viernes, 7 de julio de 2017

Antoni Gaudí / Històrica Imatge D'Un Geni



Gaudí En Moviment

Divendres, 23 De Juny Del 2017

Jordi Puntí
Escriptor

Aquesta setmana el programa 30 Minuts, de TV3, va donar a conèixer les úniques imatges conservades d’Antoni Gaudí en moviment. Són vuit segons de filmació casolana, celebrats com una gran troballa, en què es veu Gaudí el 1925, un any abans de morir, caminant amb altres persones en un casament, amb un aire alegre i un cos imponent. Fa uns mesos es va produir un enrenou similar quan l’Arxiu de la Cinemateca del Canadà va fer públiques les úniques imatges de Marcel Proust en moviment. En aquest cas, també, provenien d’un casament i durant quatre segons es veia el jove Marcel de 1904, àgil, amb un barret, amb levita, que baixava unes escales –el mateix autor que coneixem per una vintena de fotos, des que era un nen fins al seu llit de mort.

¿Per què ens fascinen aquestes rares imatges de genis en moviment? No ens faran canviar el que pensem de la seva obra, però hi ha una curiositat que va més enllà del fet històric, que traspassa els anys i els acosta a nosaltres, els fa més presents, més reals. És una pura il·lusió, és clar, però d’alguna manera els humanitza. És com si així els seus llibres poguessin ser més versemblants. Ens encanta veure Vladímir Nabokov pontificant i bevent te (era whisky) al programa Apostrophes, i ens agrada veure Josep Pla fent-se un cigarret mentre parla al programa A fondo. Com més lluny en el temps, més vagues poden ser les pistes per a aquesta identificació superficial i a la vegada tan atractiva per als lectors: es conserva la veu gravada de Walt Whitman, de Valle-Inclán, de Virginia Woolf, de Lev Tolstoi llegint en francès... Es conserven els retrats pictòrics i escultures de Cervantes, de Shakespeare, de Dante...

Potser és només un miratge, doncs, un testimoni que ens pot enganyar (no sabrem si aquell dia Proust tenia mal de queixal, o si Gaudí volia fugir de la multitud), però en aquesta època reescalfada de tantes imatges, de selfies i de gifs, de vídeos virals, l’entusiasme pels vuit segons de Gaudí en moviment, o de Proust baixant l’escala, és una ingenuïtat que també ens humanitza a nosaltres.


http://www.elperiodico.cat/ca/noticias/opinio/jordi-punti-gaudi-video-proust-6123976


La Filmació Inèdita d'Antoni Gaudí


miércoles, 5 de julio de 2017

Astor Piazzolla / El Revolucionario del Tango



Astor Piazzolla: A 25 años de la muerte del último transformador del tango.

A 25 años de su muerte, la figura del bandoneonista y compositor Astor Piazzolla impone una certeza: Nadie escribe tango sin acudir a su referencia y, acaso por esa misma razón, la obra del músico que atizó y amplió los horizontes de una estética también puede ser observada como un riesgo para aquellos que se detienen en la copia y en la repetición de un estilo.

03/07/2017
Por Mariano Suárez

Con la ambición de cruzar el lenguaje de lo popular y lo culto, Piazzolla emergió del mejor linaje de la tradición tanguera -la orquesta de Aníbal Troilo-, a la que luego desafió para, finalmente, instalarse en el canon que hoy ocupa.

Su legado trasciende un género (las bateas universales de Amazon lo ubican simultáneamente en las categorías del tango, el jazz, la música clásica y la world music), pero la pericia compositiva y la amplitud de su enfoque prevalecieron por afirmarse en ese lenguaje popular y local que tan bien conocía a pesar de su crianza neoyorquina.

Formado en la música erudita y entrenado en el discurso musical del jazz, Piazzolla impregnó al tango de una estética más rica y compleja, con un estilo singular y poderoso que combinó elementos nuevos con el pulso natural del género. Fue un derrotero árido y, por momentos, errático.

Astor Pantaleón Piazzolla nació el 11 de marzo de 1921 en Mar del Plata; vivió 71 años en los que modeló una obra con alrededor de 1.000 composiciones originales.

A los 8 años, su padre le regaló un bandoneón e inició sus estudios, que tuvieron una etapa esencial en Nueva York (donde su familia se radicó entre 1925 y 1936) bajo las enseñanzas del pianista húngaro Bela Wilda, discípulo de Serguéi Rachmaminov.

La historiografía oficial del tango se complace en destacar su temprano encuentro con Carlos Gardel en Manhattan, en 1934.

Fue durante la filmación de la película "El día que me quieras", donde Piazzolla interpretó a un canillita.

Detrás de escena, el joven Astor le mostró a Gardel su pericia con el bandoneón. "Vas a ser grande, pibe, pero el tango lo tocás como un gallego", sentenció el cantor.

La biografía novelada de Diana Piazzolla -hija del bandoneonista- completa el diálogo. "Al tango todavía no lo entiendo", confiesa el jóven Astor, y Gardel retruca: "Cuando lo entiendas, no lo vas a dejar".

De vuelta en la Argentina, Piazzolla inició en 1941 una etapa de estudio decisiva: teórica con Alberto Ginastera y práctica con la orquesta de Troilo, en la que fue bandoneonista, primero, y arreglador, después.

A menudo Troilo debía moderar sus composiciones para no espantar a la ortodoxia tanguera y, sobre todo, para aplacar las quejas de sus propios músicos, que necesitaban horas de estudio para llevar al escenario las partituras del bandoneonista.

En 1944 abandonó la orquesta de Troilo para formar una propia, que acompañó al cantor Francisco Fiorentino, pero la experiencia sólo duró hasta 1949 cuando Piazzolla, decidido a investigar nuevos horizontes artísticos, abandonó el tango y el bandoneón para estudiar otras sonoridades. Tenía 28 años.

En París, mientras estudiaba con la prestigiosa pedagoga Nadia Boulanger (la misma que le enseñó a Miguel Angel Estrella) encontró su estilo personal y se reconcilió con el tango.

Volvió a la Argentina en 1955 y formó el Octeto Buenos Aires (dos bandoneones, dos violines, contrabajo, cello, piano y guitarra eléctrica), que fue motor de innovaciones compositivas y significó la ruptura definitiva con el formato tradicional.

La revulsiva experiencia del Octeto continuó apenas hasta 1958, cuando Piazzolla lo disolvió para emprender un viaje a Nueva York donde trabajó como arreglador. De esa etapa surgió el célebre "Adios Nonino", escrito a raíz de la muerte de su padre.

De nuevo en Buenos Aires, ya en los `60, Piazzolla conformó el Quinteto que fue, acaso, la formación que mejor expresó sus ambiciosas ideas musicales (bandoneón, violín, bajo, piano y guitarra eléctrica).

Inauguró un nuevo ciclo musical en 1968, asociado al tango canción, en conjunto con el poeta Horacio Ferrer y la cantante Amelita Baltar, que fue su pareja (en 1966 se había separado de su primera esposa, Dedé Wolff).

En 1972 Piazzolla se radicó en Italia e inició una serie de grabaciones, entre ellas "Libertango", con las que se ganó la admiración del público europeo, con un registro menos tanguero y con mayor arraigo comercial.

En sus últimos años, acaso los de mayor difusión de su música, intensificó su exploración en la música sinfónica. Murió el 4 de julio de 1992 afectado por una trombosis cerebral.

Su obra, inmensa, encontró inspiración en las innovaciones de Osvaldo Pugliese en piezas como "Negracha" o "La Yumba", pero sobre todo en aportes extraños al género como los del pianista y compositor de jazz estadoundiense George Gershwin.

Incorporó al tango sonoridades hasta entonces consideradas disonantes, cadencias armónicas propias de otros géneros e impuso una célula rítmica diferente de la tradicional: agrupando las ocho corcheas del compás clásico de cuatro por cuatro en subgrupos de tres, tres y dos, con acentuación en las corcheas uno, cuatro y siete.

Fue también un gran polemista. Desde las trincheras de la palabra enfatizó contradicciones que, en más de un sentido, señalaban una distancia discursiva que su música no trazaba de forma tan categórica.

Al cabo, Aníbal Troilo, un guardián de la tradición fue, acaso y a pesar de las críticas que ambos se lanzaron en público, también quien mejor lo comprendió. Hoy uno y otro son parte del mismo eslabón.

http://www.telam.com.ar/notas/201707/194205-tango-astor-piazzolla-aniversario-muerte.html


Astor Piazzolla - Persecuta (1977)



Astor Piazzolla - La Camorra (1989)

lunes, 3 de julio de 2017

Andrzej Wajda / Wladyslaw Strzeminski, Ostatnich Latach




Wladyslaw Strzeminski: El artista que se aferró a su pincel para resistir a Stalin.

Teórico de arte polaco, diseñador de grabados "funcionales", pionero de la vanguardia de los años 20 y 30 y creador de la teoría del unismo. Al afamado pintor Wladyslaw Strzemiński no había disciplina que se le resistiese. Excepto a la que el gobierno estalinista quería someter a Polonia a finales de los 40. La película póstuma del maestro del cine Andrzej Wajda cuenta su historia en 'Los últimos años del artista: Afterimage'

5.06.2017 - 04:00
Por Marina Alías

Los últimos años del artista: Afterimage es el homenaje de un reconocido artista polaco a otro. Del maestro del cine Andrzej Wajda (Suwalki, 1926-Varsovia, 2016) al aclamado pintor Wladyslaw Strzemiński (Minsk, 1893–Lodz, 1952). El director de El hombre de hierro (1981) y de Katyn (2007) nacía cuando el creador de la 'sala Neoplástica' superaba la treintena, en los compases del Golpe de Estado de Mayo que encumbró como jefe de Gobierno al mariscal Pilsudski durante la Segunda República polaca.

La obra artística de ambos ha estado marcada por unos tiempos convulsos con la Segunda Guerra Mundial como máxima expresión. Si para Wajda, cuyo padre murió asesinado en la masacre del bosque de Katyn a manos del ejército soviético de Stalin, la contienda ha sido el eje de su filmografía antibelicista, para Strzemiński no había otro camino a seguir que el del arte abstracto y transgresor. La pintura temática y el postimpresionismo ya lo habían dicho todo y encontró en el arte moderno la fuerza para oponerse a las autoridades comunistas.

Andrzej Wajda

Arte Moderno

"Quería filmar la historia de un artista, un pintor de hace mucho. Decidí llevar a  Strzeminski a la pantalla porque es uno de los más grandes artistas de Polonia. Al tiempo, también quería mostrar su conflicto con el estado socialista. Entendió el sendero hacia el arte moderno", explicaba Wajda meses antes de fallecer sobre su último largometraje, que será estrenado en España el próximo 30 de junio.

El artista merecía un biopic. Y Afterimage -título que hace referencia a las imágenes remanentes, a las ilusiones ópticas que continúan apareciendo bajo los párpados tras haber mirado un objeto que refleja la luz- lo es. Pero concentrado en sus últimos cuatro años de vida, de 1949 a 1952, cuando Stalin puso sus manos en Polonia y la sovietización fue más radical: el realismo socialista se convirtió en la forma obligatoria de expresión artística. Una imposición que Strzeminski trató de combatir a pinceladas.

A finales de los 40, el artista, que aprendió a pintar después de que le fuera amputada una pierna y un brazo, se encontraba trabajando como profesor en la Escuela Nacional de Bellas Artes de Lodz, la capital polaca de la cultura. Ya era una figura célebre antes de la Segunda Guerra Mundial, pues junto a Katarzyna Kobro, con quien tenía una hija, había creado la teoría del Unismo. Por aquel entonces sus alumnos aún le consideran el "mesías de la pintura moderna", una visión que chocaba con la de las autoridades de la universidad y el Ministerio de Cultura.

 Wladyslaw Strzeminski

Realismo Socialista

Mientras que otros artistas sucumbieron a las doctrinas y tareas del partido liderado por Stalin, el protagonista de la historia jamás comprometió su arte. Aunque pagó por ello. Reacio a obedecer a los dictados comunistas, fue expulsado de la universidad y del sindicato de los artistas.

La retirada del carnet de esta última asociación sería aprovechada incluso por los tenderos de la ciudad para negarse a venderle óleos o alimentos. Así que se vio obligado a tragar con algunos trabajos que no contemplaba. Mutilado, llegó a montar escaparates, una ardua tarea que aceptó por no querer formar parte de la propaganda. "¿De qué lado estás?", insistían en preguntarle una y otra vez los altos cargos. "Del mío", sentenciaba él muleta en mano.

Tiranía Intelectual

Pese a que las autoridades persisten en arruinarle, sus fieles estudiantes continúan persiguiéndole para para recibir clases privadas. Escuchan sus análisis y toman nota al dictado sobre su Teoría de la Visión hasta que su salud comienza a empeorar. Está al borde de la inanición, circunstancia que no le hace doblegarse. Creó hasta morir convirtiéndose en una víctima creativa más que pagó un alto precio por luchar contra la tiranía intelectual.

Con su obra póstuma, Wajda vuelve a poner a Stalin en el punto de mira. En los últimos meses de su vida, el cineasta polaco decidió despedirse con una historia que ensalza la integridad de alguien que pasó de ser el artista polaco más reconocido internacionalmente en el periodo de entreguerras -en 1934 fundó el segundo Museo de Arte Moderno del mundo en Lodz- a tener que lamer la última gota de sopa que quedaba en el plato. Por otro lado, con Afterimage Wajda dice adiós definitivamente a los totalitarismos y, personalmente, al creado por quien asesinó a su padre.



Powidoki | Festival 2016 (Trailer)



Afterimage | Festival 2016 (Trailer)