de sus fuentes: Eric Dolphy. Es que, como en su manera de tocar, los multifónicos, la utilización de dinámicas extremas, el uso de sonidos no temperados –esas especies de desafinaciones voluntarias con las que deformaba cada nota–, los saltos a los sobreagudos y los armónicos y las rítmicas asimétricas e imprevisibles, solían entrar en el contexto de bases armónicas más o menos estables. Y se daban la mano, además, con un poderoso sonido à la Ben Webster y un vibrato que recordaba a saxofonistas clásicos como Coleman Hawkins.

A partir de ese momento –y de uno de los inicios de carrera más fulgurantes del jazz reciente–, Murray fue el músico que más grabó y que más proyectos diferentes armó, desde su extraordinario octeto o una big band arrasadora hasta cuartetos con los que tocaba exclusivamente baladas, grupos donde revisitaba el viejo repertorio de Nueva Orleans o el folklore del Missisippi, música de Senegal o de Coltrane, o donde literalmente recreaba aquel histórico solo de Paul Gonsalves en la versión de “Diminuendo and Crescendo in Blue” que sonó en el Festival de Newport de 1956. El proyecto con el que hoy llega a Buenos Aires se inscribe, obviamente, en esa serie. Junto a un grupo cubano que incluye bronces, piano, contrabajo, batería y una pequeña orquesta de cuerdas hará, esta noche en el Teatro Coliseo, su versión de los boleros, mambos y cha-cha-chás que Nat King Cole cantó en castellano. En un antiguo reportaje realizado por la revista especializada Down Beat decía, riéndose de sí mismo, que tal profusión de emprendimientos se debía “a la necesidad de pasarle dinero a una ex esposa”. Más en serio, en una conversación telefónica mantenida con Página/12 desde Marruecos, poco antes de emprender el viaje hacia América del Sur, dijo: “El mundo actual es muy diferente de la Nueva York de los lofts vacíos de mediados de los ’70, donde se instaló la vanguardia de entonces. El mismo concepto de vanguardia cambió. En realidad, nunca me sentí con la obligación de ser vanguardista. Sí tuve la sensación, y la sigo teniendo, de que tenía que ser fiel a mí mismo. Y eso pasa por encontrar una voz propia, una voz en la que uno pueda creer. Esa voz puede manifestarse de maneras muy diferentes, tocando una balada, tocando en un contexto más free o haciendo estas maravillosas canciones que Nat Cole cantó en castellano y que en los Estados Unidos conocimos gracias a él. Es una música maravillosa y me interesaba recrear ese mundo”.

Nacido en Berkeley, con padres músicos –la madre tocaba el piano y el padre, la guitarra– y educado formalmente desde pequeño, fue en el Pomona College –donde tuvo como profesor a un antiguo compañero de Ornette Coleman, el trompetista Bobby Bradford– donde conoció a Stanley Crouch. Con él viajó a Nueva York, a los 20 años: fue con él con quien abrió su propio loft, cerca de la calle 14, llamado Studio Infinity y fue él quien funcionó como una especie de manager informal y ayudó a colocarlo, en muy poco tiempo, en el centro de la escena. Un año después, Murray ya tenía dos discos grabados –en trío con el contrabajista Fred Hopkins (que formaría parte del trío Air con otro de los grandes nombres de ese movimiento, el también saxofonista Henry Threadgill) y el baterista Phillip Wilson– y había fundado el cuarteto de saxos que integraron junto a él Julius Hemphill, Oliver Lake y Hamiet Bluiett. “Era una época excepcionalmente creativa –afirma Murray– y si tuviera que compararla con la actual no hay duda de que este momento parece, para el jazz, mucho más tranquilo, menos explosivo y, tal vez, menos creativo. Sin embargo, no es totalmente así. Aunque quizá se hable menos de ello o sea menos visto por los que no están directamente involucrados, hay muchísimos músicos sumamente activos y creativos. Hay que saber buscar.”

Murray asegura no decidir demasiado en cuanto a su manera de tocar de acuerdo con qué proyecto musical encare. “Yo toco”, dice. “Y toco lo que la canción me pide.” Y hace hincapié en que el grupo de músicos cubanos con los que actuará aquí “es fantástico”. En especial destaca la tarea del saxofonista Román Filiú (“es uno de los grandes músicos del momento”) y del trombonista Denis Cuni. Y confiesa su interés por la música de Daniel Melingo, a quien conocerá en Buenos Aires y con quien espera grabar. “Su música me parece muy original y sorprendente. Hay algo allí que me atrae”, confiesa.

http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/espectaculos/3-18398-2010-06-25.html

David Murray "Morning Song" Live at Village Vanguard

Carlos Gardel/75 Años Sin El Mudo del Abasto


Carlos Gardel, a 75 años de su muerte y del nacimiento del mito.

La Voz Inigualable del Zorzal Criollo
24 de Junio de 2010 10:26h

El 24 de junio de 1935, en un accidente de aviación en Medellín, el cantante ingresó a un Olimpo reservado a unos pocos elegidos: el de la leyenda. La figura del Zorzal tiene la virtud de mitigar las diferencias argentinas.

Por Humberto Acciarressi

La leyenda -escribió Jean Cocteau- es una mentira que al final se hace historia. El axioma del autor de "Opio" falla con Carlos Gardel, mito alegre del alma porteña según Unamuno. Las razones son difíciles de rastrear, aunque más allá de cualquier avatar biográf ico o artístico, cada día canta mejor. Y que un cantante muerto hace tres cuartos de siglo cante cada vez más bello, es algo que podían permitirse las antiguas mitologías, pero casi no hay antecedentes en los años del más estricto positivismo.

Pero además hay que añadir que Gardel, desde el día fatídico en que ardió entre las ruinas del avión en el aeropuerto de Medellín, logró lo que casi nadie: que el fervor por su voz y su figura no disminuya ni un ápice y se renueve con las nuevas generaciones. En vida lo admiraron los grandes de su época -desde Caruso hasta Chaplin- y en sórdidos arrabales o conventillos donde se apiñaban los desposeídos de la sociedad. Su fugaz paso por Hollywood le dejó algunas películas malas pero entrañablemente queribles, y esas escenas en las que cantaba -canta- y que sus fanáticos hacían repetir hasta diez veces en los cines ante la amenaza de prenderle fuego a la sala.

Gardel, en tanto, vivía aferrado a un porteñísimo estilo de vida, dejando algunos huecos imprescindibles para que sus biógrafos se pelearan en el futuro que le llegaría más pronto de lo esperado.

Todo en la vida de Gardel es misterio. El nacimiento, la educación, la sexualidad, la madre y hasta la misma muerte se han puesto en duda. Si Elvis "vive" recluido en Memphis, el Zorzal Criollo lo hace con el rostro desfigurado por las llamas en una perdida ciudad colombiana.

Esas leyendas enriquecen el mito y lo vuelven más inaprehensible.

Lo cierto es que Gardel nació en Toulouse, Francia, el 11 de diciembre de 1890, y murió el 24 de junio de 1935 cuando el avión que lo llevaba de gira se estrelló contra otro en el aeropuerto colombiano de Medellín.

No existe cantor popular, en ninguna época ni geografía, que haya inspirado un número tan espectacular de libros sobre su esquiva biografía. Sólo hay algo que está más allá de cualquier contingencia biográfica: su voz única, su entonación impar, su genio artístico. A diferencia de otros mitos populares argentinos que han trascendido las fronteras (el Che, Evita, Maradona), Gardel es el nombre de las coincidencias. Ese artista que frecuentaba el Abasto pobre y las luminarias de la meca del cine de Estados Unidos con la misma naturalidad, representa lo mejor de los argentinos, que es la amistad que se cultiva con esmero y se disfruta por siempre.

Puede ocurrir que Gardel no le guste a alguien, pero es muy difícil que haya quien hable mal de él. Eso sin contar que alguien pueda manifestar que le gusta más cualquier otro cantante, pero nadie en su sano juicio musical puede quitarle un ápice de su genio. Esa es una de las grandes virtudes de Carlitos, y los motivos por los cuales fue acuñado el "cada día canta mejor".

Muchos se ha dicho sobre Gardel, vivo o muerto. "Este muchacho pinta el dolor callado de la madre que sufre, con emoción tal que conmueve de verdad", señaló José Ortega y Gasset. "Soy gardeliano auténtico desde que mi padre me habló de él", se suma el cantautor y coleccionista de sus discos Joan Manuel Serrat. " Gardel es parte inseparable de la genealogía de los pueblos del Plata", manifestó Juan Carlos Onetti. "Salvo Gardel, nadie ha poseído la ciudad", indicó Florencio Escardó. "Digan ustedes al público que con Gardel pierdo a uno de mis más simpáticos amigos, y que sepan que los países sudamericanos no tenían mejor representante entre nosotros", precisó Charles Chaplin. "Jamás escuché una voz más hermosa", añadió Bing Crosby. El sólo hecho que cuando alguien logra ser el más destacado en cualquier actividad merezca el elogio "Es Gardel", dice mucho más que miles de palabras.

Qué añadir, entonces, de quien fue Gardel de verdad. Salvo que cada día canta mejor.



Carlos Gardel "Anclao en París" (In Memorian Don Félix Suarez)

lunes, 21 de junio de 2010

Radiohead / Somewhere, After "In Rainbows"



El Regreso de Radiohead

El grupo de rock inglés planea sacar un nuevo disco a finales de año

EFE / LONDRES
Día 21/06/2010

El grupo inglés de rock Radiohead planea publicar un nuevo álbum antes de finales de año, según ha sugerido en una entrevista radiofónica su guitarrista Ed O'Brien.

«Sería estupendo si el álbum saliera en algún momento este año. Tiene que ser así, eso espero. Estamos dando los retoques finales», ha manifestado O'Brien en declaraciones a la BBC.

El guitarrista ha adelantado que este trabajo es «muy diferente» de «In Rainbows», el último disco de la banda, publicado en 2007.

«Estamos trabajando en el corazón del disco. Es realmente excitante. Es muy diferente de lo que hicimos la última vez (...). Es tan bueno estar haciendo música con la banda que sentimos que es tan bueno como lo ha sido siempre», ha dicho el músico.

O'Brien no ha dado detalles sobre la fecha exacta en la que estará en la calle el nuevo trabajo del grupo de Oxford, fundado en 1985 y considerado uno de los conjuntos punteros del rock alternativo, pero sí ha dejado caer que el anuncio puede ser inminente.

«Se trata de un proceso creativo, también en la recta final, y hay arrebatos de energía con los que consigues un montón de cosas en un pequeño periodo de tiempo. Cuando estás a punto de terminar, de repente puedes bajar el ritmo. Pero sí, con un poco de suerte será cuestión de semanas», ha manifestado.

http://www.abc.es/20100621/cultura-musica/radiohead-201006212019.html
Radiohead - Jigsaw Falling Into Place (Live in Tokio Japan)

sábado, 19 de junio de 2010

Marcus Miller/‘Tutu Revisited’/ VII Edición Festival Internacional de Jazz de Peñíscola


Marcus Miller inicia su gira española en el Festival de Jazz de Peñíscola con el proyecto ‘Tutu Revisited’

19/06/2010

El festival se celebrará los jueves viernes y sábado del mes de julio
El legendario bajista revisa el disco que grabó junto con Miles Davis en los 80 y que marcó un hito en la historia del jazz

La VII Edición del Festival Internacional de Jazz de Peñíscola dará comienzo con la actuación del bajista y composito norteamericano Marcus Miller. Este concierto supone también el inicio de la gira española de un músico que viene a Europa a presentar un nuevo proyecto musical: “Tutu revisited”.

A los no iniciados, tal vez no les diga mucho el nombre de Marcus Miller, pero si se aclara que fue el bajista de la última etapa creativa de Miles Davies, la eléctrica de los años 80, seguro que comprenderán la importancia de este músico que también ha grabado con Aretha Franklin, Roberta Flack, y un larguísimo etcétera de artistas reconocidos hasta alcanzar una producción discográfica que ronda los 40 discos.

Fue precisamente con Miles Davies que Marcus Miller grabó el disco Tutu en 1986, un trabajo que marcó un hito en la historia del jazz y la maestría del genial trompetista en el terreno electrónico, y su facilidad para adaptarse a cualquier tipo de medio.

Casi 25 años después, Marcus Miller se ha unido con el joven trompetista Christian Scott (nacido en 1983, y con varias nominaciones a grammys y media docena de discos grabados), para revitalizar este proyecto musical y mostrar su vigencia. Junto a ellos estarán Alex Han (saxo), Federico González Pena (teclados) y Ronald Barner (batería).

Ellos serán los encargados de abrir la sección oficial de un festival que, en su séptima edición, traerá a Peñíscola otros destacados nombres de la escena jazzística internacional, como son Herbie Hancock, Tom Harrell y Madeleine Peyroux.

Marcus Miller nació en Brooklyn en 1959 en el seno de una familia de músicos. Estudió clarinete, piano y bajo, a los 15 años ya trabajaba de manera regular por los clubes de NuevaYork.

En 1980 ganó un premio Grammy por la producción del CD Voyeur de David Sanborn. Fue en esos años cuando empezó a colaborar con Miles Davis. En los 90 empezó a publicar discos como líder de las formaciones.

En los últimos años, Marcus Miller ha compuesto la música de películas de Spike Lee, Eddie Murphy, Tim Meadows, etc.

http://www.elperiodic.com/penyiscola/noticias/78008_marcus-miller-inicia-gira-espaola-festival-jazz-peiscola-proyecto-%E2%80%98tutu-revisited.html


Marcus Miller- Portia -Tutu Revisited- Live at Billboard -Japan 2009

viernes, 18 de junio de 2010

Bill Dixon / A Free Jazz Leadership Man


El jazz pierde a otro histórico: Murió trompetista Bill Dixon

Uno de los fundadores de la Jazz Composer's Guild, asociación que impulsó el free jazz, y en su larga trayectoria académica universitaria creó además un Departamento de Música Negra. Dixon falleció anoche a los 84 años.

DPA - Jueves 17 de Junio de 2010

PARÍS.- El lengendario trompetista de free jazz Bill Dixon murió anoche miércoles a los 84 años en su vivienda de North Bennington, en el estado norteamericano de Vermont, informó hoy "The Washington City Paper" citando al manager del artista.

Al contrario que la mayoría de genios del jazz, oriundos del sur de Estados Unidos, Dixon procedía de Massachusetts, en el noreste del país. Aunque no aprendió a tocar la trompeta hasta la edad adulta, pronto se convirtió en uno de sus mejores intérpretes.

A finales de los '50 Dixon encabezó en las Naciones Unidas la UN Jazz Society, que aún hoy existe. A principios de la década siguiente se convirtió en una destacada figura del free jazz, subestilo que hacia 1959 y 1960 organizó espontáneamente el saxofonista Ornette Coleman, hoy de 80 años de edad.

Viva la revolución

Su serie de conciertos conocidos como "October Revolution in Jazz", que dirigió en 1964, posibilitó un año más tarde a la creación de la Jazz Composers Guild, una asociación destinada a promover el pensamiento y los alcances del free jazz a través de diversos ensambles y una orquesta.

Bill Dixon, que nació el 5 de octubre de 1925, no debe confundirse con el bluesman Willie Dixon, como habitualmente ocurre. Los pasos determinantes del trompetista comenzaron a darse a fines de los años, cuando integró los conjuntos de freejazzistas de alto impacto como el pianista Cecil Taylor (en 1958) y el tenorista Archie Shepp (en 1960). Sus tres discos más importantes en esta línea son Somewhere (1962, con e propio Shepp), Metamorphosis 1962-1966 (1967) y November 1981 (1981).

Tras impulsar esta Jazz Composer's Guild, entre 1966 y 1968 Dixon se vinculó con el trabajo académico e inició una cátedra en el Bennington College de Vermont, donde creó el Departamento de Música Negra. Hacia las décadas de 1980 y 1990, Dixon compatibilizó sus clases y actividades docentes prácticas con actuaciones en los círculos del free jazz y el avant-garde en Europa, cuyas sociedades, desde los tiempos de Charlie Parker, siempre estuvieron muy abiertas a la entrega musical de los jazzistas afroamericanos.

http://www.emol.com/noticias/magazine/detalle/detallenoticias.asp?idnoticia=419484

Bill Dixon- Avant Garde Trumpeter And Influential Educator

miércoles, 16 de junio de 2010

Robby Krieger / A New Instrumental Álbum


El The Doors, Robby Krieger lanza un nuevo álbum

Miércoles 16 de Junio de 2010
Fuente :Agencias


Robby Krieger, guitarrista de The Doors lanzará el 29 de julio su disco "Singularity" bajo el sello Oglio Records.

El título se basa en la pintura de la tapa, hecha por el mismo Krieger. Y lo explica de esta forma: "Una singularidad es un evento tan profundo como el Big Bang, que fue la creación del universo. Podría haber empezado con algo pequeño, como la destrucción de una o dos galaxias, pero imaginé que era el Infierno. La música evoca pensamientos al respecto. Estoy muy feliz por poder, después de todos estos años, haber podido grabar unas guitarras flamencas como introducción a dos canciones, ‘Russian Caravan’ y ‘Event Horizon’”.

Singularity, el primero álbum luego de su última placa Cinematix, editada ya hace una década, y el octavo de su carrera.

La dirección musical de este nuevo trabajo fue catalogada por Krieger como “Flamenco con jazz y sentimiento rockero”.

Robby Krieger es autor de muchos de los mayores éxitos de The Doors, tales como “Light My Fire,” “Love Me Two Times”, “Touch Me,” y “Love Her Madly”. Luego de la disolución de aquella, formó The Butts Band, en 1973.

Robby Krieger - Southern Cross- from his upcoming album "Singularity”

martes, 15 de junio de 2010

Blue Note Records / The Quintessential Jazz


Sellos legendarios: Blue Note Records

Lunes 14 Junio 2010

Vivimos días extraños. Días en los que algunos se muestran convencidos de que los sellos discográficos tradicionales se encaminan de manera directa e irreversible hacia la desaparición o, cuanto menos, hacia una reconversión progresiva hacia modelos de negocio más rentables que la edición de discos en formato físico. Podríamos debatir sobre las prácticas abusivas de algunos de ellos. Podríamos hablar del papel que han tenido las grandes multinacionales del disco en convertir la música en un producto con el que enriquecerse de manera obscena. Podríamos, pero no. Hoy no.

Porque hoy lo que toca es darles las gracias a todos. Pequeños, medianos y también grandes. Porque -y de eso no hay duda- si no fuera por la labor encomiable desempeñada desde las discográficas, la música del siglo XX no hubiera sido lo que fue. Con todo lo bueno y todo lo malo. Por eso, hoy quiero inaugurar una nueva serie dedicada a homenajear a algunos de los sellos más emblemáticos de la historia de la música. Y para empezar, no se me ocurre ninguno mejor que el hogar del jazz por excelencia: Blue Note. Bienvenidos, pues, al maravilloso universo de la nota azul.

El nacimiento de una leyenda

Paradojas de la historia; Si el pueblo alemán no hubiera caído embelesado por la retórica de Adolf Hitler, probablemente nunca hubiera existido Blue Note. El fulgurante ascenso al poder del fuhrer obligó a un incalculable número de judíos a buscar refugio en otros países. Uno de ellos fue Alfred Lion, un berlinés que había descubierto el jazz casi por casualidad cuando, en 1925, asistió a un recital de la Sam Wooding’s Orchestra en su ciudad natal. En 1929, poco antes de que los neoyorquinos comenzasen a arrojarse por las ventanas ante el panorama de haber perdido todos sus ahorros en el Crack de la bolsa, Lion llegaba puntual a su cita con el destino en la ciudad de los rascacielos.

Apoyado por dos amigos, el ferviente comunista Max Margulis (quien, paradójicamente, hizo las veces de socio capitalista) y el fotógrafo y amigo de la infancia Francis Wolff, Lion fundó en 1939 Blue Note. Su propósito era sencillo: dar salida única y exclusivamente a la música que les llegaba al alma.




Un catálogo abrumador

Durante los años 40, Blue Note fue el trampolín de algunos de los más prometedores artistas de be-bop, boogie woogie y el jazz más tradicional. Sin embargo, los años dorados comenzarían a mediados de la década de los 50. Bajo la batuta del ingeniero de sonido Rudy Van Gelder, que convertía las sesiones de grabación en auténticos rituales de luz tenue y ambiente cargado de humo y creatividad, y el inconfundible diseño de portadas de Reid Miles, Blue Note comenzó a dar salida a una amalgama de artistas inolvidables que abarcaban todos los subgéneros del jazz. Nombres para la historia. Desde John Coltrane a Chet Baker. Desde Jackie McLean a Thelonious Monk. Sonny Clark, Miles Davis, Kenny Cox, Edmond Hall… grandes maestros de todo un género y una manera única de entender el lenguaje musical.

Blue Note, hoy

En 1987 fallecía Alfred Lion, retirado desde 1965 por problemas de corazón. Ocho años antes de su desaparición, la multinacional EMI compró Blue Note, en una maniobra que contribuyó a revitalizar al sello neoyorquino con nuevas incorporaciones, reedición de viejos discos y un renovado entusiasmo. En los últimos años, artistas jóvenes del sello como Amos Lee o Norah Jones han alcanzado grandes cotas de éxito comercial. El año pasado, con motivo de su 70 aniversario, Blue Note editó un disco especial con 36 canciones emblemáticas escogidas de entre toda su discografía. Un disco fundamental para adentrarse en la apasionante historia del sello.

Hoy, Blue Note sigue siendo considerado el sello del jazz por excelencia. Y así seguirá siendo. Al menos, el tiempo que los sellos discográficos sigan sobre la faz de la tierra.

http://blogs.20minutos.es/entradagratuita/2010/06/14/sellos-legendarios-blue-note/

Blue Note Records The Finest in Jazz Since 1939

lunes, 14 de junio de 2010

Jeff Beck / "Live at Ronnie Scott’s Club”


Jeff Beck, virtuosismo y sentimiento nato

09-Junio-2010
Por Jorge Blanco

Esta semana recién terminada, mientras estaba de viaje por cuestiones de trabajo, me di un tiempo para curiosear las tiendas de música, rara vez no encuentro algo interesante y esta ocasión no fue la excepción. Encontré un concierto del que ya sabía de su existencia, pero no había tenido la oportunidad de comprar. Hablo de Jeff Beck, el video es “Performing This Week: Live at Ronnie Scott’s”, el cual es maravilloso.

Jeff deja ver un estilo virtuoso que ha evolucionado desde sus inicios con Yard Birds, justo después de la salida de Eric Clapton. Beck pertenece a toda la pléyade de guitarristas con un talento sobresaliente de ese tiempo, como Jimmy Page y Clapton, sólo por mencionar algunos.

El concierto se llevó a cabo en el afamado club de jazz Ronnie Scott ubicado en Soho, una zona muy exclusiva de Londres, como dato raro, entre los asistentes al evento aparece Robert Plant, vocalista de la legendaria banda Led Zeppelin. Quisiera decirte cuales canciones destacan, pero en realidad todo el concierto es un manjar para los oídos y la vista.

Participa en dos canciones Imoge Heap, una jovencita inglesa con una voz preciosa y que tiene un estilo popfolk ingles muy fino, así mismo, también aparece Joss Stone, una chica blanca que tiene una voz también impresionante, con un estilo más soul y R&B, otra estrella invitada es Eric Clapton con quien Jeff alterna en dos blueses con un toque virtuoso y clásico, es como si Eric te llevara al blues de Chicago y Jeff te trajera de vuelta al virtuosismo y el rock progresivo.

Jeff, con su estilo poco habitual de ejecutar la Fender Stratocaster, hace que literalmente no despegues la vista de la pantalla. En el video aparece otra jovencita con mucho talento para tocar el bajo, Tal Winkelfeld, quien ya tiene poco más de cuatro años de tocar para Jeff. Y el extraordinario Vinnie Colaiutta en Batería.

El video es, literalmente, una obra de arte de rock, progresivo, blues, pop y folk excelsamente desempeñado por la banda, que se compone de guitarra, bajo, batería y teclados.

http://www.vanguardia.com.mx/jeffbeckvirtuosismoysentimientonato-508207-columna.html

Jeff Beck- Live at Ronnie Scott’s – London UK