viernes, 12 de junio de 2009

El Tomi / “El desmitificador argentino”


Viernes, 12 de Junio de 2009
HISTORIETA › ENTREVISTA AL DIBUJANTE ROSARINO EL TOMI



Un tesoro de mundos ocultos
En el número 32 de la revista Fierro, que sale mañana con Página/12, el notable dibujante vuelve con “El desmitificador argentino”. “Casi nunca tengo la sensación de buscar, sino más bien de encontrar”, señala el artista radicado en Barcelona.

Por Lautaro Ortiz

“Ahí la tienen”, exclama desde el prólogo Juan Sasturain. Y es que la tapa del número 32 de la revista Fierro –sale mañana junto con el diario– es de esas que no se olvidarán así nomás: toda la fantasía escondida debajo de una pollera es, de pronto, descubierta por una brisa otoñal. ¿Y qué se ve? Otro misterio: hombrecitos de corbata y sombrero que parecieran haber abandonado la oficina para treparse, a través de las medias estampadas de una mujer, hacia el deseado “árbol del amor”. Precisamente ése es el título de la pintura creada por Tomás D’Espósito o, mejor, El Tomi, acaso uno de los maestros del dibujo argentino en esto de encontrar mundos ocultos detrás de mundos previsibles.

Y la elección de la imagen de tapa como puerta de entrada para la Fierro de este mes no es una mera casualidad. La revista tiene de todo menos lo previsible: regresa “Paolo Pinocchio”, de Lucas Varela; llega el final de la serie “Rat-Line”, de Minaverry; el suplemento “Picado Grueso” está dedicado al genial Gustavo Sala y vuelve “El desmitificador argentino”, de El Tomi quien, desde Barcelona, reflexiona sobre su propio trabajo: “Casi nunca tengo la sensación de buscar, sino más bien de encontrar. No podría llamar exactamente búsqueda al recorrido que hago por el papel con la punta del lápiz hasta topar con la idea. Por lo tanto, más que un buscador, creo que soy un encontrador”.

Nacido en Rosario el 2 de enero de 1955, canalla hasta la médula, creador de clásicos de la historieta como “Polenta con pajaritos”, “Cuentos del bajo vientre”, “Caleidoscopio”, “Tangozando”, “Dibujitos Avivados” y “Sexiluetas”, entre otros, El Tomi es, sobre todo, una de las huellas digitales de la vieja y de esta nueva etapa Fierro.


–“El árbol del amor” es una pintura (acrílico, pasteles y collage de papel sobre cartulina) perteneciente a “Bellas y Bestias”. ¿Cómo fue que empezó con esta serie y qué proyectos tiene sobre ella?


–La ilustración data del año 2007 y pertenece a una serie de dibujos realizados en técnica mixta que hice para una muestra de arte erótico que se iba a realizar en Buenos Aires y que finalmente no se concretó, pero el destino hace su trabajo ¿no? Y ahora es tapa de Fierro. La serie “Bellas y Bestias” forma parte de unos trabajos inspirados en dos controvertidas imágenes que utilizo en mi memoria a modo de iconos sobre el devenir machista y feminista a lo largo de los tiempos. Una: la del homínido prehistórico macho dándole un mazazo en la cabeza a la hembra y arrastrándola de los pelos hasta la cueva y, la segunda, aquella otra clásica viñeta humorística, donde puede apreciarse a una mujer madura detrás de la puerta empuñando un palo de amasar en alto y a punto de descargarlo en la cabeza del marido que llega borracho y tarde a su casa. Los siglos transcurridos entre estos dos extremos de la historia han dado de sí mucho intercambio de golpes, tanto psíquicos como físicos, hasta llegar a la utilización del ultracontemporáneo término “violencia de género”. Por esta misma cuestión es que fui desarrollando esta serie con ese título tan sugestivo.

–En este número reaparece “El desmitificador argentino”, una historieta tan clásica como “Polenta con pajaritos”. ¿Cómo y cuándo surgió ese personaje que dembula por los bares?


–El personaje apareció por primera vez en la revista El Víbora y terminó volviéndose a Argentina y metiéndose en los bares conmigo, invitados ambos por quien es, para mí, el paradigma del editor del siglo veintiuno: Javier Doeyo. No hace falta más que buscar en el diccionario el significado de la palabra “desmitificar” para saber, en esencia, cuál es la particularidad de la tarea de El desmitificador.

–Bajar a tierra mitos como las mujeres o el sexo, pero lo suyo pasa también por el lenguaje: ese aparente choque entre lo popular y lo clásico, entre el lunfardo y las nuevos términos que nacen con la tecnología.


–Así es. Recuerdo que en su ya lejana etapa española, le adjudiqué a El Desmitificador un lenguaje castizo, diría lindante con el castellano antiguo, y es que por aquella época vivía en Madrid y su alcalde, Tierno Galván, se había ganado mi simpatía (y las de todos los madrileños) con sus famosos “bandos” municipales, unos cartelones que empapelaban las calles de principios de los ’80, muy humorísticos y cuidadosamente redactados, con los cuales ese entrañable político invitaba a los ciudadanos a cuidar de los pequeños detalles relacionados con la urbanidad y las buenas costumbres. Leyendo uno de esos afiches, que proponía cómo comportarse en épocas de Carnaval, se me ocurrió la forma de narrar que tendría El desmitificador. A mi regreso al país, la historieta pasó a llamarse “El desmitificador argentino” y, de a poco, más que hablar con una tonada suburbana, se arrancó a cantar, a tararear milonguitas y a entonar algún que otro tanguito. No sé cómo se vislumbra ópticamente en mis guiones el choque de la terminología que genera la informática con el lunfardo; a mi modesto entender, cuando redacto trato de integrarlos y no de enfrentarlos.


–Esta es su segunda etapa en Barcelona. ¿Cómo ve el campo laboral para los inmigrantes, como es su caso?

–Mirá, difícil. Acabo de inaugurar una muestra de pintura acrílica que consta de varios cuadros de gran tamaño titulada “Personajes de mi barrio”. Con ella mi intención es entrar de lleno en el circuito de las galerías, atendiendo básicamente a aquello de que pintor es el que pinta lo que vende y artista, el que vende lo que pinta. Las condiciones para el inmigrante que aún no ha conseguido sus papeles, como es mi caso, se han puesto muy difíciles, por lo tanto hay que abrir el espectro laboral, intensificar el campo de acción o sucumbir a la hipócrita invitación de volver a tu país a cambio de un miserable subsidio por los favores prestados. El primer trabajo que conseguí en ésta, mi segunda incursión a España, fue para la revista Kiss Cómic, y tras el cierre de El Víbora decidí dejarlo, a pesar de que el personaje de la única historieta que publiqué, “Caperucita Zorra”, se convirtió en una muñeca y, junto al Lobo Feroz, se vendía como souvenir. Hasta antes de la crisis estuve empleado en una empresa productora de cine porno para la cual realizaba los story board e ilustraba una página web, más allá de participar en varios emprendimientos editoriales como portadista, ilustrador e historietista, actividad esta última donde durante un par de años publiqué “Freak City” que esta saliendo en la nueva Fierro. Hoy sólo trabajo esporádicamente en publicidad y haciendo caricaturas para un periódico. Por lo demás, los lectores argentinos saben todo lo que tienen que saber sobre mí leyendo la revista de historietas más grande de todos los tiempos, la Fierro.

http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/espectaculos/18-14184-2009-06-12.html

miércoles, 10 de junio de 2009

Javier Martínez / Cambiar de Imperios


"Los rockeros no leen"

Por: Hernán Firpo / Clarín 23/11/2008

No le gusta eso, y no le gusta en plural. "Ustedes nos quieren transformar en un museo". Ustedes, nosotros, los periodistas.

"Tendría que ser un concepto que nos dejara mejor parados. O al menos, vivos. Que nosotros seamos la academia. Que haya un sillón reservado para mí. Los que me preguntan sobre lo que hice con Manal hace 40 años, mejor que hablen con Claudio Gabis y Alejandro Medina (los otros ex del grupo). Nos condenan y yo tengo que ponerme duro para que me den bola con lo nuevo. Somos argentinos. Somos boludos. Los Stones fundaron el rock y ahí están dando vueltas. Entiendan: con esta actitud de veneración nos están matando. Me están matando a mí. Y yo tengo derecho. Me lo gané".

Veníamos envueltos en una meditación de bar, agua mineral y Cachamai. Y vos le decís sí, tenés razón, y le deseas lo mejor del mundo porque querés que le vaya bien. A él. A Charly García. Y le repetís: muchos crecimos con tus canciones. Pero le molesta la necesidad de pulir bronces. Las manifestaciones severamente anacrónicas lo irritan, le hacen levantar la voz, ese vozarrón, y una señora se acerca hasta la tribuna de doctrina: "Usted debería trabajar en radio", le sugiere.

Martínez se fastidia porque el arte, como todo lo demás, necesite de sus catacumbas. Para que haya historia —en este caso, cuatro décadas de rock nacional— tiene que haber perspectiva y este hombre, que parece cualquier cosa menos un rockero, es baterista, cantante y punto de partida. Sí, pero no. Todo este asunto "es triste como el rock futbolizado, sin faltarle el respeto al fútbol". Triste como Tanguito al final, "cuando era realmente insoportable. ¿Vos sabés de dónde viene la palabra estupefaciente? De estupidizar. Si los tarados que se drogan supieran de dónde viene esa palabra tal vez tendrían un poco de autoestima".

Hablame de tu época de estúpido.

La tuve, pero con una droga legal: el alcohol. La otra la vi de costado y hablo de la cocaína, esa droga inventada para la guerra. Con la cocaína no sentís ni miedo ni frío ni hambre. Después los alemanes inventaron las anfetaminas y mejoraron los efectos. Tuve mi etapa de alcoholismo. Ocho años. Y te digo que es peor porque el alcohol es barato, legal y lo conseguís en cualquier parte. La estupidización se extiende y, aproximándose a la boludez, tiene ya casi 200 años. Estoy hablando de nuestro país. En el 2010 vamos a cumplir 200 años de boludos. Sudamérica duerme. Qué estamos esperando para hacer el parlamento sudamericano, el ejército, el fondo monetario, la moneda sudamericana...

Hablás como Bolívar.

San Martín era un militar; Bolívar, un político. Si San Martín sólo fue un soldado para que cambiáramos de imperio, no estaba mal. Hay que cambiar de imperios.

Y si en 1806 no le tirábamos aceite a los ingleses, por ahí nos ahorrábamos hacer blues en castellano.

No. Los ingleses nunca tuvieron interés real en dominarnos. Pero si pasaban, no estaríamos vos y yo acá, sino dos señores llamados Arnold Mathews y John Smith.

Vos cantabas que hacia el sur había un lugar. ¿Es posible esa vieja idea de deserción en un mundo donde la bomba parece estallar en todas partes?

Lo del mundo global es mentira. ¿Vos sabés cómo se pincha un globo? Con un alfiler. Cuando era chico, globo era sinónimo de mentira. "Es un globero". La globalización es un plan imperial endeble de los Estados Unidos. Está China, India, Europa. Y esto no es el Crack del 29. Eso era real y no esta fiesta de la especulación que armaron unos pocos para que paguemos entre todos.

¿Por qué opinás sobre todo esto? ¿Dejaste de escribir canciones y te pusiste a leer historia y geopolítica?

Nunca dejé de hacer canciones. Este año escribí diez. Cuando me voy a la cama, leo; cuando viajo en colectivo. Leo desde chico, es algo que me inculcó mi padre. Además, tuve una buena bohemia. No paraba con los Tanguito o los Pity (Alvarez). Paraba con (Oscar) Massota (que introdujo a Lacan en nuestro país). Y soy fanático del revisionismo. Si revisáramos la historia tendríamos que tener un parlamento sudamericano, un sudamero, la Unión aduanera sudamericana. Yo no creo en el reduccionismo del ser humano a las simples leyes económicas.

¿Con que rockeros te sentás a hablar de todas estas cuestiones?

¡¿Rockeros?! Esto podría hablarlo con Spinetta y punto. Los demás rockeros no leen, no piensan. Un error gigante. Creo que el juglar debe bajar línea. A mí me emociona leer en Martropía (un libro de Conversaciones con Spinetta) que mis letras modificaron al Flaco. El también me modificó a mí. Yo que era tan terrestre, me dejé contagiar de su surrealismo y escribí cosas como "en esa galaxia azul está Paula esperándome, sonriendo porque es inmortal". ¿Hoy el rock qué lee? ¿Vos sabés qué lee? Cuando se separaron Los Gatos, nos llenamos de ratones. Pensalo: Súper Ratones, Ratones Paranoicos, Rata Blanca...

¿Hablás de la conducta roedora, de la plaga que hace daño, de Los Cadillacs llenando dos canchas de River?

La plaga, la peste bubónica o peste negra terminó con la mitad de Europa, porque Europa también se quedó sin gatos, ja, ja, ja, y tuvieron que mandar barcos a Egipto para traer gatos de allá. Pero el snobismo, como decía Borges, es la más sincera pasión argentina. Por eso, el snob busca esos gatos horribles, el gato persa que parece un ómnibus, el siamés que parece un perro. El gato más hermoso de todos es el egipcio.

Si Lennon viviera me lo imagino preocupado por la extinción de la ballena blanca de Alaska y esas cosas. ¿Estás de acuerdo?

Cuando me di cuenta de que John Lennon era un varón domado, y dejó que su mujer se metiera en su laburo, empecé a tenerle compasión. Hoy me parece un pobre pibe. Y Yoko Ono es una domadora de varones transistorizada japonesa. Ella lo mató primero.-

http://www.clarin.com/diario/2008/11/23/espectaculos/c-01808311.htm

domingo, 7 de junio de 2009

El Perpinyá Catalá / Campió de França 2009


Perpignan, en lo más alto!

Con una gran performance en el segundo tiempo, el Perpignan venció al Clermont por 22-13 y, tras 54 años, se consagró campeón del Top 14 francés

BUENOS AIRES -- Luego de 54 años sin confites, el Perpignan logró festejar su séptimo título en el exigente Top 14 francés. Con el segunda línea Rimas Álvarez en cancha desde el minuto cero, los catalanes, que demostraron una enorme reacción en el segundo tiempo, dieron vuelta un partido que pintaba complicado y vencieron al Clermont, con Mario Ledesma y Martín Scelzo -se retiró lesionado en el PT- desde el arranque, por 22-13.

El comienzo del duelo, que se desarrolló en el majestuoso Stade de France de la ciudad de París, tuvo como claro protagonista a los de amarillo. A los 9 minutos, y tras un mágico kick cruzado, el que se zambulló en el ingoal rival fue potente fijiano Napoleoni Nalaga, que tras la conversión de Brocke James puso la chapa 7-0. Pero sólo 240 segundos más tarde, el que acortó diferencias fue Gavin Hume, con un drop.

Si bien el partido era trabado, no dejaba de ser atractivo. Mucha adrenalina, mucha pasión y un enorme olorcito a test match. Estaba claro, el que se desconcentraba un minuto, lo iba a padecer.

A los 19, James volvió a estirar la cuestión con un penal y, luego de dicha factura de tres, los catalanes empezaron a reaccionar. La batalla en el pack comenzó a evidenciar muchísima más crudeza y, de a poco, los jugadores del Clermont comenzaron a sentir el bestial desgaste.

Antes de que el árbitro Jean-Pierre Matheu pitara el final del primer parcial, apareció la figura del fullback Jerome Porical para abrochar un penal y dejar las cosas 10-6.

La diferencia en el contacto se evidenció aún más en el complemento. Si bien el Clermont no desentonaba, daba la sensación de que el Perpignan estaba más entero y que sus tackles dolían el doble.

La citada diferencia se reflejó inmediatamente en el marcador, ya que a los 5 minutos el que entró tocando pito en diagonal fue David Marty y, gracias a su zambullida, la historia se dio vuelta (13-10).

Luego, sólo cinco minutos más tarde, el que comenzó a clavar el cajón del Clermont fue, con otro penal, Jerome Porical. Pero los de amarillo respondieron con la misma moneda gracias a otra factura de tres del errático Brocke con dicho envío superó los 1000 puntos en el rugby francés-.

A esa altura la chapa reflejaba un parejísimo 16-13, pero a pesar del poco margen, los que mostraban más organización e ideas eran los catalanes. Y eso se volvió a notar. A los 21 y 23 Porical anotó sendos penales y estiró la cuestión a un inalcanzable 22-13.

Es cierto, el Clermont, ya sin Ledesma, reemplazado a los 25 por Cabello, intentó lastimar, acercarse, descontar, pero todas su armas fueron inteligentemente esterilizadas por su rival, que se notaba que estaba más fuerte en lo físico y también en lo mental.

Y llegó el pitazo final y, de su mano, se desató la locura. El Perpignan pudo gritar campeón luego de 54 largos años y su oponente, el Clermont, deberá llamar urgentemente a un psicólogo para analizar por qué pedió su décima final de Top 14. ¡Salud, Campeón!

Síntesis:

PERPIGNAN (22): 15 Jérôme Porical, 14 Farid Sid, 13 David Marty, 12 Maxime Mermoz, 11 Julien Candelon, 10 Gavin Hume, 9 Nicolas Durand, 8 Jean-Pierre Perez, 7 Damien Chouly 6 Grégory Le Corvec, 5 Olivier Olibeau, 4 Rimas Alvarez-Kairelis, 3 Nicolas Mas (c), 2 Marius Tincu, 1 Perry Freshwater. Suplentes: 16 Guilhem Guirado, 17 Kisi Pulu, 18 Gerrie Britz, 19 Guillaume Vilaceca, 20 David Mélé, 21 Jean-Philippe Grandclaude, 22 Philip Burger, 23 Sébastien Bozzi.

CLERMONT (13): 15 Anthony Floch, 14 Benoit Baby, 13 Aurelien Rougerie (c), 12 Gonzalo Canale, 11 Napoliani Nalaga, 10 Brock James, 9 Pierre Mignoni, 8 Alexandre Audebert, 7 Julien Bonnaire, 6 Jamie Cudmore, 5 Thibault Privat, 4 Pierre, 3 Martin Scelzo, 2 Mario Ledesma, 1 Thomas Domingo. Suplentes: 16 Benoit Cabello, 17 Laurent Emmanuelli, 18 Loic Jacquet, 19 Elvis Vermeulen, 20 John Senio, 21 Seremaia Baï, 22 Brent Russell, 23 Davit Zirakashvili.

PRIMER TIEMPO: 9`try de Nalaga, conv. por Brocke (C), 13`drop de Hume (P), 19`penal de James (C), 39`penal de Porical (P). Resultado parcial: Clermont 10-6 Perpignan.

SEGUNDO TIEMPO: 5`try de Marty, conv. por Porical (P), 10`, 21`y 23`penales de Porical (P) y 15`penal de Brocke (C).

Arbitro: Jean-Pierre Matheu.
USAP Champion Top 14 du France 2009

lunes, 1 de junio de 2009

Tom Waits / Fragmentos.

Por Tom Waits


Voz: En mi familia no hay nadie realmente metido en el mundo del espectáculo, pero hay dos parientes que de muy joven tuvieron un efecto en mí y me marcaron de alguna manera. Eran el tío Vernon y el tío Robert. De niño siempre odié el sonido de mi voz. Quería sonar más como el tío Vernon,que tenía una voz grave y carrasposa. Todo lo que el tío Vernon decía sonaba importante, y siempre lo entendías la primera vez porque nadie se atrevía a pedirle que repitiera.Eventualmente, me enteré de que al tío Vernon lo operaron de chico y que los doctores habían dejado un pequeño par de tijeras y una gasa cuando lo cerraron. Años más tarde, en una cena de Navidad, el tío Vernon comenzó a ahogarse mientras trataba de expulsar un fríjol atravesado, y entonces arrojó la gasa y las tijeras. Así fue como el tío Vernon consiguió su voz, y así es como yo conseguí la mía, tratando de sonar como él.


Guitarra: He aprendido un montón de cosas de otros músicos, y de escuchar el mundo a mi alrededor. Pero cuando era niño en Whittier, conocí a un pelirrojo llamado Billy Sweed que vivía con su madre en un tráiler cerca de las vías del tren. Billy fue quien me enseñó a tocar en clave menor. Billy no iba a la escuela. A los doce años ya fumaba y bebía, y vivía con su madre en el límite de una selva de vagabundos, a orillas de un lago de lodo hecho por la lluvia del que sobresalían llantas viejas. Allí había humo azul, carpas muertas y enormes calabazas del tamaño de pantallas de lámpara.Te podías extraviar tratando de encontrar su casa, por entre la hiedras obrecrecida y los arbustos de piracanto. Para llegar, cruzabas un canal de desagüe bajo la carretera y pasabas a través de cañones de desperdicio, llenos de colchones y latas de pintura vacías.

Canciones: Siempre he amado las canciones de aventuras, las baladas asesinas, las canciones sobre naufragios y actos terribles de depravación y heroísmo. Relatos de seducción erótica, canciones de romance, temeridad y misterio. Todos hemos intentado alguna vez vivir al interior de una canción.Canciones donde la gente se muere de amor. Canciones de personas en fuga.Canciones de buques fantasmas o asaltos a bancos. Siempre he deseado vivir al interior de las canciones y no regresar jamás. Canciones que son recetas para supersticiones o que hablan de desapariciones inexplicables.


Blues: En la parte sur de Chicago, en el salón Cheskaboard, el último gran bluesero, Hound Dog Taylor, estaba tocando ante un público rudo y padeciendo a un borracho que desde la primera fila le jodía la vida. Sin detenerse,Hound Dog sacó un revólver punto treinta y ocho, le disparó al borracho en el pie, se guardó el arma en la parte trasera del pantalón y terminó la canción. Muchas veces he pensado en hacer lo mismo, pero nunca he tenido elvalor.



Torcido y derecho: Mis hijos han comenzado a darse cuenta de que soy un poco diferente a los otros padres de familia. "¿Por qué no tienes un trabajo normal como los demás?", me preguntaron el otro día. Yo les conté esta historia:En el bosque había un árbol chueco y otro derecho. Todos los días, el árbol derecho le decía al chueco: "Mírame, soy alto, recto y hermoso. Mírate, tú eres torcido y chueco. Nadie te quiere ver". Y juntos crecían en aquel bosque.
Entonces un día llegaron los leñadores, y vieron el árbol chueco y el derecho, y dijeron: "Sólo corten los árboles rectos y dejen a los demás". Y los leñadores convirtieron todos los árboles rectos en leña, palillos y papel. Mientras el árbol torcido continúa allí, creciendo fuerte y extraño, día tras día.


domingo, 31 de mayo de 2009

Ron Asheton / The Stooges



Ron Asheton, guitarrista.
Fundó The Stooges con el carismático Iggy Pop.

DIEGO A. MANRIQUE 08/01/2009

Ron Asheton, guitarrista y bajista de The Stooges, apareció cadáver el día de Reyes en su casa de Ann Arbor (Michigan). Según la policía, Asheton, de 60 años, llevaba varios días muerto, posiblemente debido a un ataque cardíaco.

Hace 40 años, los Stooges iniciaron una carrera que estuvo marcada por los más asombrosos desastres. Venían de Ann Arbor, una ciudad universitaria donde prendió una visión belicosa de la contracultura: los hijos de los obreros sindicados de Detroit querían cambiar el mundo, y hacerlo ya. Impresionados por la retórica (y los sonidos) del black power, muchos grupos locales apostaron por un rock de alta intensidad. En un contexto tan politizado, los Stooges iban a contracorriente, con su nihilismo kamikaze. A la larga, resultarían los más influyentes por su impacto sobre el punk rock de los setenta.


El catalizador fue el carismático Iggy Pop, que estuvo viviendo en el gueto de Chicago hasta que entendió que no tenía sentido imitar a los gigantes del blues. De vuelta en Ann Arbor, convocó a varios instrumentistas elementales para fundar un grupo que conjugara la pegada del rock de garaje con cierto aliento vanguardista: admiraban a jazzmen como John Coltrane y Albert Ayler. Hasta el nombre parecía una provocación: hacía referencia a los Three Stooges (Tres Chiflados), desquiciados humoristas cinematográficos que ganaron un nuevo público con la televisión infantil.


Allí estaban Ronald Asheton, nacido el 17 de julio de 1948, y su hermano Scott, baterista. Ron había sido un chico ejemplar -tocaba ¡el acordeón!- hasta que descubrió otra forma de vivir. El resultado fueron tres demoledores discos de estudio y una cadena de despropósitos que acabaría en 1974: esencialmente, los Stooges no encontraron un público que supiera ver más allá del show de Iggy y sabotearon todas las oportunidades, incluyendo el patrocinio de David Bowie. El mismo Ron contribuyó con su fascinación por la estética nazi. Una historia truculenta que Hollywood planea ahora filmar con Elijah Wood encarnando a Iggy. Mientras tanto, pueden enterarse de sus recovecos en libros como el reciente The Stooges: combustión espontánea, de Jaime Gonzalo.


Precavido con la heroína, Ron Asheton no fue el más damnificado de los Stooges: el bajista original, Dave Alexander, fallecería en 1975. Mientras Iggy ascendía a peculiar icono global, Ron animó proyectos fugaces como The new order, Destroy all monsters, The new race, Dark carnival, The empty set o The powertrane. Durante los ochenta y los noventa, se pretendió reunir a los Stooges, iniciativas que naufragaban ante los compromisos de Iggy como solista y el rencor de los supervivientes: Ron no olvidaba la humillación de verse relegado al bajo, cuando el papel de guitarrista y coautor recayó en James Williamson.


Los Stooges hicieron las paces en 2003. En los últimos años actuaron por todo el planeta, aparte de grabar el disco The weirdness. Todavía hoy, tienen más reconocimiento en Europa que en su propio país: han sido candidatos al Rock and Roll Hall of Fame en varias ocasiones, pero nunca lograron suficientes votos.

(Gracias Beanday2)

sábado, 30 de mayo de 2009

Sun Ra / El Jazz de las Galaxias

Sun Ra / Jazz Espacial

Herman Sonny Blount teclista y director de orquesta, Sun Ra (Birmingham- Alabama, 22 de mayo de 1914 - 30 de mayo de 1993), es un caso único entre los músicos de jazz. Nacido en Birmingham, Alabama, él mismo declaró que procedía del espacio y que era un ser celestial. Tomado por loco y charlatán, tachado de burdo profeta y farsante empedernido, a Sun Ra le costó acallar todas esas maldades para hacerse un lugar de privilegio en un mundo sonoro absolutamente extraordinario.

Debutó antes de cumplir los diez años en la "Saxo Society Band" de John Tuggle Whatley, quien le enseñó las primeras nociones de dirección orquestal. En los años treinta, tocó en Gary (Indiana) y en Washington donde estudió con Lula Randolph. Entre 1946 y 1947, militó en la orquesta de Fletcher Henderson, donde colaboró tambien con los arreglos y la composición. En 1952, tras superar una profunda crisis espiritual, adoptó el nombre de Le Sony'r Ra (mas tarde abreviado en Le Sun-Ra) y empezó a presentarse al frente de su "Space Jazz Trío".

Ese mismo año fundó junto a su amigo, Alton Abraham, el sello discográfico, "Saturn Records", con el grabó multitud de títulos, entre ellos el fenomenal "Jazz in Silhouette" en 1958. En 1953 empezó a formar el embrión de lo que sería su orquesta, la forma musical donde expresaba con total libertad sus ideas. Incorporó solistas de talla del nivel de Pat Patrick, ineludible soporte de la sección de saxos, con su rocoso barítono; Marschall Allen, saxo alto y el mejor de todos, el saxofonista tenor, John Gilmore, en quien confesó el propio Coltrane, haberse inspirado en una época de cambio evolutivo.


En 1955 grabó experimentando la formula de dos contrabajos y al año siguiente empezó a grabar con regularidad empleando varios percusionistas. Fue entonces cuando formó establemente su afamada "Sun Ra Arkestra", un gran grupo cuyo nombre esta vinculado a los conceptos de "Sol" el dios faraónico omnipotente. En 1956 sale a la luz bajo el sello "Transition" su primer álbum orquestal bajo el titulo de "Jazz by Sun Ra-Sun Song", un intento poco valorado en su carrera por unir música y espíritu. En 1959, tras aparecer en el film de Edward Blank "The Cry of jazz", trasladó su grupo a Canadá y en 1961, casi por casualidad el grupo estaba en New York, donde participó en los celebres Happenings del Lover East Side.

En 1961, graba para Savoy, el álbum que está considerado como su obra maestra: "The Futuristic Sounds of Sun Ra". En él, el teclista saca enorme partido a los timbres de cada instrumento y guarda con celo encomiable el equilibrio entre las partes escritas e improvisadas. Ese álbum adelanta en algunos años las formas coloristas que hicieron famoso al "Art Ensemble of Chicago". Con una estructura abstracta e iconoclasta, "The Futuristic Sounds of Sun Ra", demostró tener un perfecto balance entre elementos de swing, blues, ritmos Afro-Cubanos, bigband y avant-garde. Aun así resulto de poco interés en aquellos tiempos en que el Rock & Roll ocupaba el centro de atención musical de la mayoría de los jóvenes. En ese mismo año, Sun Ra, con los deberes hechos, contactó fácilmente con el naciente circulo de músicos adscritos al freejazz y se asocio a la "Jazz Composer's Guild" que promovía, Bill Dixon. En ese ambiente tocaba regularmente en el club "Slung's" una vez por semana casi hasta 1972.

Los años setenta, fueron el periodo en el que la "Sun Ra Arkestra", se desplazó por medio mundo ofreciendo conciertos y actuando en distintos festivales. En 1977, Sun Ra y los músicos de su banda, echaron raíces en Philadelphia para convivir en comuna todos ellos hasta que falleció el 30 de mayo de 1993. Sun Ra decía proceder de un planeta desconocido, no reconocía su verdadero nombre ni nada que tuviera que ver con su presencia entre la humanidad; hizo mientras vivió todo lo posible por no formar parte de este planeta del que renegaba, pero Sun Ra, demostró que sabía crear música profundamente humana y apegada a la tierra como pocos.

http://www.apoloybaco.com/sunrabiografia.htm

Se cumplen hoy 16 años del fallecimiento de Sun Ra. A continuación una crónica de la época.


Sun Ra, músico de jazz y poeta.

EL PAÍS / AFP - 01/06/1993

El pianista, director de orquesta y poeta Sun Ra, uno, de los personajes más singulares del free jazz, falleció el domingo pasado en Birmingham (Alabama, EE UU). El 22 de enero había sido hosplitalizado en el centro médico baptista de esta ciudad con problemas cardiacos, y desde entonces había sufrido varias crisis, según informó un portavoz del hospital.Aunque su nota necrológica afirma que tenía 79 años, tanto su fecha de nacimiento, que solía situarse entre 1910 y 1915 o incluso a "principios de siglo", como su iniciación en la música y su nacimiento en Birmingham, Alabama, donde fue inscrito con el nombre de Herman Blount, aparecen oscurecidos voluntariamente por el propio Sun Ra. En cualquier caso, en los años cuarenta actuaba con la orquesta de Fletcher Henderson en los círculos vanguardistas de Chicago.

Músico de una grandilocuencia barroca y una personalidad excéntrica, Sun Ra ha grabado más de 200 discos en sus más de 60 años de carrera musical, en los que, lo mismo que en su poesía, intentaba trasladar un mensaje cósmico, a partir de textos sacados de la Biblia, de la mitología egipcia, del espiritualismo negro o, incluso, de la cienciaficción.

Su música, en la que se fundían blues, be bop, gospel y música serial con sorprendentes audacias rítmicas y sonoras, tomaba todo su sentido en las actuaciones en directo de sus orquestas -con nombres tan exóticos como Solar Arquestra, SolarMith Arquestra, Astro Infinity o Intergalactic Research Arkestra-, en las que su gusto por una teatralidad circense podía poblar el escenario de tragafuegos, bailarines, juegos de luces y textos poéticos en unas representaciones que podían extenderse durante cuatro o cinco horas y que él entendía como "ceremonias religiosa?.

Sus discos, reducidos durante bastante tiempo al círculo de los iniciados, eran producidos por su propia marca, Saturn, planeta bajo el que el pretendía haber nacido hace 5.000 años. Algunas de sus grabaciones hechas entre 1938 y 1960 acaban de reeditarse. Entre las posteriores, son más conocidas algunas como Nothing is, Heliocentric worlds of Sun Ra, The solar mith approach y Cosmos. Sus dos últimos conciertos en Madrid se celebraron en marzo de 1984 en el colegio mayor San Juan Evangelista, con una Arkestra reducida, y posteriormente en el teatro Alcalá.

En 1992, la revista especializada Down Beat le eligió director de gran orquesta del año, y la revista Roffing Stones veía en él "el eslabón perdido" entre Duke Ellington y el grupo de rap negro Public Enemy.-

http://www.elpais.com/articulo/agenda/Sun/Ra/musico/jazz/poeta/elpepigen/19930601elpepiage_4/Tes/

Sun Ra Arkestra- Live In Japan 1988

viernes, 29 de mayo de 2009

Neil Young en Barcelona.



Neil Young vuelve mañana a Barcelona tras más de veinte años de ausencia.


EFE / Rafa Quílez / Viernes, 29 de mayo de 2009.-

El rocker canadiense Neil Young actuará mañana en el festival Primavera Sound, donde repasará durante dos horas y media su carrera de más de 40 años, y presentará las canciones de su último disco, "Fork in the road", veintidós años después de su única actuación en Barcelona.

Nacido en Toronto en noviembre de 1945, su infancia no fue excesivamente feliz por el divorcio de sus padres y porque se vio aquejado por una poliomielitis y por sufrir diabetes, aunque en 1966 se fue de casa y poco después fundó Buffalo Springfield, que duró dos años y tres discos.

Debutó en solitario en 1968 con un álbum homónimo, y en el segundo, "Everybody knows this is nowhere", contó con Crazy Horse como banda de acompañamiento, aunque poco después se unió fugazmente a Crosby, Stills & Nash.

En los 70 alternó discos eléctricos como "Afther the gold rush" con el acústico "Harvest" -su cima en cuanto a ventas-, así como una trilogía integrada por "Time fades away", "On the beach" y "Tonight's the night", para acabar la década con el clásico "Rust never sleeps".

En los 80, descubrió las nuevas tecnologías y publicó bastantes discos menores, aunque en 1989 vio la luz "Freedom", un aviso de que volvía para reinar entre la juventud grunge, saboreó el éxito con "Harvest moon" y "Unplugged", se revitalizó con "Sleeps with angels", se le unieron Pearl Jam en "Mirror balls", se reunió con CSN en "Looking forward", compuso la banda sonora de "Dead man" y protagonizó el documental "Year of the horse".

El nuevo siglo ha dado aires campestres y sureños como "Prairie wind", proclamas anti-Bush ("Living with war"), tranquilidad en "Chrome dreams II" o un testimonio de su última gira con Crosby, Stills & Nash -"Déjà vu live"-.

Además, en esta década le ha dado por exhumar añejas grabaciones de los años 60, y ha publicado ya "Live at the Fillmore East", "Live at the Masey Hall" y "Sugar Mountain. Live at Canterbury House 1968", mientras que para este año se prevé la publicación de "Volume 1. The Riverboat".

Asimismo, el recate prevé la publicación de cuatro cajas con toda su trayectoria, la primera de las cuales, "The archives. Volume 1, 1963-72), comprenderá su etapa desde su primer grupo, The Squires, hasta "Harvest", e incluirá ocho discos y 116 canciones, 40 de ellas rarezas.

No obstante, Young actuará en Barcelona con un nuevo disco bajo el brazo, "Fork in the road" (Warner), donde reivindica el uso de la energía eléctrica en los automóviles y narra la historia de un personaje que recorre Estados Unidos en un viejo automóvil.

Así, la portada muestra un viejo Lincoln Continental de 1959, propiedad de Young, remodelado por el mecánico y activista de las energías renovables Jonathan Goodwin, con quien ha emprendido el LincVolt Project, un proyecto que consiste en conducir este auto desde Kansas hasta Washington DC sin usar ni una gota de gasolina, proceso que se filmará en un documental sensibilizador.

Sea como sea, el disco es un torrente de electricidad con canciones como "When worlds collide", "Fuel line", "Just singing a song", "Johnny Magic" o "Light a candle".


Mañana, Young actuará durante dos horas y media en el escenario Estrella Damm del Primavera Sound y conseguirá lo nunca obtenido: el festival se parará y durante su show será el único artista tocando en ese momento, con lo que todos los asistentes podrán gozar de su propuesta.

Y eso que estuvo a punto de no venir a Barcelona, ciudad que no pisa desde 1987, pues un rediseño de su gira dejó fuera a la Ciudad Condal, por lo que la organización del Primavera Sound se tuvo que desplazar a Londres para cambiar la intención del canadiense de comenzar su gira europea en junio en Glastonbury y no a finales de mayo en la capital catalana.

Al final, el dinero -"es el artista por el que más hemos pagado en toda la historia del festival", según Gabi Ruiz, director del Primavera-, y hacerle ver de que su público de siempre ardía en deseos de disfrutar de su música le hicieron recapacitar.

"Siempre había sido un sueño porque para muchos de los que hacemos el festival es nuestro artista favorito, y hace unos cuatro años empezamos a intentar negociar. El año pasado pensamos que ya sería imposible, pero al ver que en el 2009 había una nueva gira, lo intentamos por todos los medios. Ha sido muy largo y hemos tenido que presionar hasta hacer entender a toda la gente que le rodea que éste era su festival", comenta Abel Suárez, otro de los directores.

Tras actuar por Canadá en abril, Neil Young iniciará mañana en Barcelona una gira que le llevará el domingo, 31 de mayo, al Velódromo de Anoeta de San Sebastián, acompañado por los mismos músicos que grabaron "Fork in the road": su mujer, Pegi Young -coros-, Ben Keith -guitarra steel-, Anthony Crwaford -guitarra-, Rick Rosas -bajo- y Chad Cromwell -batería-.

Luego, la gira proseguirá por Alemania, Noruega, Irlanda e Inglaterra, cuando actuará en los grandes festivales europeos del verano como Roskilde, Wight o Glastonbury.

Aunque acostumbra a variar el repertorio casi a diario, a tenor de lo sucedido en Canadá se puede prever que tocará de 20 a 22 canciones, a elegir entre "Love And Only Love", "Hey Hey, My My", "Are You Ready For The Country?", "Everybody Knows This Is Nowhere", "Pocahontas", "Change Your Mind", "Cinnamon Girl", "Mother Earth", "The Needle And The Damage Done", "Heart Of Gold", "Old Man", "Speakin' Out", "Down By The River", "Rockin' In The Free World", "A day in the life", "Goin' back", "Alburquerque", "Tonight's the night", "Roll another number", "Spirit road, "Cortez the killer", "Four strong winds", "Unknown legend" o "When You Dance I Can Really Love".

Como citas al nuevo disco, son fijas "Light A Candle" y "Get Behind The Wheel", y pueden aparecer "Fuel line", "When Worlds Collide", "Hit The Road" o "Just Singing A Song".-

jueves, 28 de mayo de 2009

Christopher Walken / Lo que sé


Por Christopher Walken

La mañana es el mejor momento para ver películas. En una ocasión, hace muchos años, yo me estaba yendo de un lugar; había estado conversando y, justo cuando salía por la puerta, un tipo me dijo: “Chris”. Me detuve, me di vuelta, y me dijo: “Tené cuidado”. Y nunca lo olvidé. Y me vuelve a la cabeza a menudo: Tené cuidado. Ese fue un buen consejo.


Se supone que el signo de interrogación proviene de un jeroglífico egipcio que significaba “un gato yéndose”. Y se sabe, el signo es la cola. Y significaba, bueno, lo que sea que signifique cuando te están ignorando.


Cuando era chico, había alguien en mi familia, un adulto, que cada vez que me veía, me decía: “Sos un sinvergüenza”. Desde chico fue siempre: “Je, je; sos un sinvergüenza.” Y siempre me pregunté: ¿qué significa eso? Pero con los años se me ocurrió que era una forma de instrucción. Las cosas que uno le dice a un chico se le pegan. Y creo que sí, soy un sinvergüenza. Pero tal vez lo sea por aquella persona que me lo dijo hace muchos años.


Mi padre era una lección. Tenía su propia panadería, y aunque cerraba un día a la semana, de todas maneras él iba ese día. Lo hacía porque realmente amaba su panadería. No era un trabajo.


Me encantaban los bollos glaseados a la danesa. Y mi padre hacía un pastel de crema Boston. Son cosas que ya no se ven. Muy bueno.


La mayoría de los papeles que obtengo son básicamente de gente muy desagradable. Siempre hay algo que anda mal con el personaje, y a veces terriblemente mal. Estoy cansado de eso. Le digo a mi agente que quiero un personaje tipo Fred MacMurray. Quiero un personaje que tenga esposa e hijos, y un perro y una casa, y que mis hijos me digan: “¿Qué te parece que debo hacer, papá?”; y yo les diga: “Tengan cuidado.”


Siempre pensé que si iba a interpretar a tipos así, debe haber una relación con el público que es muy clara. “Ese es Chris, y miren a Chris pasándola bien, queriendo apoderarse del mundo y hundir California y matar a tiros a todos en esa habitación”; siempre y cuando entendieran que ese es Chris divirtiéndose en el set. Y que el verdadero Chris no haría nada de eso.


Golf. Por Dios, es una actividad misteriosa. Conozco gente, buenos amigos, que están absolutamente obsesionados, practicando su swing y hablando del tema. Puedo entender un deporte en el que tu cuerpo obtiene un beneficio, como correr maratones o andar en bicicleta. Pero el golf no es eso. Y no sólo eso: está el tema de estar parado al sol. Por Dios, es como una tortura.


Me encantan los tallarines. Y me gusta cocinar tallarines. Solía comer tallarines todos los días. Pesaba quince kilos más que ahora. El helado... me encanta ver televisión y comer helado. Pero eso es como ser un nene de diez años. Ya no puedo hacer eso. Cerveza. Cerveza, tallarines, helado.


Los bailarines profesionales no van a bailar.


Cuando estás sobre el escenario y sabés que te está yendo muy mal, es una situación muy, muy aterradora. Porque sabés que tenés que seguir adelante: estás fracasando, pero no podés parar. Y sabés que dentro de media hora todavía te va a estar yendo muy mal. Hay que tener la piel gruesa.


Yo tenía un agente que cuando recién empezaba en el cine me dijo: “Vas a estar en Los Angeles una vez cada tanto. Si alguien te invita a una fiesta, no vayas. Quedate en tu habitación, andá al cine”. Y creo que sé a qué se refería: No muestres tu cara demasiado. Dejá que se pongan un poco contentos de verte.


Todo ocurrió cuando hice El francotirador. De pronto... Yo ha había estado en el mundo del espectáculo por unos treinta años, y no había pasado demasiado. Quiero decir, estaba trabajando en la oscuridad, y de pronto esta película. Fue infeccioso, de cierta forma, y realmente me volví bastante social. Gregario. Y eso duró, no sé, diez años.


Los guiones de cine son bastante laxos: las cosas normalmente cambian mucho. Pero no con Quentin. Sus guiones son enormes. Todo diálogo. Todo está escrito. Uno solamente se aprende los diálogos. Es más como una obra de teatro.


A veces miro este reloj y pienso: ¿Hay un tipo que pone todos estos pequeños tornillos ahí dentro? Hay algo ahí. No me interesan mucho los autos, tampoco, pero un auto realmente magnífico tiene lo suyo.


Fue divertidísimo cuando Dennis [Hopper] y yo hicimos esa escena en Escape salvaje (True Romance). En serio, incluso dispararle. Todas las risas son verdaderas. Fue un día demencial.


Me gusta escuchar entrevistas radiales. Tengo una lista de cosas que haría si no fuera tan vago, pero la idea de tener un programa radial... dos personas hablando en la radio es una cosa fascinante. Te apuesto a que hay alguna universidad por acá, todas tienen estaciones radiales. Ahora sé que no me gusta ir a ningún lado, así que si hubiera algún lugar por acá cerca, a veinte minutos en auto...


No me gustan los zoológicos. Horrible.


Dicen que la sonrisa humana es una de esas cosas primordiales; que consiste, de hecho, en mostrar los dientes, que es una advertencia. Que cuando sonreímos, de algún modo primitivo tiene que ver con el miedo.


Hay algo peligroso en lo que es gracioso. Algo que es discordante y desconcertante. Hay una conexión entre gracioso y temible.


(Estas son las respuestas de Christopher Walken a la gran sección
“Lo que sé” de la revista norteamericana Esquire.)

miércoles, 27 de mayo de 2009

Akira Kurosawa / Inéditos Digitalizados.


Notas y dibujos inéditos de Akira Kurosawa, digitalizados en Internet.
7.700 obras no fueron incluidas.


Agencia Efe / Tokio
Miércoles 27/05/2009


Alrededor de 20.000 bocetos, notas y fotografías del legendario director de cine nipón Akira Kurosawa, entre ellos 'storyboard' y notas de producción, están ahora a disposición los internautas, según ha informado la agencia local Kyodo.


Los fans del director japonés más laureado y estudiado de todos los tiempos tienen la posibilidad de acceder a piezas inéditas, entre ellas dibujos desconocidos del creador y fotos de su infancia.


El archivo, en poder de la compañía Kurosawa Production, propiedad del hijo del artista, Hisao Kurosawa, se ha digitalizado y está a disposición en Internet por primera vez, según informó la productora, aunque hay otras 7.700 obras manuscritas que no han sido incluidas.


El hijo del aclamado y prolífico director de películas como 'Los Siete Samuráis', 'Rashomon' o 'Kagemusha' ha habilitado una base de datos de acceso gratuito con sus creaciones menos conocidas, así como fotos de algunas escenas de sus metrajes.

En palabras de su hijo, Hisao Kurosawa, el material reunido en la página servirá para ayudar a la gente a comprender el proceso creativo del director, fallecido en 1998.


El hijo de Kurosawa lamentó que, por el momento, la base de datos sólo se encuentre en japonés, aunque mostró su intención de que próximamente haya una versión en inglés, informó Kyodo.

El archivo en línea cuenta con la colaboración de la Universidad de Ryukoku de la ciudad de Kioto (centro de Japón), especializada en la digitalización y conservación de documentos.

martes, 26 de mayo de 2009

83º Aniversario de su nacimiento.

El Pájaro Mayor.

Por Hermann Bellinghausen

No hubo ave más perenne.
Volaba siempre lejos.
Los finos resoplidos de su pecho
como pasajeros de primera clase del aire,
y la bendición de un día claro
para que él pudiera ver bien,
levantaban sus tonos
y los asordinaban a placer.

Su eco en otros pájaros de cuenta como él
sustraía las distancias de los cielos imposibles
estirados al máximo en ciudades como campos,
y pronto aprendió a cruzar océanos
de un aletazo.

No se desprendía de su trompa
ni para respirar.
Los científicos concluyeron que respiraba por ella
y le dieron estatus de caso clínico.

Que dijeran misa.
La profundidad de su pecho
la impregnaba el canto inmemorial
sobre el cauce del Níger
de aquellas aves de subido color
que el Atlántico arrastró a los lodazales
del Mississippi.
No recordaba ningún nombre
pero sabía las canciones
del desdichado pajarerío
que le heredó la esclavitud pero también
el pico más libre.


Tiró pa'l cielo
como cualquier ave que no es de corral
y lo hizo tan seguido
que acabó quedándose.
Cuando dejó de bajar
su canción multiplicó de aromas el aire
de los hombres y los guajolotes
y las músicas que no se distinguen del ruido.


Era un pájaro incandescente.
Acostumbrado a lo maravilloso
que a sus abuelos gobernó la vida en los arbusto
sentre el pavor y los carnavales carnales,
perdió por siempre el vértigo
y entre más viejo más plumas tuvo.


Era el ave solitaria
de San Juan de la Cruz
y el chiflador callejero
que lanza piropos a las pájaras de intenso plumaje
hamacando sus caderas por ahí.
Donde decía “Mozart”escribió “funk” y nos dio la espalda.


Pájaros así dan nervios.
La perfección es una forma
de la locura.

Si tuvo su principio en las márgenes del Hudson
pronto contempló el bullicio del Sena
desde las laderas de Montmartre.
Los tordos que abarrotaban bares y teatros
supieron que ese pájaro
ahijado de Charlie Parker
traía un duende
en la raíz de su inigualable corazón.

Su reluciente pico
esculpido en bronce
sopló y sopló.
Lo compararon con el viento.
Se llamaba Miles Davis,el pájaro mayor.


Miles Dewey Davis III

Alton, Illinois, 26 de mayo de 1926.

Santa Mónica, California, 28 de septiembre de 1991.

lunes, 25 de mayo de 2009

Haruki Murakami / La Literatura del Jazz



Portada
Por Haruki Murakami.

Nunca tuve intención de convertirme en novelista, al menos hasta que cumplí 29 años. Es la pura verdad.

He leído mucho desde que era pequeño, y me sumía tan profundamente en los mundos novelísticos, que mentiría si dijera que jamás me apeteció escribir nada. Pero nunca creí tener talento para crear ficción. De adolescente me gustaban autores como Dostoievski, Kafka y Balzac, pero nunca imaginé que podría escribir algo que estuviese a la altura de las obras que nos dejaron. Por tanto, a una temprana edad, sencillamente abandoné toda esperanza de escribir ficción. Decidí que seguiría leyendo libros como afición y buscaría otra forma de ganarme la vida.

El campo profesional por el que opté fue la música. Trabajé duro, ahorré dinero, pedí cuantiosos préstamos a amigos y familiares, y al poco tiempo de abandonar la universidad abrí un pequeño club de jazz en Tokio. Servíamos café durante el día y copas por la noche. También ofrecíamos algunos platos sencillos. Teníamos música puesta sin parar y jóvenes músicos tocando jazz en directo los fines de semana. Continué con ello durante siete años. ¿Por qué? Por una sencilla razón: me permitía escuchar jazz de la mañana a la noche

Kobe, Enero de 1964. Viví mi primer encuentro con el jazz en 1964, cuando tenía 15 años. Art Blakey and The Jazz Messengers actuaban en Kobe en enero de ese año, y me regalaron una entrada por mi cumpleaños. Era la primera vez que realmente escuchaba jazz y me dejó boquiabierto. Me quedé pasmado. La banda era fantástica: Wayne Shorter al saxo tenor, Freddie Hubbard a la trompeta, Curtis Fuller al trombón y Art Blakey liderando el grupo con su sólida e imaginativa percusión. Creo que fue una de las formaciones más potentes de la historia del jazz. Jamás había escuchado una música tan impresionante y me cautivó.

Hace un año, en Boston, cené con el pianista panameño de jazz Danilo Pérez, y cuando le conté esta historia, sacó su teléfono móvil y me preguntó: «¿Te gustaría hablar con Wayne, Haruki?». «Claro que sí», respondí yo, casi sin saber qué decir. Básicamente, lo que le expliqué es que nunca antes o después había escuchado una música tan espléndida. La vida es muy extraña, nunca sabes qué va a ocurrir. Ahí me tenían, 42 años después, escribiendo novelas, viviendo en Boston y hablando con Wayne Shorter por un teléfono móvil. Jamás lo habría imaginado.

Cuando cumplí 29 años, me invadió la repentina sensación, salida de la nada, de que quería escribir una novela, de que podía hacerlo. No podría crear nada a la altura de Dostoievski o Balzac, por supuesto, pero me dije a mí mismo que no importaba. No tenía que convertirme en un gigante literario. Aun así, no tenía ni idea de cómo abordar la creación de una novela o de qué escribir. Al fin y al cabo, no tenía la más mínima experiencia, ni ningún estilo listo para usar a mi disposición. No conocía a nadie que pudiera enseñarme a hacerlo, y ni siquiera tenía amigos con los que pudiera hablar de literatura. En lo único en que pensaba en aquel momento era en lo maravilloso que sería poder escribir como si tocara un instrumento.

«Así arrancó mi estilo». De niño había practicado con el piano, y podía leer suficiente música como para reproducir una melodía sencilla, pero no poseía la técnica necesaria para convertirme en músico profesional. Sin embargo, en mi fuero interno, percibía con frecuencia que una especie de música propia se arremolinaba en una marea rica y poderosa. Me preguntaba si me sería posible transferir esa música a la escritura. Así arrancó mi estilo.

Ya sea en la música o en la ficción, lo más elemental es el ritmo. Tu estilo tiene que tener un buen ritmo, natural y continuo, o la gente no seguirá leyendo tu obra. Conocí la importancia del ritmo gracias a la música, y principalmente por el jazz. Luego está la melodía, que en la literatura significa la colocación adecuada de las palabras para que sigan el ritmo. Si las palabras encajan con el ritmo de modo fluido y hermoso, no puedes pedir más. A continuación está la armonía, los sonidos mentales internos en los que se sustentan las palabras. Y luego viene la parte que más me gusta: la improvisación libre. A través de un canal especial, la historia mana con libertad desde dentro. Lo único que tengo que hacer es dejarme llevar.

Una cima maravillosa. Por último, llega el que tal vez sea el aspecto más importante: ese subidón que experimentas al completar una obra, al finalizar tu «actuación» y sentir que has conseguido llegar a un lugar que es nuevo y revelador. Y si todo va bien, puedes compartir esa sensación de elevación con tus lectores (tu público). Es una cima maravillosa que no se puede alcanzar de ninguna otra manera.

Por tanto, casi todo lo que sé sobre escritura lo aprendí de la música. Quizá suene paradójico, pero de no haber estado tan obsesionado con la música tal vez no habría sido novelista. Incluso ahora, casi 30 años después, sigo aprendiendo mucho sobre la labor de escribir gracias a la buena música. Mi estilo está tan profundamente influido por los riffs libres y espontáneos de Charlie Parker, por ejemplo, como por la elegante fluidez de la prosa de F. Scott Fitzgerald. Y sigo tomando como modelo literario esa cualidad de constante renovación que tiene la música de Miles Davis.

Uno de mis pianistas de jazz favoritos de todos los tiempos es Thelonious Monk. En una ocasión, cuando alguien le preguntó cómo lograba extraer ese sonido especial del piano, Monk señaló el teclado y dijo: «No puede ser una nota nueva. Si te fijas en el teclado, todas las notas están ahí. Pero si deseas expresar esa nota lo suficiente, sonará distinta. ¡Debes elegir las notas que realmente quieras expresar!».

A menudo recuerdo esas palabras mientas escribo, y pienso para mis adentros: «Es cierto. No existen palabras nuevas. Nuestra labor consiste en infundir nuevos significados y matices especiales a palabras del todo corrientes». Esa idea me resulta tranquilizadora. Significa que todavía nos aguardan grandes extensiones desconocidas, territorios fértiles que esperan que los cultivemos.

domingo, 24 de mayo de 2009

Thelonius Monk / El encanto de lo extraño.


Por Stefano Russomanno.

Thelonious Sphere Monk. El solo nombre sugiere excentricidad, rareza. Y Monk fue, en efecto, un personaje extraño donde los haya. Empezando por los gorros que solía llevar, a cada cual más extravagante. Algunos juran haberle visto con una hoja de lechuga en el bolsillo del traje. Y era capaz de estar días enteros sin proferir palabra, sumido en una especie de trance. Pero todavía más atípica era su música. Aquí Monk no se mostraba tan fiel a su segundo nombre. En efecto, su música resulta todo menos «esférica». Al contrario, evoca una sensación de angulosidad, hecha como está de saltos, rupturas imprevistas, desarticulaciones (de él se decía que, más que tocar un tema, lo descomponía), acentos irregulares y disonancias heterodoxas.

Thelonious Monk había nacido el 10 de octubre de 1917 en Rocky Mount (Carolina del Norte), aunque sus padres se trasladaron a Nueva York cuando él aún era un niño. Adolescente, empezó a tocar el piano en los rent parties de Harlem. Su primer contrato importante se remonta a 1941, cuando le llaman para actuar en el Minton´s Playhouse, uno de los locales en donde se gestaría la revolución del bebop, lo que le permite codearse con las mayores figuras del jazz de aquel entonces. También actúa con la orquesta de Coleman Hawkins. Mientras tanto, empieza a capitanear grupos propios, con los que realiza, a partir de 1947, una importante serie de grabaciones para el sello Blue Note.

Estilo propio. Ya en aquel entonces, Monk había elaborado un estilo propio, situado en la vanguardia del jazz, aunque siguiendo -como haría durante toda su vida- caminos solitarios, no siempre coincidentes con las directrices propugnadas por los nuevos maestros del bebop (género con el que sin embargo se le asoció). La de Monk es, paradójicamente, una modernidad intemporal, inclasificable y, sobre todo, inimitable. Su lenguaje emerge como una isla en el panorama jazzístico de aquella época y no producirá verdaderos discípulos. A finales de los cuarenta, Monk había desarrollado un lenguaje único que no se modificaría sustancialmente en los años siguientes y que se mantuvo impermeable a todos los cambios que el jazz experimentaría entre las décadas de los cincuenta y los setenta.

Hay un acontecimiento clave en la carrera de Monk. En 1951, la Policía encuentra droga en el coche en que iba junto a unos amigos. Es muy probable que la droga perteneciera a otra persona, pero Monk se negó a delatarla. Estuvo sesenta días en la cárcel y, lo que es más grave, se le retiró la cabaret card, el carnet que permitía tocar en los locales neoyorquinos donde se servían bebidas alcohólicas: es decir, todas las salas de jazz. Empezó para él un período de marginación y dificultades económicas, sólo interrumpido por la grabación de algunos discos (en el sello Riverside), actuaciones en teatros y giras esporádicas. En 1957 pudo recuperar la cabaret card, gracias a la intervención de la baronesa Nica de Koenigswarter, una excéntrica y millonaria aristócrata emparentada con los Rotschild y ferviente admiradora suya.

Por fin, el éxito. La posibilidad de volver a tocar en público le permitió por fin alcanzar el reconocimiento que merecía. Lo que entonces era una verdad compartida por unos pocos entendidos empieza a calar en la conciencia general: Monk es reconocido como uno de los maestros del jazz. En 1962, es contratado por la todopoderosa casa discográfica Columbia (la misma de Miles Davis) y dos años más tarde es portada de la revista Time. La nueva situación no parece afectarle mucho: sigue siendo el de siempre (a pesar de su más elevado nivel de vida, no abandona la modesta casa que sus padres ocuparon a su llegada en Nueva York) y persiste en sus modales taciturnos y excéntricos.

Tras una breve colaboración con John Coltrane en 1957, encuentra en el saxofonista Charles Rouse un fiel colaborador que le acompañará de 1958 a 1971. A mediados de los setenta, se retira de los escenarios y vive aislado del mundo, acogido junto a su mujer en la lujosa residencia de la baronesa Nica de Koenigswarter, quien se hace cargo del estado cada vez más precario de su salud mental. Tras sufrir una embolia, es ingresado en un hospital de Englewood (Nueva Jersey). Allí permanece doce días en estado de inconsciencia y muere el 17 de febrero de 1982.

Técnicamente, Monk fue todo menos un pianista brillante. Sus limitaciones eran evidentes en los pasajes veloces, donde sus dedos solían tropezar. Más de uno ha puesto en relación el gran número de disonancias de sus armonías con la errónea postura de sus manos, que le hacía tocar a menudo notas falsas. Sea como fuere, Monk convirtió sus defectos en un elemento de originalidad y distinción. Quizá uno de los aspectos más peculiares de su estilo era el «tono» de sus solos. El jazz de su época (el bebop más en concreto) era un estilo de fuerte carga existencial, que oscilaba entre la desesperación y el lirismo. Monk escoge en cambio un carácter irónico, a veces casi sarcástico. Con el distanciamiento de un cirujano, hunde su bisturí en los temas diseccionándolos y buscando en ellos nuevos giros armónicos.

Creador de temas. Monk ha sido además uno de los más prolíficos y geniales autores de temas de jazz, en los que basaba en gran medida su repertorio. Al conocidísimo Round Midnight hay que añadir al menos Monk´s Mood, Misterioso, Monk´s Dream, Ruby My Dear, Crepuscule with Nellie, Evidence, Bemsha Swing, Criss Cross y Reflections. Pero la lista es mucho más larga. Con sus asimetrías y sus sofisticadas armonías, esos temas resultan consustanciales a la manera de Monk de hacer música. No es casual que, aunque otros jazzistas se hayan apoderado de ellos, es en las manos de su autor cuando desvelan todo su sorprendente potencial.

«Cualquiera puede tocar una composición, utilizar acordes extraños y hacer que aquello suene mal. Lo difícil es hacer que suene bien». Maestro de la disonancia, Monk consiguió algo que sólo está al alcance de los genios: convertir en belleza lo extravagante, lo atípico y lo anómalo.

viernes, 22 de mayo de 2009

Leonard Cohen / El hombre de la desesperación existencial.


El cantar de los cantares

Cuando ya todos se conformaban con escucharlo en los periódicos discos en colaboración con su corista y esposa Sharon Robinson, su manager le jugó la peor de las pasadas a él y terminó dando la mejor de las noticias a sus devotos seguidores: durante la década que Leonard Cohen había pasado en un monasterio zen, tras la consagratoria y agotadora gira de 1993, lo estafó hasta el último centavo. A los 74 años, el cantautor de la desesperación existencial, de las sábanas revueltas y del misterio femenino, tomó la decisión de volver a subir a un escenario. Con más de cien recitales y muchos otros por delante, esta nueva gira ha despertado alta expectativa y aún más alta admiración. El dvd y el cd doble Live in London registra una de esas celebradas ceremonias y sirven como muestra y consuelo si nadie lo trae hasta la Argentina. Esta entrevista, ofrecida a Jian Ghomeshi, de la CBC-RadioCanada, es de las pocas extensas que dio últimamente.


Por Jian Ghomeshi



Acabas de regresar de la India, tocaste en Nueva York, sé que estuviste en Los Angeles, y que has estado de gira durante casi un año. Esta casa de la que has ido y venido por 35 años, ¿representa una especie de cielo, un refugio para vos?

–Creo que la casa de todo el mundo lo es, pero sí, yo estoy muy contento de volver acá.

¿Qué es lo primero que hacés cuando regresás a esta casa?

–Bueno, cambiar las lamparitas.

Pero éste es tu retiro acogedor...

–Sí, ésta es mi casa, mis hijos se criaron acá, mi nieto viene bastante seguido... tengo un buen lavarropas que usan todos en el barrio...

¿Vienen acá y lo usan?

–Sí.

¿Alguna vez pensaste en dejar la casa?

–Bueno, uno lo hace de vez en cuando. Una casa en Montreal requiere mucha atención, hay que cuidar que las cañerías no se congelen, las goteras en el techo... así que a veces creo que no estoy acá el tiempo suficiente para justificar la atención que necesita... pero esa sensación se evapora muy rápidamente... tan pronto como entro en el lugar.

Contame de esta gira. ¿Qué aprendiste de estar de nuevo en el escenario por primera vez en 15 años?

–Aprendido... no sé, es difícil enseñarle a un perro viejo, como sabrás hay trucos. No sé si he aprendido algo, pero estoy agradecido de que esté yendo bien. No se puede garantizar que siga así porque hay un componente que uno realmente no domina en estos asuntos...

¿Qué elemento es ése?

–Algún tipo de gracia, una especie de suerte... algún tipo de espíritu... es difícil ubicarlo y realmente uno no quiere ubicarlo... pero hay un misterioso componente que hace a una noche memorable. Porque como ustedes saben, como músico, nunca sabés lo que va a pasar cuando pisás el escenario. Nunca sabés si vas a poder ser la persona que querés ser, o si el público va a ser acogedor con la persona que percibe.... hay tantas incógnitas y tantos misterios conectados. Incluso cuando el show alcanzó un cierto grado de excelencia: todo bien ensayado, todo el mundo conoce las canciones, y aun así nunca se sabe lo que va a pasar.

En 2001 dijiste al diario The Observer que a esta etapa de tu vida te referías como el tercer acto, y citaste a Tennessee Williams: “La vida es una obra bastante buena, salvo el tercer acto, el último”. Tenías 67 cuando dijiste eso. Ahora, a los 74, ¿todavía creés que esto sea cierto?

–Bueno, está bien escrito, el inicio del tercer acto parece estar muy, muy bien escrito. Pero claro, al final del tercer acto, cuando el héroe muere... Mi amigo Irving Leighton dijo sobre la muerte, que no es la muerte lo que le preocupa sino los preliminares.

¿Y vos estás preocupado por los preliminares?

–Claro, cada persona debe estarlo.

Al principio de tu carrera como cantante, en tus 30, ya eras un conocido poeta y escritor, pero que estaba en sus 30... ¿Sentiste miedo de iniciar una segunda carrera en ese momento?

–Bueno, yo he sido temeroso de todo en general, así que esto sólo se inscribe en el estado general de ansiedad que experimenté en mis primeros años de vida. Cuando decís que tenía una carrera como escritor o poeta, eso apenas describe la modestia de la hazaña. En Canadá en ese momento muchas veces imprimíamos nuestros libros, los mimeografiábamos. Una edición de 200 se considera un best-seller en poesía... había una vocación, había un cierto tipo de llamada, de vocación, pero no lo podías llamar una carrera. En cierto momento me di cuenta de que iba a tener que empeñarme y ganarme la vida, no sabía cómo hacerlo. Yo había escrito un par de novelas, que habían sido bien recibidas, pero habían vendido alrededor de 3000 copias...

¿Ganadoras de premios?

–Alguna ganó un premio o dos, y los comentarios fueron buenos, pero las ventas fueron muy, muy limitadas, así que tuve que hacer algo y lo único que realmente sabía hacer era tocar la guitarra... Así que estaba en mi camino a Nashville. Me encanta la música country. Pensé que tal vez me conseguía un trabajo tocando la guitarra. Y luego había estado en Grecia durante mucho tiempo. Cuando llegué a Nueva York, me topé con lo que más tarde fue llamado el renacimiento folk. Estaban Judy Collins, Dave Van Ronk, Dylan, y Joan Baez... había cantantes maravillosos... y yo no había escuchado su trabajo. Eso me tocó mucho porque yo también venía escribiendo pequeñas canciones desde siempre, pero nunca pensé que había algún lugar en el mercado para ellas...

Sin embargo, algunas personas pensarían que es irónico entrar en la música para hacer dinero, no es necesariamente la profesión más lucrativa para la mayoría de los artistas...

–Sí lo sé, lo sé... y tampoco tenía mucha voz ni tocaba tan bien la guitarra... No sé cómo suceden estas cosas en la vida... La suerte tiene tanto que ver con el éxito y el fracaso...

¿Cómo fue, pasados los 30, presentar musicalmente lo que estabas escribiendo?

–Siempre tuve la idea de que tenía un pequeño jardín para cultivar. Nunca pensé que era en realidad uno de los grandes, así que mi trabajo, el trabajo que estaba frente a mí, era sólo cultivar esta pequeña esquina del campo de la cual pensaba que sabía algo, que tenía que ver con la indagación de uno. Sin autoindulgencia. Nunca sentí que la confesión pura fuera realmente interesante, pero la confesión filtrada a través de una tradición de habilidad y trabajo duro... Esa era mi pequeña esquina y comencé a escribir acerca de estas cosas que yo pensaba que conocía o que quería conocer, así es como empecé... Yo quería que las canciones sonaran como las canciones de todos. En otras palabras, yo estaba muy influido por las voces femeninas de fondo...

¿Voces femeninas de fondo?

–Sí, me gustaban las canciones que tenían esa sensación, las canciones de los años ‘50, ésos eran los sonidos que quería reproducir. Y también mi propia voz sonaba tan desagradable cuando la escuchaba que realmente necesitaba la dulzura de voces femeninas detrás.

¿Ya superaste ese desagrado por tu voz?

–No, en absoluto.

No todavía.

–Todavía no, puede ser, pero más tarde.

Dijiste que siempre fuiste temeroso de todo. ¿Cuándo te diste permiso para creer en vos mismo y llamarte un cantante y músico legítimo?

–Bueno, uno atraviesa cíclicamente estos sentimientos de ansiedad y confianza. Si algo va bien en la vida uno siente los beneficios del éxito, cuando algo no va bien, uno siente remordimiento. Estas actividades persisten en la vida de uno hasta este momento.

¿Incluso ahora no te sentís legítimo?

–Bueno, la legitimidad es otra cuestión. Quiero decir, tengo una fuerte sensación de que existo... eso es todo lo legítimo que necesito. Pero cuando estás ahí delante del público, vas a obtener un montón de respuestas y a esta altura del juego ya tengo la piel bastante gruesa. Prefiero las alabanzas a las críticas, pero estoy realmente preparado para las dos.

Pasados los 70 años, te volviste bastante prolífico. Muchas de las canciones que escribiste parecen inspiradas por, escritas para o sobre mujeres... Quiero preguntarte acerca de las mujeres... Las mujeres en tu vida, ¿han sido una fuente de fortaleza o debilidad?

–Buena pregunta... Esta es la actividad más difícil con la que los seres humanos entran en contacto, el amor. Tenemos la sensación de que no podemos vivir sin amor, que la vida tiene muy poco sentido sin amor, entonces... somos invitados a este campo, que es un escenario muy peligroso, donde las posibilidades de humillación y fracaso son grandes. No hay una lección fija que podamos aprender acerca de ello, porque el corazón está todo el tiempo abriéndose y cerrándose, ablandándose y endureciéndose. Siempre estamos sintiendo alegría o tristeza, por lo que no hay ¡bingo! Vas a tener que tener coraje, porque después de cierto de tiempo, la acumulación de derrotas va a ser significativa. Así que creo que las personas que, a pesar de la derrota, a pesar de la imposibilidad de establecer un contacto razonable con el otro, esas personas que tienen la suerte de poder seguir haciéndolo, son realmente afortunadas. Hay muchas personas que están cerradas. Y hay veces en la vida cuando uno tiene que cerrar, para reagrupar.

¿Alguna vez lamentaste el poder que las mujeres tuvieron sobre vos?
–Nunca lo miré de esa manera, hay veces en que me he lamentado, hay veces que me alegré, hay veces en que he sido profundamente indiferente... La mayoría de los hombres tienen una mujer en su corazón y la mayoría de las mujeres tienen un hombre en su corazón, pero la mayoría de nosotros conservamos una especie de sueño sobre la entrega. Pero éstos son sueños y a veces son derrotados y, a veces, se manifiestan.

¿Creés que el amor otorga poder?

–Es una actividad feroz, donde uno experimenta derrota, aceptación y exaltación... y una idea fija al respecto definitivamente será causa de un gran sufrimiento. Si tenés la sensación de que va a ser algo fácil, te vas a decepcionar; si tenés la sensación de que va a ser todo un infierno, es posible que te sorprendas.


Viviste una cantidad importante de relaciones poderosas con diferentes mujeres... ¿lamentas no tener una pareja de toda la vida?

–Non, rien de rien/ non, je ne regrette rien / ni le bien qu ’on m ’a fait, ni le mal / tout ça m ’est bien égal. / Non, rien de rien, non, je ne regrette rien.

¿Creés que la depresión ha sido una parte importante de tu proceso creativo?

–Bueno, era la actividad central de mis días y mis noches. Se trata de un sentimiento de ansiedad, angustia, aflicción, un fondo de angustia que prevalecía.

¿Cuán importante fue la escritura para tu supervivencia?

–Bueno, había una serie de beneficios, uno era de tipo económico... Escribir no era un lujo para mí, era una necesidad. Sin embargo, en la escritura, si podés descartar los slogans que naturalmente te vienen, especialmente en un momento tan politizado como lo es ahora, donde la política de género, la política ambiental, la política en general... estos tiempos son muy difíciles para escribir porque los slogans están realmente interfiriendo las ondas. Así que la escritura es una muy buena manera...

¿Qué querés decir con los slogans?

–Bueno, lo que es correcto, cuál es la buena posición. Es algo que va más allá de lo que se llama lo políticamente correcto. Es un tipo de tiranía de una postura, una especie de tiranía que existe hoy en día de lo que lo correcto debería ser. Esas ideas están pululando por el aire, como langostas, y es difícil para el escritor determinar lo que realmente piensa acerca de las cosas, lo que realmente siente acerca de las cosas. En mi caso, tengo que escribir el verso y luego ver si se trata de un slogan o no y luego desecharlo, pero no puedo desecharlo hasta que haya trabajado en él, y visto lo que realmente es. Entonces atravieso este proceso de escribir versos y descartarlos hasta llegar a obtener algo que no suena como un slogan. Que no suena como algo que es fácil. Que me sorprende a mí.

¿Cuál es tu momento más oscuro?

–Bueno, no te lo diría si lo supiera. No me viene nada a la mente. No me atrevo. Incluso hablar de uno mismo en un momento como éste es una especie de lujo insalubre. Hay tanto sufrimiento en este momento. Hablar de mi momento más oscuro frente a lo que pasa en la mayoría de los lugares en el mundo ahora, es algo que me deja bastante indiferente. No creo que haya tenido un momento más oscuro en comparación con los momentos oscuros en que están tantas personas ahora mismo. Un gran número de personas está esquivando bombas, sus uñas siendo arrancadas en calabozos, padeciendo el hambre, la enfermedad... Y me refiero a un gran número de personas... creo que realmente deberíamos ser prudentes acerca de la seriedad con que tomamos nuestras propias inquietudes hoy en día.

Es famosa la aparición de tu nombre en la canción de Kurt Cobain “Pennyroyal Tea”: “Dénme un más allá de Leonard Cohen para que pueda suspirar eternamente”. Después de que él se suicidó, dijiste que te habría gustado haber hablado con él. ¿Qué le habrías dicho?

–Bueno, no sé lo que le diría, pero el sentimiento de soledad y la desesperanza que nace de esa sensación de aislamiento, probablemente podría haber sido penetrado por un determinado tipo de compañía, un cierto tipo de compañía compasiva. Pero, uno puede leer la vida que está viviendo pero no puede cambiar una sola palabra...

Escribiste: “Todos mis amigos se han ido, mi pelo es gris, siento dolor en los lugares donde solía jugar”. Eso fue hace ya 20 años. ¿Cuánto reflexionás sobre tu propia mortalidad ahora?

–El cuerpo te envía una serie de mensajes a medida que envejecés. No sé si es una cuestión de reflexión. No lo sé. Eso implica un reconocimiento pacífico de la situación. De vez en cuando se siente una puñalada de dolor o un malestar, y te acordás de que esto no va a durar para siempre. Mi amigo Irving Leighton estaba muy preocupado con la inmortalidad y la posteridad y ahora que he leído su obra creo que va a conseguir lo que quería: si no una vida eterna sobre la base de su trabajo, sin duda, una vida más extensa. Pero yo nunca he tenido esas preocupaciones.

¿Hay alguna manera de prepararse para la muerte?

–Como con cualquier otra cosa, hay un cierto grado de libre albedrío. Vos ponés tu mejor esfuerzo para prepararte para cualquier cosa, pero no podés manejar las consecuencias. Hay metodologías religiosas y espirituales que te invitan a prepararte para la muerte y que uno puede iniciar y adoptar, pero no creo que exista ninguna garantía de que vayan a funcionar. Porque nadie sabe lo que va a pasar próximamente.

Volviendo al miedo, ¿tenés miedo a la muerte?

–Bueno creo que cualquier persona razonable va a... no es tanto la muerte, son los preliminares. Por supuesto, todo el mundo tiene que tener una cierta cantidad de ansiedad acerca de las condiciones de su muerte. Las circunstancias, el dolor en cuestión... pero hay tan poco que se puede hacer al respecto. Nos hemos llevado a asumir, nos hemos llevado a vivir nuestras vidas como si fuesen reales, como si no fuesen a terminar de inmediato, por lo que tenemos que vivir en esas... la gente puede llamarlas ilusiones.

De vuelta a Tennessee Williams y a esa cita sobre el tercer acto, dijiste: “Cómo termina no es asunto de nadie, y generalmente se acompaña de circunstancias algo desagradables”.

–Sí, así parece ser que es.

Bueno, yo supongo que las últimas circunstancias desagradables, si 2005 puede ser considerado como el más reciente, fueron las dificultades financieras que sufriste. Fuiste defraudado por alguien con quien trabajaste personalmente muy cerca durante muchos años. Esto fue noticia y se investigó la manera en que esto ocurrió. ¿Fue importante para vos reconstruir el nido cuando ese dinero desapareció?

–Bueno, se presentó en términos mucho más urgentes que eso. Era una cuestión de supervivencia financiera, por lo que no me senté a pensar si era importante reconstruir el nido. Era importante producir ingresos. Así que me ocupé y fui capaz de poner en marcha algunas cosas, pero como digo, podés poner tu mejor esfuerzo, pero no hay garantía de que las consecuencias van a producir los resultados que pretendemos. Así que puse mi mejor esfuerzo y, afortunadamente, han sido recompensados con cierta remuneración financiera.

¿Cuán importante es la riqueza material para vos en este momento?

–No podés ignorarla. Me gusta vivir simplemente, pero eso no es una virtud, es una preferencia. Hay gente a la que les gusta tener mármol y salones de baile y ese tipo de cosas. Ese tipo de vida nunca me atrajo, así que no considero nada especial el vivir de manera simple. Me encanta esta casa, ha sido muy amable conmigo y mis hijos a lo largo de los años y lamento que hayas tapado las ventanas para grabar esta entrevista porque ésta tiene una bellísima vista del Parque de Portugal. Es un bello lugar para vivir. Es simple, pero eso es sólo una preferencia.

Permitime preguntarte sobre “Hallelujah”. La escribiste en 1984 y desde entonces han salido versiones de Jeff Buckley, Rufus Wainwright, Katie Lang... Pero la Navidad pasada, con el documental y tributo I’m Your Man, apareció Nº 1 y Nº 2 en el Reino Unido, y también tu versión de 1984 en los primeros 40... ¿Qué te pasó con eso?

–Bueno, estaba feliz. Por supuesto tenía un lado irónico y divertido porque el disco del que provenía, Various Positions, no fue considerado lo suficientemente bueno para el mercado americano y no lo sacaron, de modo que surgió un leve sentimiento de venganza en mi corazón.

Es una de tus canciones preferidas, y su popularidad crece cada año.

–Me gusta la canción y creo que es una buena canción, pero creo que la gente debería dejar de cantarla por un rato.

¿Cuál es la magia de “Hallelujah”?

–No lo sé. Uno siempre pone su mejor esfuerzo en una buena canción. Me tomó mucho tiempo. Salió en el ‘83 u ‘84 y, la única persona que pareció reconocer la canción fue Dylan.

¿Alguna vez sentiste las canciones como posesiones, alguna vez no has apreciado una versión ajena?

–No estoy seguro de que esto haya ocurrido. La mayoría de mi vida tuve una carrera muy modesta, y mi capacidad de crítica entraba en animación suspendida cuando alguien hacía una de mis canciones. Yo generalmente estaba encantado... y todavía lo siento de esa manera.

En 2001, luego de ver a Alberta Hunter cantar canciones de amor en Nueva York a los 82 años, dijiste: “Me encanta ver a una vieja cantante poner todo en el escenario y me gustaría ser uno de ellos”. ¿Aún aspirás a eso?

–Sí, me gustaría... ella tenía alrededor de 82 creo... Sí, me encantaría escucharme a los 82. A medida que envejezco me gusta cada vez más escuchar historias de los ancianos. Estoy leyendo los poemas de Irving Leighton otra vez, especialmente los poemas que escribió hacia el final de su vida, y son profundos, y muy instructivos, no en una forma pedagógica, sino en algún tipo de información de la que el corazón tiene hambre.

¿Cómo esperás que suene tu voz a los 82?

–A Alberta Hunter.

¿Hay un cuarto acto? Parece que todavía están pasando muchas cosas.

–Podría haber un cuarto acto, pero eso se lo vamos a dejar a los teólogos.-



http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/radar/9-5304-2009-05-22.html




Leonard Cohen - A Thousand kisses deep (Spoken poem)


Don't matter if the road is long
Don't matter if it's steep
Don't matter if the moon is gone
And the darkness is complete
Don't matter if we lose our way
It's written that we'll meet
At least, that's what
I heard you say
A thousand kisses deep

I loved you when you opened
Like a lily to the heat
You see, I'm just another snowman
Standing in the rain and sleet
Who loved you with his frozen love
His second hand physique
With all he is and all he was
A thousand kisses deep

I know you had to lie to me
I know you had to cheat
You learned it on your father's knee
And at your mother's feet
But did you have to fight your way
Across the burning street
When all our vital interests lay
A thousand kisses deep

I'm turning tricks
I'm getting fixed
I'm back on boogie street
I'd like to quit the business
But I'm in it, so to speak
The thought of you is peaceful
And the file on you complete
Except what I forgot to do
A thousand kisses deep


Don't matter if you're rich and strong
Don't matter if you're weak
Don't matter if you write a song
The nightingales repeat
Don't matter if it's nine to five
Or timeless and unique
You ditch your life to stay alive
A thousand kisses deep

The ponies run
The girls are young
The odds are there to beat
You win a while, and then it's done
Your little winning streak
And summon now to deal with your invincible defeat
You live your life as if it's real
A thousand kisses deep


I hear their voices in the wine
That sometimes did me seek
The band is playing Auld Lang Syne
But the heart will not retreat
There's no forsaking what you love
No existential leap
As witnessed here in time and blood
A thousand kisses deep


Mr. Cohen Official Site.

http://www.leonardcohen.com/