miércoles, 30 de mayo de 2012

John Frusciante / PBX Funicular Intaglio Zone + Letur-Lefr EP



Frusciante X2!

Por Martín Cajal | Lunes, 28 de mayo del 2012

John Frusciante, compositor y ex guitarrista de los Red Hot Chilli Peppers, vuelve con nuevo material, esta vez nada más y nada menos que con un álbum y un EP, ‘PBX Funicular Intaglio Zone’ y ‘Letur-Lefr’, que llegan tres años después de su anterior trabajo en solitario, ‘The Empyrean’.

“Yo canto, tocó los instrumentos y soy el ingeniero”, señala en su sitio web Frusciante  acerca de estos dos trabajos de próxima salida. “Considero que mi música puede ser “Synth Pop Progresivo, que no dice nada acerca de lo que suena, pero describe mi enfoque básico”, agrega el anormal guitarrista.

El ex Red Hot cuenta con grandes discos como solista como el ‘Niandra Lades and Usually Just a T-Shirt’, ‘Shadows Collide with People’, ‘Curtains’ y algunos más en donde muestra cómo puede ir de un lado a otro, desde temas acústicos llenos de fuerza y sentido melódico, a otros en donde hace de todo un poco con la guitarra, además de hacer de la desafinación y aridez vocal todo un recurso.

‘Letur-Lefr’ vendrá en julio, mientras que ‘PBX Funicular Intaglio Zone’ en setiembre y los dos estarán disponibles en vinilo, CD, cassette, además de en formatos FLAC y MP3. Desde ya, Frusciante aclara que ambos trabajos “son muy diferentes entre sí”.

http://eldiario.com.uy/2012/05/28/frusciante-x2/


John Frusciante - Glowe - EP Letur Lefr (2012)

lunes, 28 de mayo de 2012

Buddy Bolden / King Bolden First Man Of Jazz


El primer músico de jazz

Buddy Bolden es la figura más enigmática de la historia del jazz; una leyenda transmitida a través de testimonios orales; ninguna grabación suya llegó a nosotros.

La Razón / Nicolás Peña Diez Romero

00:00 / 27 de mayo de 2012

El enigma y el misterio han estado siempre presentes y constituyen algo consustancial en la historia del jazz. Forman parte de su personalidad, de su esencia, de su magia y de su inmenso poder de evocación. Cientos de historias de músicos, de personajes, de amantes, de asesinatos, de suicidios, de grabaciones, de ciudades, de locales y, por supuesto, de canciones han quedado ocultos tras la aplastante losa que supone el paso del tiempo. Es posible especular con algunos datos e historias, pero posiblemente nunca sabremos realmente todo lo que el jazz ha dado de sí.

En ese sentido, en la historia apócrifa del jazz la figura de Buddy Bolden es una de las más enigmáticas. Mucho se ha escrito sobre él y pocas son las referencias documentadas, por lo que casi siempre suele contarse lo mismo. Todo lo que sabemos pertenece a testimonios vertidos por sus contemporáneos y con frecuencia está vinculado al ámbito de la conjetura o la recreación, donde tal vez se sitúe el inicio de su leyenda.

Aunque muchos creen que Bolden realizó algunas grabaciones, ninguna  ha llegado hasta nuestros días. Sólo una foto de su banda, la única que se conserva de él, nos muestra el testimonio real de este hombre. Mucho antes de que Louis Armstrong revolucionara el mundo de la trompeta y del jazz, él ya hacía sonar su corneta en alguna de las numerosas bandas que alborotaban las calles de su ciudad. Los recuerdos que contaba de manera difusa, hasta quizá inventada, de un jovencito Armstrong resultan reveladores:

BUDDY. “Buddy Bolden fue uno de los primeros maestros del género. Recuerdo haberlo oído tocar por primera vez cuando yo tenía alrededor de cinco años. Bolden y sus muchachos actuaban en el Funky Butt Hall, primero una media hora en la calle, frente a las puertas del Hall y luego en el interior. Los niños escuchábamos desde el otro lado de la calle y la pasábamos de maravilla bailando su música. Cuando la banda entraba en el Hall, nos volvíamos a casa. Ésa fue la primera vez que oí tocar a Buddy Bolden y tenía uno de los sonidos más potentes que jamás había escuchado en toda mi vida”. Con la mente puesta en recrear ese mismo sonido, el clarinetista Sidney Bechet, también coétaneo de Bolden, compuso el tema Buddy Bolden Stomp.

Charles “Buddy” Bolden nació en Nueva Orleans, en 1877. Su oficio real era la de barbero, ya que su padre desempeñaba temporalmente un cargo en una barbería ubicada en Franklin Street, en pleno Storyville, pero la verdadera pasión de Buddy fue la corneta, un instrumento antecesor de la trompeta que actualmente conocemos. También emulaba ser periodista editando The Cricket, un panfleto incendiario que hacía eco de todos los rumores y escándalos que sucedían en la ciudad; de hecho, ocasionalmente trabajaba como soplón para la policía, debido a su gran conocimiento de la información que se generaba en los bajos fondos.

A pesar de que lo usual para un músico dedicado a un instrumento de viento era comenzar tocando en las bandas de metales que interpretaban marchas y polkas, la primera vez que Bolden se introdujo en la vida musical pública fue gracias a los grupos de cuerdas que actuaban en bailes y fiestas. A mediados de los años 90 del siglo XIX, en la parte posterior de su barbería empezó a reunir una banda junto con el trombonista Willy Cornish, uno de sus compañeros de andanzas musicales.

Bolden no sabía leer música. Según el libro In searh of Buddy Bolden: First Man of Jazz de Donald M. Marquis, cuando no recordaba un pasaje musical, empezaba a inventar adornos que los oyentes disfrutaban más que la propia música escrita. Le encantaba profundamente crear en tiempo real melodías y frases que se fugaran de lo que originalmente había sido escrito por el compositor. Le gustaba improvisar, algo absolutamente innovador para la época, y revelador para nosotros que concebimos a la improvisación como una de las características fundamentales del jazz. Pero el rasgo que realmente diferenciaba a la banda de Bolden del resto de agrupaciones, era el afán por fusionar los ritmos sincopados del ragtime y las inflexiones del blues, preparando el terreno para lo que sería la transición al jazz. Improvisación y fusión, dos elementos fundamentales para entender el jazz desde entonces hasta nuestros días, que un hombre a finales del siglo XIX ya incorporaba en su lenguaje musical. 

En 1939 el libro Jazzmen, el primero sobre historia del jazz, se describe el sonido de Bolden como único e inigualable cuando soplaba su corneta en las afueras de Gretna, en Lousiana. Las notas traspasaban el río Mississippi hasta llegar a la parte alta de Nueva Orleans. Durante el día tocaba en todo tipo de fiestas privadas, picnics y celebraciones y por la noche se escurría por los salones de baile, burdeles y barrel-houses del distrito negro.



PARQUES. También se lo podía ver por parques públicos, donde eran habituales las actuaciones nocturnas. Cuando Bolden tocaba en Johnson Park y aún no tenía la audiencia suficiente, gritaba “es hora de que los negritos vuelvan a casa”, para después introducir su corneta en uno de los agujeros de la valla y emitir unas notas de llamada para alertar a los que se encontraban en el cercano parque Lincoln de que la actuación iba a comenzar. A los pocos minutos de esta imaginativa e inusual convocatoria, el parque se llenaba completamente de gente que se preparaba para disfrutar de los divertidos sonidos que salían de la corneta de Buddy.

La única vez que apareció en un medio de prensa en vida, no fue por su música, sino a que fue detenido por agredir a su suegra con un jarrón. Alrededor del año 1906, su carácter violento, sus problemas con el alcohol y su inestabilidad mental —padecía esquizofrenia—  lo recluyeron en un manicomio en Jackson donde pasó el resto de su vida hasta su muerte en 1931.

Cuando las primeras grabaciones de jazz surgieron en los años 20, el estilo de tocar de Bolden ya había pasado de moda, por lo que ningún disco pudo reflejar con fidelidad su sonido. A pesar de ello, para la historia ha quedado el famoso Buddy Bolden Blues o I Thought I Heard Buddy Bolden Say, un homenaje del pianista Jelly Roll Morton basado en Funky Butts compuesto por Bolden, un tema emblemático que siempre es usado para ilustrar el exótico carnaval de ritmos de Nueva Orleans y que fue recuperado en una versión multi-instrumental, donde se destaca Sidney Bechet en el clarinete.

“La Policía te metía en la cárcel si te oía cantar aquella canción. Yo acababa de empezar a tocar el clarinete, tenía seis o siete años y Bolden estaba haciendo una competición entre los miembros de la Imperial Band, que estaban encima de un camión. Bolden empezó su tema, la gente comenzó a cantar y los policías se pusieron a golpearlos en la cabeza con sus bastones”, dice Sidney Bechet sobre Buddy Bolden Blues.

Nueva Orleans. Una vieja fotografía fechada antes de 1895. En ella se ve un sexteto de músicos criollos presentando una formación típica de la época.

Cornetas, clarinete, trombón de válvulas, contrabajo y guitarra. Nada se sabe del fotógrafo que la hizo o del momento de la escena en el que fue tomada.

Quizás después de una actuación callejera por alguno de los parques de la ciudad. Aunque, en realidad… eso tampoco importa mucho.

miércoles, 23 de mayo de 2012

Atahualpa Yupanqui / Ícono Mayor de la Cultura Folclórica Argentina



Ninguna tumba guardará su canto

El cantor, guitarrista, compositor y poeta murió en la madrugada del 23 de mayo de 1992, en Nimes, al sur de Francia. Su popularidad, construida a contramano de los cánones de la industria del espectáculo, lo erigió como representante de una estirpe de artistas.

Martes, 22 de mayo de 2012

Se cumplen dos décadas de la muerte de Atahualpa Yupanqui. El aniversario redondo, como suele ocurrir, abre tanto el homenaje recordatorio –no tan extendido esta vez, a decir verdad– como el balance obligado: ¿qué significa –qué sigue significando– la figura de este cantor, guitarrista, compositor, poeta, para la cultura argentina? Icono y emblema, figura capaz de representar en una medida amplia la idea de “la cosa criolla”, el suyo fue un infrecuente caso de canonización en vida: Yupanqui era ya, al momento de su muerte, referencia ineludible, cita obligada, figura incuestionada a la que artistas de todos los géneros, no sólo el folklórico, reconocían como una suerte de guía o faro cultural. La suya fue una popularidad construida a contramano de los cánones de la industria del espectáculo, una figura trashumante que se erigió, más que como un artista, como representante de una estirpe de artistas, de un modo de entender el arte. Los veinte años transcurridos parecen haber cimentado, por un lado, esa biografía mítica que el mismo Yupanqui supo dictar, en obras como El payador perseguido y El canto del viento. Pero, por otro lado, muchos sostienen que la suya es una obra que aún no ha sido explorada ni reconocida en toda su dimensión.

Fue en la madrugada del 23 de mayo de 1992, en Nimes, al sur de Francia, cuando Yupanqui murió. Después de una actuación a teatro lleno, comenzó a sentirse mal. Murió sin haber podido cumplir el deseo de volver a radicarse en su país. Aunque había pedido que sus restos fueran cremados y no fueran repatriados, fue velado en el Congreso nacional, en un cajón cubierto por una bandera argentina. Las crónicas de la época reflejan la presencia de buena parte del elenco artístico local –además de Joan Manuel Serrat, quien se encontraba entonces en el país–, y ofrendas florales de todos los niveles de gobierno e instituciones de la cultura. “No hay otra forma de ser internacional que siendo profundamente provinciano”, decía entonces el catalán a la prensa. Una afirmación que, veinte años después y con la perspectiva que posibilita el paso del tiempo, parece describirlo con justeza.

Había nacido como Héctor Roberto Chavero el 31 de enero de 1908 en Peña, partido de Pergamino (provincia de Buenos Aires). Hijo de un empleado ferroviario, pasó su infancia entre diferentes paisajes, debido a los traslados laborales de su padre. La familia vivió primero en Agustín Roca, un caserío entre Junín y Rojas, de donde Yupanqui recordaría especialmente el contacto con las guitarreadas de la peonada que se reunía a matear después de las jornadas de trabajo. Allí estudió violín con el cura del pueblo. Un año después tomó contacto con Bautista Almirón, el maestro de guitarra que siempre recordaría, con el que conoció transcripciones de la música universal, que en su guitarra se anudaron con la música gauchesca.

A los 9 años, un nuevo traslado familiar, esta vez a Tafí del Valle, en Tucumán, le abrió a Yupanqui un universo nuevo, el que más tarde definiría como “el reino de las zambas más lindas de la tierra” (a ese paisaje volvería para nutrirse y cantarle). El suicidio de su padre, cuando el cantor tenía 13 años (un tema del que nunca hablaría) obligó a la familia a regresar a Junín. Allí, el joven Chavero comenzó a trabajar, mientras hacía la escuela secundaria, en los más variados oficios: arriero, mandadero, hachero, oficial de escribanía, corrector de pruebas en el diario del pueblo. En el colegio terminó de descubrir su vocación, y escribió sus “primeros, horribles sonetos, de una ingenuidad asombrosa” –contaría después– para la revista de la escuela, ya con el seudónimo de “Atahualpa Chavero”. No pasaría mucho tiempo hasta que firmara una monografía sobre los doce incas con el que sería su nombre. Desde entonces se nombró a sí mismo: “Venir de lejos, de la honda tierra”. “Haz de narrar, contarás. Atahualpa - Yupanqui.” Se bautizó con nombre y apellido que remitían a las dinastías incas: Atahualpa se llamaba el último inca reinante; Yupanqui fue el nombre que recibió uno de los incas que introdujo celebraciones que incluían actividades “gratas al pueblo”, como concursos de quena.

Su primera incursión artística en Buenos Aires, a los 18 años, no fue del todo buena. Un año después se animó a volver y llegó a grabar su primer disco, Camino del indio, incluido en un álbum con la promoción de yerba Safac. A fines de los años ’20 encontró sus primeras oportunidades como músico en pequeños escenarios, confiterías, escuelas, bibliotecas. En 1936 empezó a grabar para el sello RCA Víctor numerosos cantos y danzas, entre otros “La raqueña”, “La churqueña” y “Camino de los valles”. Más tarde firmó contrato con el sello Odeón, en el que permaneció durante más de cuarenta años, registrando 275 temas.

En 1945 se afilió al Partido Comunista en forma pública, en un acto en el Luna Park, junto a un grupo de artistas e intelectuales. Su permanencia durante siete años en este partido, en el que nunca ocupó un cargo, le valió la prohibición de actuar. Su discografía se interrumpió bruscamente, su música dejó de transmitirse por radio entre 1947 y 1952. Ese año, el artista renunció al PC, también en forma pública, a través de una carta publicada en el diario La Prensa.

Compartió sus últimos casi cincuenta años con la pianista nacida en Canadá, de nacionalidad francesa, Antonieta Paula Pépin Fitzpatrick, Nenette, una figura central en su vida. Públicamente, ella se escondió bajo el seudónimo de Pablo del Cerro, el nombre que aparece como autor de la música de decenas de obras de Yupanqui (entre ellas algunas muy emblemáticas como la “Chacarera de las piedras” o “Guitarra dímelo tú”). En su obra musical y poética, Yupanqui trazó un reflejo de país en una gran cantidad de canciones tan conocidas como “El arriero”, “Viene clareando”, “La añera”, “Milonga del peón de campo”, “Chacarera de las piedras”, “Recuerdos del Portezuelo”, “Le tengo rabia al silencio”, “Piedra y camino”, “Luna tucumana”, “Duerme negrito”. A éstas se suman libros como Piedra sola (1941), Aires indios (1943), Cerro Bayo (1946) –llevada al cine en 1965 con el nombre de Horizontes de piedra–, Tierra que anda (1948), El payador perseguido (1964), El canto del viento (1965), Guitarra (1972), Del algarrobo al cerezo (1977) y La capataza, editado el año de su muerte.

Sobre lo que cabalmente representó esta obra, y la figura de Yupanqui, para la música y la poesía argentinas, hay quienes sostienen que recién se está empezando a tomar certera dimensión de la huella que dejó impresa el creador, que sigue sin ser reconocida en su real dimensión. “Pero las grandes obras, como las grandes montañas o los grandes cuadros, necesitan una perspectiva, una distancia, y en este caso es de tiempo”, analizaba la guitarrista Suma Paz, quien se propusiera en vida como cultora y testimonio de esa gran obra.

Más allá de estas apreciaciones, es también cierto que, a veinte años de su muerte, la figura de Atahualpa Yupanqui continúa manteniendo un status mítico. Quizá porque, como ninguno entre los artistas del folklore cuando el género ya fue parte de la industria del espectáculo, emprendió una carrera –una vida– que entendió siempre como camino, tránsito, trashumancia. Y también como mandato, un destino tal vez no elegido, pero en todo caso honrado al ser puesto en práctica como oficio. “Nada resulta superior al destino del canto”, decía en el poema al que llamó así, “Destino del canto”. “Ninguna fuerza abatirá tus sueños, porque ellos se nutren con su propia luz. Se alimentan de su propia pasión. Renacen, cada día, para ser. Sí, la tierra señala a sus elegidos (...). Si tú eres el elegido, si has sentido el reclamo de tu tierra, si comprendes su sombra, te espera una tremenda responsabilidad. Puede perseguirte la adversidad, aquejarte el mal físico, empobrecerte el medio, desconocerte el mundo, pueden burlarse y negarte los otros, pero es inútil, nada apagará la lumbre de tu antorcha, porque no es sólo tuya. Es de la tierra que te ha señalado.”

“Sí, la tierra señala a sus elegidos y al llegar el final tendrán su premio”, concluye el poeta. “Nadie los nombrará, serán lo anónimo, pero ninguna tumba guardará su canto.” Aspiración cumplida en obras que suelen confundirse como versos populares, y que siguen renaciendo en cada guitarreada.



Atahualpa Yupanqui - Hay Leña Que Arde Sin Humo / El Carrero / Ave Que Pasas Cantado / Los Yuyitos - Live Mar del Plata 1982

domingo, 20 de mayo de 2012

Wes Montgomery / Echoes of Indiana Avenue


El eslabón perdido de la guitarra de jazz

La publicación de unas importantes grabaciones inéditas de la leyenda de las seis cuerdas Wes Montgomery agita el género

Iker Seisdedos Madrid 14 MAY 2012 - 16:13 CET

El pulgar de Wes Montgomery trepaba octava arriba y abajo por las cuerdas de su guitarra con tal rapidez e indolente elegancia que en apenas una década logró dejar una huella indeleble en la historia del jazz moderno. Cuando al fin consiguió que alguien en Nueva York (Orrin Keepnews, de Riverside Records) reparara en su asombroso estilo, un gran río bebop con afluentes del viejo blues del sur y de la destreza del maestro Charlie Christian, este muchachote de Indiana ya había cumplido los 34 años, edad ciertamente avanzada para el sector demográfico de las leyendas del jazz de los cincuenta y sesenta. Al morir en 1968 de un ataque al corazón, casi nada se conocía del músico previo a aquel histórico The incredible jazz guitar of Wes Montgomery, salvo un par de discos en el sello de la costa oeste Pacific Jazz, uno de ellos muy apropiadamente titulado Fingerpickin’: su técnica a las seis cuerdas siempre recordó a la imagen platónica de un negro del sur que, bajo un sol furioso, arrebata el algodón a la tierra pantanosa.

La reciente publicación de Echoes of Indiana Avenue (Distrijazz), un descubrimiento en toda regla de grabaciones registradas en su ciudad natal en algún punto incierto de 1957 o 1958, ha venido a llenar una importante laguna para aficionados y estudiosos. Zev Feldman, productor del disco, se mostraba recientemente al teléfono tan orgulloso del resultado sonoro como de las circunstancias del hallazgo, del estudio que acompaña a la grabación en un libreto profusamente documentado y de la sensación de haber hecho historia del género desde su humilde condición de aficionado.

Feldman trabaja para Resonance, un sello de Los Ángeles que no es una compañía al uso sino una fundación, el afán benefactor del en tiempos ingeniero de Roy Ayers o James Brown, George Klabin. Dedicados a la difusión de la actualidad del “minusvalorado” jazz del sur de California, Klabin y Feldman diversificaron su negocio hace un par de años con la búsqueda de material “crucial” para la historia del género, que nunca hubiera sido editado anteriormente. La primera joya del catálogo llegó en 2010: un concierto inédito del trompetista Freddie Hubbard. Y entonces entraron estas cintas de Montgomery.

Aparecieron en ese desván universal que es la página de subastas cibernéticas eBay. “[El productor] Michael Cuscuna nos avisó de que se había puesto a la venta un guitarrista, un tal Jim Greeninger, que las poseía desde 1990”, recuerda Feldman. Pese a que se desconocía su existencia, rápidamente quedó claro que el estilo de aquel virtuoso no podía ser sino el de Wes Montgomery.

Tampoco se dudó de la importancia del hallazgo: no es solo que el legado del instrumentista sea exiguo con respecto a la producción de otros nombres claves del jazz, es que su arte tomó tal deriva comercial tras fichar por el sello Verve en 1965 que, a oídos de algunos aficionados, buena parte de su discografía carece de interés. En sus notas a la edición, el propio Cuscuna, uno de los productores más respetados del negocio, lo corrobora: “Existen tantas grabaciones flotando por el universo en estos tiempos que corren, que no me habría inmutado con la noticia de no ser porque el protagonista era Wes Montgomery. De todos los gigantes del jazz de los cincuenta y sesenta, de ninguno existen menos registros que de él”.

“Realicé tres viajes en los siguientes dos años a Indiana”, explica Feldman. Allí descubrió la avenida que da título al disco, centro de operaciones de nuestro hombre y de otros jazzmen y corazón de “la comunidad afroamericana de aquel tiempo en la ciudad”. También dio con la familia del músico, que le proporcionó un montón de fotografías inéditas (aquí reproducidas), así como dos valiosos textos que acompañan al CD (y a su lujosa versión en vinilo) y vienen firmados por los hermanos de Wes, el bajista Monk (1921–1982) y el pianista Buddy (1930-2009), con los que el guitarrista formó trío estable en los años dorados.

También resultó clave la figura del Doctor David Barker, músico y pedagogo de la Universidad de Indiana. “Di con él buscando a gente que lo hubiera frecuentado en aquellos tiempos previos a su primer contrato discográfico, porque lo que parece claro es que estas grabaciones se hicieron con idea de ser enseñadas para obtener uno”, continúa Feldman. Cuando escuchó las grabaciones, un menú formado por standards, temas funkies y baladas, cuya variedad refuerza la idea de que fue cocinado para demostrar versatilidad a un potencial empleador, los resortes de la memoria de Barker se pusieron en marcha y fue identificando a cada uno de los miembros de las tres formaciones que se escuchan en las cintas. Salvo a uno: el bajista que participa en la primera y en la cuarta toma.

George Klabin, prodigioso ingeniero de jazz desde sus tiempos universitarios, dio al conjunto un acabado asombroso, capaz de hacer trascender el material de la simple maqueta a la categoría de grabación histórica.

http://cultura.elpais.com/cultura/2012/05/14/actualidad/1337004792_175919.html


Wes Montgomery - Take The ''A'' Train - "Echoes of Indiana Avenue" Recorded in Indianapolis 1957 1958

jueves, 17 de mayo de 2012

Charley Patton / Mississippi Delta Blues Cornerstone



Charlie Patton y su descubridor

La historia del guitarrista analfabeto, de temperamento violento y provocativo, que el empeño de un empresario y de los coleccionistas rescataron del olvido.

Escenarios Música 11/05/12
Por Fernando Goin

La historia de Charlie Patton remite a la de Henry Columbus Speir, nacido en Newton County, Mississippi el 6 de octubre de 1895. Después de servir en la marina en los tiempos de la Primera Guerra Mundial se mudó a Nueva Orleans, donde trabajó para la Victor Talking Machine Company haciendo Victrolas. Esto le dio la idea de abrir, con el tiempo, su propia tienda de música para lo cual, luego de pedir prestado cierto dinero, se mudó a Jackson, Mississippi, lugar en donde finalmente operó su negocio. Corría el año 1925 y con cierta astucia Speir se ubicó en el 225 de la calle North Farish en el corazón del distrito negro de Jackson. Intentaba proveer al mercado negro, que en ese momento representaba casi el 90% de la población de Jackson. La venta de Victrolas y discos 78’s ya estaba generando randes dividendos y eso entusiasmó a Speir quien, guiado por una misteriosa intuición decidió buscar músicos callejeros y números varios para grabarlos. En 1926 Speir instaló un pequeño estudio en el primer piso de su tienda en donde grababa en acetatos de metal demos con los nuevos artistas que encontraba. Esta actividad le brindó un gran impulso a su negocio, ya que se corrió la voz y muchos blues singers aparecían allí ofreciendo su música con la esperanza de ser grabados. Luego enviaba estos demos a las grandes compañías grabadoras como Victor, Columbia, Okeh, Paramount, Vocalion y Gennett en calidad de intermediario para tratar de promover su propio negocio.

Speir viajó intensamente por todo el sur en busca de nuevas figuras durante estos años, yendo desde Nueva Orleáns hasta Memphis a través del extenso río Mississippi. El primer artista de blues que Speir encontró fue William Harris en las afueras de Jackson en el año 1927. En ese mismo año también descubrió a Ishmon Bracey y a Tommy Johnson. Dos años después, a Charlie Patton y, ya en 1931, a Skip James.

Descubridor de talentos

Desde 1929 a 1932 Paramount Records fue la principal compañía a la que Speir envió sus talentos musicales. Con excepción de algunas grabaciones realizadas en el legendario King Edgard Hotel de Jackson en 1930, la mayoría de las sesiones de grabación se dieron lugar en remotos sitios como Chicago y Nueva York. Allí, en una de las habitaciones del King Edgard Hotel la compañía Okeh había instalado un estudio portátil, realizando en 1930 más de 100 masters de diferentes artistas. Algunos de éstos artistas fueron los Mississippi Sheiks, Bo Bo Carter, Charlie McCoy, Slim Duckett, Pig Norwood, Elder Curry y Mississippi Coleman Bracey, entre otros. Charlie Patton fue sin duda su descubrimiento más significativo.

Un músico excepcional

Charlie Patton nació en abril de 1891 en Heron Place, lugar ubicado entre Bolton y Edwards, en el estado de Mississippi. En 1900 su familia se muda a la plantación Dockery en el condado de Sunflower. En 1905 conoce a una banjoista de nombre Roxie Gibson. Ese encuentro provoca en él una particular inquietud y es así que aprende a tocar la guitarra. Corre el año 1908 y Patton ya ejecuta “If You Take My Woman” en afinación spanish . Esa melodía está asociada instrumentalmente con “I Will Turn Your Money Green”, que Furry Lewis grabara en 1928 y, más atrás aún, con “Norfolk Blues”, la pieza de Ressee Duprree de 1924. También hay rastros en “Trunk Busted Suitcase Full Of Holes”, de Jaybird Coleman, de 1928. Dichos ejemplos conservan la misma línea melódica en cantantes de diferentes regiones, dato que sugiere su popularidad.

La forma en que Patton acentuaba ese blues provocaba en los parroquianos de los House-frolics (sitios dentro de las plantaciones donde se bailaba y bebía) sensaciones que ningún otro blues singer pudo igualar. El vigor con que cantaba lo convertía en un verdadero innovador del género, sumando a esto sus movimientos desprejuiciados sobre los “escenarios” de aquel entonces.

Hacia 1910 su repertorio incluye varios títulos que grabaría nueve años más tarde. Entre ellos destaco “Pony Blues”, “Mississippi Bo Weavil Blues” y “Down the Dirt Road”. La acentuación de “Pony Blues” ha sido considerada como la más compleja de todas las danzas del repertorio tradicional de blues .

Patton no sabía leer ni escribir y pasaba la mayor parte del tiempo vagabundeando sin rumbo fijo. Son House recuerda su temperamento violento y provocativo.

En el área de la plantación Dockery el único posible rival profesional de Patton tal vez haya sido Willie Brown. Se dice que viajaban intensamente a través del condado tocando juntos en numerosas ocasiones y sus presentaciones eran un verdadero duelo entre grandes.

En 1919 Patton se hace redactar una carta de presentación dirigida a H. C. Speir, quien viaja a Dockery para conocer tal vez a su mayor descubrimiento en la historia del blues del Delta de Mississippi. Semanas más tarde Speir dispone una sesión de grabación en la ciudad de Richmond, Indiana y es así como el viernes 14 de junio de 1929 Patton registra 14 títulos para el sello Paramount.

Speir queda absolutamente impresionado por el efecto que causan esas grabaciones y comienza a viajar más seguido a Dockery.
En octubre del mismo año se arregla un nuevo encuentro en Grafton, Wisconsin y con una diferencia de días Patton graba esta vez 24 títulos acompañado ocasionalmente por el violinista Henry Sims.

De esas sesiones rescatamos el nivel más alto de expresión en Charlie Patton. Temas como el “Pea Vine Special”, “Tom Rushen” y “Screamin´and Hollerin´Blues” ponen de manifiesto la genialidad de este artista.

Sus grabaciones más exitosas en términos de venta fueron el ya citado “Pony Blues” y “High Water Everywhere”. En esta última, Patton relata las terribles inundaciones de la primera década del siglo XX, que azotaron las tierras bajas del Delta del Mississippi. Es a través de esa implacable poesía que describe un fenómeno social que afectó a casi toda la población de esta región.



Charley Patton - Mississippi BoWeavil Blues (1929)


Los últimos años

En 1930 se casa con Bertha Lee Jones. Con ella graba cuatro caras para el sello Vocalion en 1934, dos blues y dos spirituals . Estas grabaciones ponen de manifiesto el increíble sentido estético de Patton como guitarrista acompañando a una vigorosa y rústica cantante como Bertha Lee.

Las últimas sesiones de Patton para el sello Vocalion no tuvieron la misma repercusión. La sombra de los años de la Depresión aún estaban presentes, lo que había disminuido considerablemente el nivel de ventas de las pequeñas empresas grabadoras.

Charlie Patton muere de un ataque al corazón, en la plantación Heathman Dedham, el 28 de abril de 1934. Parecía destinado a sobrevivir sólo en el recuerdo de sus amigos y vecinos.

Sin embargo, a principios de la década del sesenta, algunos impetuosos coleccionistas recopilaron su obra en diferentes Long Plays y es gracias a ellos que Charlie Patton llegó hasta nosotros.



Charley Patton - A Spoonful Blues (1929)

viernes, 11 de mayo de 2012

Pat Metheny / A New Album Debut With Pat Metheny Unity Band


Pat Metheny Unity Band: Debut Album Confirmed For Release 

Monday, 30 April 2012 16:02
– Stephen Graham

Jazzwise can reveal the upcoming release of the debut album by the brand new Pat Metheny Unity Band. To be released in time for the summer tour, when European dates include the Barbican in London on 8 July, Unity Band is to be released on Nonesuch Records, who Metheny has a long relationship with, and follows on from last year’s Grammy winning solo album What’s It All About.

The Unity Band brings in some hot new talent chiefly Thelonious Monk Prize-winning bassist Ben Williams whose Concord records debut State of Art came out last year. Williams impressed at the London Jazz Festival in 2010 with Terence Blanchard’s storming band of the day and joins the great guitarist along with another new recruit in star saxophonist Chris Potter, recently in formidable form with his own band during Jazzwise To The Power Of 15 at Ronnie Scott's.

The Unity Band is completed by Metheny’s long time trio drummer Antonio Sánchez. Tracks are the initially quiet acoustic guitar-oriented opener ‘New Year’ decanting into a wonderful Potter ballad line; the Celtic rock infused ‘Roofdogs’; ‘Come and See’ opening with a big Pikasso guitar strum and unfolding into some Coltranian runs from Potter; ‘This Belongs To You’; ‘Leaving Town’; ‘Interval Waltz’; the fragile sounding ‘Signals (Orchestrion Sketch)'; big ballad ‘Then and Now’ and rousing closer ‘Breakdealer’.  

jueves, 10 de mayo de 2012

North Sea Jazz Festival Ahoy Rotterdam Netherlands 6, 7 & 8 July 2012

North Sea Jazz Festival 2012 Rotterdam Netherlands 6, 7 & 8 July.

The coming edition of North Sea Jazz in Rotterdam promises to be exciting. There is musical and entertainment at North Sea Jazz Festival 2012 Rotterdam. The highly popular event fills up the famous events venue Ahoy in Rotterdam and creates the tunes for you this coming on July 6th, 7th and 8th 2012.

North Sea Jazz Festival was founded back in in 1976 and its very first edition was held in The Hague. It had 6 venues, 300 artists – of which many jazz legends- and about 9000 visitors. Ever since, this festival has grown into one of the bigger international jazz events and has moved to Ahoy Rotterdam which is bigger and more modern. The numbers have gone up to 15 venues, approximately 1300 artists and more than 65.000 thousand visitors.

North Sea Jazz Festival 2012 Rotterdam is jazz event that is known all over the world for its variety of music ranging from Traditional New Orleans Jazz, Swing, Free Jazz, Hip-Hop, Avant-garde Jazz, Blues, Fusion, World Music, Soul and much more.

All in all, the North Sea Jazz Festival 2012 Rotterdam is a 3 day festival where the past, present and future of jazz music are presented, all in one of the big and famous jazz festival.

North Sea Jazz Festival Ahoy Rotterdam Netherlands 2012

Van Morrison • D'Angelo • Tony Bennett • Lenny Kravitz • Ahmad Jamal • Michael Kiwanuka • Joshua Redman • Pat Metheny Unity Band • Gregory Porter • Ron Carter • Robert Glasper Experiment • Trijntje Oosterhuis • Melody Gardot • James Morrison • Jill Scott • Caro Emerald • George Benson • Rufus Wainwright and His Band • David Murray Blues Big Band feat. Macy Gray • The Kyteman Orchestra • Hugh Laurie • Amos Lee • Wayne Shorter Quartet • Michel Camilo • Aloe Blacc • Gretchen Parlato • Lianne La Havas • McCoy Tyner Trio with Ravi Coltrane • José James • Esperanza Spalding • Fourplay • Joe Bonamassa and more.


North Sea Jazz Festival  6, 7 & 8 July 2012 Rotterdam Netherlands

miércoles, 9 de mayo de 2012

Caloi / Troesma de la Historieta Popular Argentina



Caloi: Historietista Fundamental e Inevitable

Uno de los "próceres" de la historieta argentina, nos dejó ayer a los 63 años. Dibujantes locales lo recuerdan. Su última visita a la provincia. El genial legado.

Miércoles, 09 de mayo de 2012

La noticia fría dice que el humorista y dibujante argentino Carlos Loiseau, conocido como Caloi, creador del legendario Clemente, entre otros personajes de historieta, murió en Buenos Aires este martes a los 63 años, informaron amigos y familiares.

La realidad es que hoy, sin el genio de Caloi, sin la mirada redonda de Clemente, sin la poesía de sus cuadros, el de hoy es un mundo algo más triste.

Desde 1973, año de su creación, y hasta este martes, se publicó en el diario Clarín la tira de Clemente, un narigón amarillo que según definición de su propio autor era "una especie de porteño" pero con fuerte arraigo en todo el país.

Creador y conductor del ciclo televisivo "Caloi en su tinta", dedicado a la divulgación de cortometrajes de animación e historietas, el dibujante estaba internado en el Instituto del Diagnóstico de Buenos Aires, donde falleció.

"Las personas como Caloi no son esas personas que se mueren, son más eternas. Era maravilloso trabajar con él, era un compinche", dijo el compositor y bandoneonista Rodolfo Mederos, autor de la música de "Anima Buenos Aires", un largometraje de animación dirigido por Caloi y estrenado el jueves pasado.

Caloi, conocido en varios países latinoamericanos, había sido declarado "Personalidad destacada de la cultura" en 2004 y Ciudadano Ilustre de Buenos Aires cinco años más tarde, mientras que Clemente recibió la distinción de "Patrimonio cultural de la ciudad" otorgado por la Legislatura (parlamento comunal).

Nacido el 9 de noviembre de 1948 en la provincia de Salta, Caloi difundió sus primeros trabajos en 1966 en la revista de humor Tía Vicenta, que se editaba en Córdoba.

Entre 1976 y 1982 publicó una página semanal de humor sobre temas deportivos en la mítica revista "El Gráfico" y en 1987 realizó una muestra de su obra denominada "20 años no es nada", que fue visitada por unas 110.000 personas.

Clemente, su más conocido personaje, nació 1973 como una suerte de pájaro a rayas amarillas y negras que no podía volar, mascota del conductor de tranvías de la tira "Bartolo, el maquinista".

Con el tiempo Clemente perdería el pico y pasaría a ser el protagonista casi exclusivo de la tira, alimentándose de aceitunas y con sus críticas ironías sobre la sociedad, un amante del fútbol, y de "la Mulatona", la exuberante morena que era su compañera.

En 1982, el personaje llegó a la televisión con una animación que representaba a decenas de Clementes como hinchas de los distintos países que participaban en el Mundial de España, y en particular creó a su entrañable "hincha de Camerún", un Clemente negro que alentaba al equipo africano.

Este mismo martes, desde la tira diaria que durante décadas apareció en la contraportada del diario Clarín, el propio Clemente se refiere a la muerte, como un guiño del autor sobre lo que ya sabía que se avecinaba.

El fallecimiento de Caloi "era una noticia prevista", dijo la prima del dibujante, Silvia Gurfein.

Desde 1968, Caloi publicó unos 40 libros y participó de varias campañas publicitarias como creativo y director.

"El Negro", como lo llamaban sus amigos, vio sus trabajos reproducidos en Alemania, Bélgica, Bolivia, Brasil, Colombia, Cuba, España, Estados Unidos, Francia, Italia, México, Puerto Rico, Uruguay y Venezuela, entre otros países.

Recibió además numerosos galardones, como el "Datero D'Argentino", del Salone Internazionale Umorismo San Remo (1994), y el "Unión de Naciones Europeas" en Bordighera (1994), en Italia; el primer premio “Asociación de Ingenieros de Alcida”, de España y el primer premio del Salón de Humor del diario “Yomiuri Shinbum” de Tokio, Japón (1984).

Un gran difusor de la animación como arte

Su programa “Caloi en su tinta” comenzó en 1990 en Canal 7 de Buenos Aires. Durante diez años, sin interrupciones este artista mostró cómo la historieta hace arte y cómo el arte es, a veces, parte de una historieta.

Los premios no demoraron en llegar. En el 2003 recibió el Martín Fierro. Sin embargo su máximo galardón fue el cariño de la gente que supo sintonizarlo.

“Para la presentación de cada película se producen animaciones y efectos especiales y Caloi da información sobre los directores y sus técnicas relacionando cada trabajo por contenido y estética con otras formas de las artes plásticas, como pintura, escultura, fotografía, diseño gráfico, humor e historieta”, detallaba el portal de este programa.

En 1999 y el 2001 el artista y su equipo sacó el programa de la TV y lo llevó a la calle. Un ciclo que contó con una inmensa pantalla inflable donde se exhibían las obras más significativas.



Penguin Cafe Orchestra - Caloi en su tinta - (A.K.A Telephone And Rubber Band) Gracias Negro!

martes, 8 de mayo de 2012

Sergio Mihanovich / Figura Fundamental del Jazz Argentino


Cuando el amor era todo lo que teníamos

Cantante con un fraseo delicado y exacto, pianista con un fantástico manejo de la armonía y letrista de gusto exquisito, Mihanovich fue el único autor argentino de “standards” interpretados por Bill Evans, Gerry Mulligan y Jim Hall, entre otros grandes.

Martes, 8 de mayo de 2012

Por Diego Fischerman

Alcanzaría con un bolero perfecto como “Amor o decepción”. O con la extraordinaria “Sometime Ago” que, entre otros, grabaron Bill Evans, Art Farmer y Bob Brookmeyer junto a Stan Getz. Pero el talento de Sergio Mihanovich, que ayer murió en Buenos Aires casi en secreto –como había vivido–, iba aún más allá. Cantante con un fraseo delicado y exacto, pianista con un fantástico manejo de la armonía y letrista de gusto exquisito, Mihanovich es ni más ni menos que el único autor argentino que figura en el Real Book, esa especie de enciclopedia apócrifa en la que el jazz incluye todo aquello que considera un “standard”.

Bill Evans, Michel Petrucciani, Gerry Mulligan, Joe Pass y Jim Hall tocaron sus temas. Joao Gilberto cantó algún otro. Una vez, John Lewis, el genial pianista del Modern Jazz Quartet, lo contrató para que fuera su letrista. Y hubo quienes, desconcertados por su apellido, al presentar su famoso “Sometime Ago”, lo atribuían a “un gran autor checo” o, con un poco más de tino, “yugoslavo”. Pero Sergio Mihanovich, descendiente de un croata y una serbia –“el primer milagro”, diría a este diario–, grabó un primer disco con su trío –Jorge López Ruiz en contrabajo y Pichi Mazzei en batería– más el Gato Barbieri en saxo y Jim Hall en guitarra. “El había llegado con el grupo de Ella Fitzgerald y se quedó unos días más para grabar conmigo. Hoy ese disco no existe. A mí me quedaba una sola copia, se lo di a mi sobrina Sandra para que lo copiara y me lo perdió”, contaba con la clase de tolerancia bienhumorada del que se sabe capaz de haberlo perdido él mismo, no una sino varias veces.

Parte de la bohemia –y de esa época en que, en el Jamaica, coexistía su grupo con el dúo de Salgán y De Lío y, en el 676, tocaba Piazzolla y se juntaban los músicos de jazz a escucharlo–, Sergio Mihanovich compuso “Sometime Ago” en Estados Unidos, donde vivió varios años, a principios de 1963, en la misma época en que escribía música para jingles de juguetes, encargadas por un productor mexicano que más tarde produciría los films de Torre Nilsson. Mihanovich hizo también la música para una película casi desconocida de este director, Los traidores de San Angel. Pero su obra maestra, en materia de música para cine, fue la banda de sonido de Los jóvenes viejos, dirigida por Rodolfo Kuhn (que se publicó en disco, en la década de 1960), donde tocaba un joven Gato Barbieri y que fue reeditada por Sony hace cinco años, en un CD que incluía también su disco Buenos Aires Jazz –ambos registros tenían arreglos de Oscar López Ruiz–.

Los primeros pasos de Mihanovich fueron mientras estaba terminando de hacer el servicio militar. “Habíamos decidido formar un trío con los hermanos López Ruiz, Oscar en guitarra y Jorge en contrabajo, y presentarnos en boliches. Y tuvimos suerte; justo la noche en que debutamos en Jamaica, que estaba cerca del Hotel Plaza, se llenó de norteamericanos. Y yo conocía todo un repertorio de canciones viejas por mi padre, que tenía un cuarteto vocal con las hermanas de mamá, que se llamaba Los Blackbirds. Así que todo lo que nos pedían, nosotros lo tocábamos. Nos habían contratado para una noche y nos quedamos dos años. El lugar se convirtió en un centro del jazz, se juntaban allí todos los músicos, nos escuchábamos y aprendíamos unos de otros. Y a pesar de que los estilos eran distintos, no había rivalidades. Barbieri no tocaba como yo ni como López Ruiz, pero podíamos tocar juntos sin ningún problema. Eso no volvió a repetirse. Había lugares más lindos, pero Jamaica tenía una magia especial”, recordaba. Su primera canción –que nunca dejó de cantar– se llamaba “I’m Sure That I Know” y la había creado a los 13 años, en homenaje a Doris Day. Ignoraba cómo fue que “Sometime Ago”, un vals que parece hecho a la medida de Bill Evans, llegó al pianista. Pero lo cierto es que éste lo grabó y que a Mihanovich esta le parecía la mejor entre las más de setenta versiones registradas por una lista que incluye también a Herbie Hancock, Fred Hersch, June Christy, Lee Konitz, Steve Kuhn y George Shearing, además de su sobrina Sandra, que la incluyó en el disco Todo brilla, de 1992. “Hubo otras canciones mejores”, decía, sin embargo. Su letra favorita era la que hizo para un tema de Jorge Calandrelli, ‘When Love Was All We Had’ (‘Cuando el amor era todo lo que teníamos’). Tony Bennett la grabó en Art of Excellence. “Es mi mejor letra y creo que me salió bien porque estaba separándome de mi mujer”, bromeaba –o no– Sergio Mihanovich.

http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/espectaculos/3-25151-2012-05-08.html

Bill Evans - Sometime Ago - From: You Must Believe In Spring (1977) (Released 1981) Bill Evans (Piano) Eddie Gomez (Double Bass) Elliott Zigmund (Drums) Composition : Sergio Mihanovich

viernes, 4 de mayo de 2012

Adam Yauch / Beastie Boys MCA, A Son of Brooklyn New York, Has Died



Beastie Boys, comunicado sobre la muerte de Adam Yauch

Por JNSP | 04 May 12, 22:39

Beastie Boys han colgado un comunicado en su web oficial confirmando la muerte de Adam Yauch, que esta tarde (mediodía en Estados Unidos) avanzaban algunos medios. El comunicado resume la carrera de Adam Yauch, desde su lado artístico al más activista y termina recordando a su familia.

“Con gran tristeza confirmamos que el músico, rapero, activista y director Adam “MCA” Yauch, miembro fundador de Beastie Boys, de la Fundación Milarepa, que produjo conciertos benéficos por la libertad del Tibet, así como de la compañía de producción de cine y distribuidora Oscilloscope Laboratories; murió en la ciudad donde nació, Nueva York, esta mañana después de una lucha de casi tres años contra el cáncer. Tenía 47 años.

Nacido en Brooklyn, Nueva York, Yauch aprendió por su cuenta a tocar el bajo en el instituto, formando una banda en su 17º cumpleaños que más tarde se convertiría en lo que el mundo conocería como Beastie Boys.

Junto a sus compañeros Michael “Mike D” Diamond y Adam “Ad-Rock” Horovitz, con Beastie Boys vendería más de 40 millones de discos, publicaría cuatro discos que llegarían al número 1 (incluyendo el primer disco de hip-hop de la historia en llegar a la cima del Billboard 200, el primer álbum del grupo, ‘Licensed To Ill’, de 1986), ganaría tres Grammys y el premio MTV a toda una carrera en la vanguardia. El pasado mes Beastie Boys fueron inducidos en el Rock & Amp; Roll Hall of Fame, con Diamond y Horovitz leyendo un discurso de aceptación del premio en nombre de Yauch, que no pudo asistir.

Además de contribuir a tantos álbumes históricos de Beastie Boys, como ‘Paul’s Boutique’, ‘Check Your Head’, ‘Ill Communication’ y ‘Hello Nasty’, entre otros, Yauch fue fundador de Milarepa, una organización benéfica dedicada a promover el activismo y la preocupación por las injusticias perpetradas en el Tibet por el gobierno ocupacional chino y las fuerzas militares. En 1996, Milarepa produjo el primer concierto por la libertad del Tibet en el Golden Gate Park de San Francisco, al que asistieron 100.000 personas, logrando que fuera el mayor concierto benéfico en Estados Unidos desde el Live Aid de 1985. La serie de Conciertos por la Libertad del Tibet continuaría dando lugar a algunos de los conciertos benéficos más significativos del mundo durante una década en Nueva York, Washington, Tokio, Sydney, Amsterdam, Taipei y otras ciudades.

En los tiempos del 11-S, Milarepa organizó “Neoyorquinos Contra la Violencia”, un acto benéfico encabezado por Beastie Boys en el Hammerstein Ballroom de Nueva York, cediendo los beneficios al Fondo de Mujeres que han sufrido Catástrofes en Nueva York y a la Asociación de Nuevos Americanos de Nueva York, fundada tras el 11-S para nuevos americanos, ambas escogidas por su dificultad para obtener ayuda de otras fuentes.

Con el alias Nathanial Hörnblower, Yauch dirigió vídeos de Beastie Boys tan míticos como ‘So Whatcha Want’, ‘Intergalactic’, ‘Body Movin’ y ‘Ch-Check It Out’. Con su propio nombre, Yauch dirigió el pasado año ‘Fight For Your Right Revisited’, una versión más larga de ‘Make Some Noise’ del disco de Beastie Boys ‘Hot Sauce Committee Part Two’, con Elijah Wood, Danny McBride y Seth Rogen como los Beastie Boys de 1986, labrándose un camino a lo largo de media hora de cameos y desventuras antes de poner en guardia a Jack Black, Will Ferrell y John C. Reilly como los Beastie Boys del futuro.

La pasión y el talento de Yauch para el cine le llevó a fundar Oscilloscope Laboratories, donde en 2008 publicó su debut como director, el documental de baloncesto ‘Gunnin’ For That #1 Spot’. Desde entonces se ha convertido en un gigante de la distribución independiente en vídeo, con un catálogo con tantos títulos ilustres como ‘Wendy y Lucy’ de Kelly Reichardt, ‘The Messenger’ de Oren Moverman, ‘Exit Through The Gift Shop‘ de Banksy, ‘Tell Them Anything You Want: A Portrait Of Maurice Sendak’ de Lance Bangs y Spike Jonze y muchas otras.

Yauch deja a su mujer Dechen, su hija Tenzin Losel y también a sus padres Frances y Noel Yauch”.

http://jenesaispop.com/2012/05/04/comunicado-oficial-de-beastie-boys-sobre-la-muerte-de-adam/


Beastie Boys - Off the Grid - The Mix Up (2007) - Adam "MCA" Yauch (RIP)

jueves, 3 de mayo de 2012

Adrián Iaies / Melancolía


Anatomía de la melancolía

El pianista, compositor y productor propone un disco claro y profundo, bien acompañado por Mariano Loiácono, Pepei Taveira y Ezequiel Dutil.

Por Santiago Giordano 02/05/2012 00:00

Incluida entre los desvaríos distinguidos de nuestro tiempo, la melancolía puede ser el umbral de un fascinante universo simbólico, sostenido entre el aura mítica de sus orígenes y el encanto de sus sucesivos exégetas. Melancolía se llama el nuevo disco de Adrián Iaies, un trabajo que lejos de lo que la cosmogonía griega consideraba una patología terrible y funesta -cuyas derivaciones podían llevar a la locura-, es un producto del spleen, por usar un término del siglo XIX, o de la saudade, más cerca. O más cerca aún, una muestra clara de esa dulce tristeza ciudadana pincelada de nostalgia que predispone a la meditación y es capaz de impulsar intuiciones profundas.

En Melancolía Iaies reafirma un estilo que es mucho más que la acción jazzística de reverdecer standars de aquí y de allá. Al frente del trío afirmado en Esa sonrisa es un santo remedio (2009), con Pepi Taveira en batería y Ezequiel Dutil en contrabajo, el pianista se hace preguntas con temas propios e indaga sobre la tradición y sus posibilidades con páginas de otros. El gusto por la claridad melódica que caracteriza la música de Iaies se sublima con la participación de Mariano Loiácono, en trompeta y fluguelhorn.

Taveira colorea con notable buen gusto y sensibilidad, Dutil marca con precisión, Loiácono alterna timbres con bella expresividad. Nada se mueve de sí mismo porque sí, sino en dosis de swing, en un lenguaje pianístico elaborado en su introspección y en los bien ajustados códigos del trío. Y, cuando aparece, en la cálida voz "cantante" del bronce.

Tres momentos del pianista y arreglador Billy Strayhorn -que puestos al inicio al medio y al final son como el chasis del disco-, y una reflexión personal sobre Tommy Flanagan, otro pianista de referencia para Iaies, dialogan con otras composiciones de Iaies como Waltz for Beatriz (Sarlo), Ese terciopelo y Maia, además de un blues a partir del tango Fuimos, acaso variaciones sobre el tema de la melancolía. Lo más swingueado del disco resulta lo más melancólico: una versión del Himno a Sarmiento, tema con interesantes pliegues melódicos que Iaies desarrolla con mano maestra. El final, con la versión en piano solo de Lotus Blossom, la balada de Strayhorn, es casi la explicación de todo lo que se escuchó antes.

http://vos.lavoz.com.ar/discos/anatomia-melancolia


Melancolía - Adrián Iaies (Piano), Mariano Loiácono (Trompeta), Pepi Taveira (Batería), Ezequiel Dutil (Contrabajo)

martes, 1 de mayo de 2012

Louis Armstrong / "Red Beans and Rice-ly Yours: Satchmo at the National Press Club"


Publican una de las últimas grabaciones de Louis Armstrong

Publicado el viernes, 04.27.12
Por Brett Zongker
The Associated Press

Washington -- Los admiradores del grande del jazz Louis Armstrong podrán escuchar una de las últimas veces que el difunto músico tocó la trompeta.

Una grabación de Armstrong tocando en vivo en el Club Nacional de Prensa en Washington en enero de 1971 fue presentada el viernes en el mismo recinto.

El nuevo álbum se titula "Red Beans and Rice-ly Yours: Satchmo at the National Press Club".

Amy Louviere, quien tenía 11 años cuando Armstrong tocó para la celebración de investidura de su padre, Vernon Louviere, como presidente del club, recordó que el público estaba extasiada cuando el músico sacó su trompeta hace 41 años.

"Capturó a la audiencia", dijo. "Estaban encantados".

En perspectiva, la actuación fue una forma de despedirse. Fue la última grabación que se hizo de Armstrong en vivo con la idea de que se tocara después. Sus presentaciones subsecuentes fueron participaciones rápidas en televisión con Dick Cavett y Johnny Carson.

Había tenido problemas de salud por años tras un paro cardiaco y problemas renales. Armstrong se quedó en casa reposando gran parte de 1969 y 1970, según Ricky Riccardi, el archivista del Museo Casa Louis Armstrong en Nueva York y autor de "What a Wonderful World: The Magic of Louis Armstrong's Later Years".

Pero se sentía suficientemente fuerte para retomar su carrera con algunas presentaciones breves en Las Vegas y después en Washington. Ahí fue donde sorprendió al público, que incluía a políticos como Hale Boggs y George Romney, al tocar melodías como "Hello Dolly" y "Boy From New Orleans".

Armstrong murió menos de seis meses después, el 6 de julio de 1971.

"Le encantaba presentarse ante el público", dijo Riccardi. "Había estado fuera de los escenarios tanto tiempo que creo que apreciaba cada oportunidad que tenía de estar frente al público si se sentía suficientemente bien".

Su actuación en Washington sonó perfecta, incluso mejor que algunas del año anterior, dijo Riccardi. Y el público sabía que era un momento especial.

"Para mí es un pequeño testamento de Armstrong y la conexión con su público ... Este es nuestro último vistazo a Louis en el escenario, haciendo lo que sabía hacer mejor", agregó.

La grabación de la que surgió el nuevo CD viene de una edición limitada de 300 LPs en vinilo creada para aquellos que asistieron a la ceremonia del club, que con el tiempo quedó en el olvido.

"Nos pareció mal la idea de que sólo 300 personas ... hayan escuchado la grabación y el concierto y que nadie más la escuchara por 40 años", dijo William McCarren, el director del club de prensa que encontró uno de los LPs todavía con su envoltorio, lo que le llevó a pensar en una nueva edición.

El disco fue lanzado por el sello Smithsonian Folkway Recordings en CD y de manera digital, tras colaborar con el club y la Fundación Louis Armstrong. Incluye 30 de las recetas de Luisiana favoritas de Armstrong, que fueron servidas en el club cuando se presentó.


Louis Amstrong - Washington's National Press Club (1971) (CBS News)