miércoles, 13 de septiembre de 2017

San Lorenzo de Almagro / Vence al Real Madrid de España y Hace História en Europa




El gran golpe de San Lorenzo en Europa: Venció al poderoso Real Madrid y dejó otra huella.

El Ciclón se quedó con la victoria por 84-81; el viernes, el conjunto de Boedo tiene otro enorme desafío: Barcelona; la entidad de Boedo se propuso potenciar el básquetbol argentino y está cumpliendo con su objetivo: Bicampeón de la Liga, primer equipo en la NBA y un tremendo campanazo en Europa.

Por Diego Morini
Martes 12 de Septiembre de 2017 

Impacta el resultado, porque superar a Real Madrid, con Facundo Campazzo, Gustavo Ayón, Rudy Fernández y Felipe Reyes, representa un gran paso para cualquier equipo. Y San Lorenzo se dio un gran gusto. Celebra el Ciclón porque su primer gran desafío de la gira que realiza por España comenzó con un tremendo campanazo ante uno de los gigantes de Europa. Es una victoria que demuestra que el bicampeón de la Liga Nacional puede competir contra uno de los principales animadores de la ACB, la competencia más importante detrás de la NBA. Pero en realidad el peso real del logro del Ciclón está concentrado en cómo, desde su desembarco en la Liga hace dos años, potenció al básquetbol argentino. Porque es cierto que el poder económico que ostenta San Lorenzo de la mano de Marcelo Tinelli y Matías Lammens le permite conformar planteles poderosos, pero esta inversión para instalar su marca también le permitió al producto local expandir su horizonte.

Seguramente San Lorenzo soñará un largo rato con el triunfo de ayer, con los 25 puntos de su nueva figura Dar Tucker y con las volcadas de Gabriel Deck. Todo eso es lógico. Pero es mucho más determinante saber que en España comprenden bien que ese equipo que golpeó a Real Madrid, es el mismo que hace un año viajó a Canadá para medirse ante una franquicia de la NBA: Toronto Raptors. Que logró ser el primer equipo de la argentina en desembarcar en la liga de las estrellas estadounidense. Que en el programa oficial de la NBA apareció el nombre de la entidad de Boedo. Que, en definitiva, el básquetbol argentino, más allá de Emanuel Ginóbili, Luis Scola o Andrés Nocioni, pudo poner un pie en un planeta que siempre resultó inalcanzable por estas tierras.

Es verdad que se trata de un triunfo sobre Real Madrid en un amistoso, pero la dimensión del logro no debe ponerse en el partido, sino en el hecho de competir ante equipos que suelen anotar en su agenda compromisos que no sienten necesarios. Porque San Lorenzo además de medirse ante los mejores y el viernes próximo ir por más ante Barcelona, tiene como objetivo llegar a la cima de América, y está casi obsesionado con ganar la Liga de las Américas, una competencia que el año último se le escapó de las manos porque las lesiones lo traicionaron. Poder consagrarse en esa competencia sería un broche perfecto a un proyecto que arrancó de la mano de Julio Lamas y hoy sigue con Gonzalo García.

Imaginar que sólo se trata de San Lorenzo este gran paso, es perder de vista que el alcance es mayor. Porque se advierte cómo se multiplican los esfuerzos de los demás equipos del orden local por mantenerse competitivos ante el Ciclón. La muestra es Bahía Basket que con su grupo de jóvenes en la última temporada fue una amenaza constante y no se alejará de esa tarea: También está Obras, que determinó preparar su equipo por España para demostrar que quiere quitarle el reinado al equipo de Boedo, y se anotan los de Corrientes, con Regatas y San Martín; Santiago del Estero, con Quimsa; Córdoba, con Atenas; Capital, con Ferro, que invierten en conformar buenos equipos para dar pelea. Todo confluye en una Liga Nacional atractiva y de nivel. Y cuando se transita ese camino el beneficio se traduce en piezas mejor talladas para la Selección Nacional.

San Lorenzo dio un gran golpe al vencer a Real Madrid. Disfruta de lo que le dan jugadores como Penka Aguirre, Marcos Mata, Deck, Tucker, Mathias Calfani o Matías Sandes. Aunque lo que realmente disfruta el Ciclón es saber que, desde su nombre, se escribirá una página importante para el básquetbol de la Argentina.

http://www.lanacion.com.ar/2062208-el-gran-golpe-de-san-lorenzo-vencio-al-poderoso-real-madrid-y-deja-otra-huella

San Lorenzo de Almagro - Gira Europa 2017
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De Boedo a Madrid

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martes, 5 de septiembre de 2017

Astor Piazzolla / Documental "Tango en París. Recuerdos de Astor Piazzolla"




"Tango en París. Recuerdos de Astor Piazzolla": Documental con grabaciones e imágenes inéditas del gran músico.


Por Redacción VOS
29 de agosto de 2017

Se trata de “Tango en París. Recuerdos de Astor Piazzolla", con dirección de Rodrigo Vila. Por ahora, sólo se difundió la fecha de una proyección en sala porteña. 

El lunes 7 de septiembre y en una sala del complejo Hoyts Abasto de Buenos Aires, se estrenará Tango en París. Recuerdos de Astor Piazzolla, un documental sobre el genial bandoneonista marplatense. Dirigido por Rodrigo Vila, premiado por su trabajo en Mercedes Sosa, la voz de Latinoamérica, Tango en París. Recuerdos de Astor Piazzolla  es un bello homenaje a la amistad. “En tono poético y emotivo, aborda la historia de dos amigos que se conocieron en los albores de cumplir sus 50 años, Astor Piazzolla y José Pons”, expresan los productores del filme que, en los próximos meses, llegará a las salas Incaa del interior del país. 

“En base a un archivo extraordinario e inédito, reconstruye la magia de una época a través de las memorias de José Pons y Astor Piazzolla. A ellos se suman la de sus amigos Atahualpa Yupanqui, Mercedes Sosa, Horacio Ferrer, Jairo, Amelita Baltar y toda una generación de artistas excepcionales. Grabaciones de audio inéditas de Piazzolla, cartas personales, películas Súper 8, y un sinfín de fotografías nunca vistas forman parte esta obra idílica, que narra la relación entre los recuerdos y la construcción de las personas a través de los mismos”, añaden. 

Rodrigo Vila es director, productor y guionista. Ha dirigido y producido tanto ficción como documental de forma independiente. Sus filmes han sido seleccionados y premiados en diferentes festivales internacionales de cine. Ha recibido el Premio “Cóndor de Plata 2015 al Mejor Documental del Año”, dos premios “Martín Fierro” a la Mejor Producción Argentina para el Extranjero, y el Premio “Carlos Gardel”.  

También premios y reconocimientos en España, Francia, Italia, Alemania, Holanda, Suiza, Finlandia, EEUU, Canadá, México, Cuba, Panamá, Brasil, Colombia, Australia, China, Corea del Sur, y Argelia, entre otros. 

Su última realización como director es "Numb, At The Edge Of The End" protagonizada por Harvey Keitel y Hayden Christensen. 

http://vos.lavoz.com.ar/cine/estrenaran-documental-sobre-astor-piazzolla


Astor Piazzolla - “Tango en París. Recuerdos de Astor Piazzolla" (Trailer)
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domingo, 3 de septiembre de 2017

Sam Shepard / Pulitzer Prize-Winning Playwright And Oscar-Nominated Actor


Sam Shepard 
(Fort Sheridan, Illinois; Nov. 5 1943 - Midway, Kentucky; July 27 2017)

Yo por dentro

Por Sam Shepard
06 de agosto de 2017

Han asesinado algo, a lo lejos. Se lo disputan. Sí. Gritando. Con su cacareo de locos mientras desgarran el cadáver blando. Está despierto: son las 5.05. Como boca de lobo. Coyotes a lo lejos. Deben de haber sido. Él está despierto, en cualquier caso. Mirando a las vigas. Adaptándose al «lugar». Despierto incluso después de un Xanax entero, para anticiparse a los diablillos: caballos con cabeza humana. Pequeñísimos, como si en su tamaño natural fueran demasiado grandes para verse. Sus perros se abren paso a la fuerza, aullando desde la cocina a imitación de los salvajes. De nuevo un frío feroz. Nieve azul mordisquea los alféizares: brilla en lo que queda de la luna llena. Retira las mantas con un floreo de torero y expone las dos rodillas huesudas al aire crudo. Casi inmediatamente adopta una postura sedente recta, con las dos manos planas sobre los muslos. Trata de abarcar el paisaje siempre cambiante de su cuerpo: ¿dónde reside él? ¿En qué parte? Lanza una mirada a sus calcetines de senderismo, muy gruesos, azules, térmicos, birlados de un plató de cine. Prendas de algún atuendo, de algún personaje  olvidado hace mucho. Han venido y se han ido, esos personajes, como amoríos breves, violentos: caravanas, letrinas portátiles, burritos matutinos, tiendas de provisiones, limusinas de pega, toallas calientes, llamadas a las cuatro de la mañana. Cuarenta y tantos años así. Demasiado grande. Difícil de creer. Demasiado amplio. ¿Cómo entré allí? Su caravana de aluminio se balancea y oscila en los chinooks que aúllan. Su cara joven le devuelve la mirada a través de un espejo barato de 4x4, rodeado de bombillas desnudas. Fuera están metraje de saltamontes que caen en grandes conos circulares del vientre de un helicóptero alquilado. Caen de verdad. En segundo plano, trigo invernal, tan grueso como tu pulgar, vuela en olas onduladas.

Ahora, encaramado en el borde mismo de su firme colchón, mirándose los gruesos calcetines azules mientras unas bocanadas se vaporizan en la oscuridad matinal, sabe que todo se ha hecho realidad. Se queda sentado un rato, con la espalda recta. Una garza grande y azul que aguarda a que una rana salte.

La casa no cruje; es de cemento. Fuera, gimen los álamos. Ahora no siente el frío. Le viene a la memoria que han pasado más de dos años desde la tan súbita ruptura con su última esposa. Una mujer con la que había estado casi treinta años. Le viene a la memoria. Imágenes. ¿procedencia? «¿Ahora estoy gimoteando?», se pregunta, con la voz de un niño. Un niño al que recuerda, pero que no es él. No es este, el que ahora tirita con sus azules calcetines térmicos.

Han asesinado algo, a lo lejos. Se lo disputan. Sí. Gritando. Con su cacareo de locos mientras desgarran el cadáver blando. Está despierto: son las 5.05. Como boca de lobo. Coyotes a lo lejos. Deben de haber sido. Él está despierto, en cualquier caso. Mirando a las vigas. Adaptándose al «lugar». Despierto incluso después de un Xanax entero, para anticiparse a los diablillos: caballos con cabeza humana. Pequeñísimos, como si en su tamaño natural fueran demasiado grandes para verse. Sus perros se abren paso a la fuerza, aullando desde la cocina a imitación de los salvajes. De nuevo un frío feroz. Nieve azul mordisquea los alféizares: brilla en lo que queda de la luna llena. Retira las mantas con un floreo de torero y expone las dos rodillas huesudas al aire crudo. Casi inmediatamente adopta una postura sedente recta, con las dos manos planas sobre los muslos. Trata de abarcar el paisaje siempre cambiante de su cuerpo: ¿dónde reside él? ¿En qué parte? Lanza una mirada a sus calcetines de senderismo, muy gruesos, azules, térmicos, birlados de un plató de cine. Prendas de algún atuendo, de algún personaje  olvidado hace mucho. Han venido y se han ido, esos personajes, como amoríos breves, violentos: caravanas, letrinas portátiles, burritos matutinos, tiendas de provisiones, limusinas de pega, toallas calientes, llamadas a las cuatro de la mañana. Cuarenta y tantos años así. Demasiado grande. Difícil de creer. Demasiado amplio. ¿Cómo entré allí? Su caravana de aluminio se balancea y oscila en los chinooks que aúllan. Su cara joven le devuelve la mirada a través de un espejo barato de 4x4, rodeado de bombillas desnudas. Fuera están metraje de saltamontes que caen en grandes conos circulares del vientre de un helicóptero alquilado. Caen de verdad. En segundo plano, trigo invernal, tan grueso como tu pulgar, vuela en olas onduladas.

Ahora, encaramado en el borde mismo de su firme colchón, mirándose los gruesos calcetines azules mientras unas bocanadas se vaporizan en la oscuridad matinal, sabe que todo se ha hecho realidad. Se queda sentado un rato, con la espalda recta. Una garza grande y azul que aguarda a que una rana salte. 

La casa no cruje; es de cemento. Fuera, gimen los álamos. Ahora no siente el frío. Le viene a la memoria que han pasado más de dos años desde la tan súbita ruptura con su última esposa. Una mujer con la que había estado casi treinta años. Le viene a la memoria. Imágenes. ¿procedencia? «¿Ahora estoy gimoteando?», se pregunta, con la voz de un niño. Un niño al que recuerda, pero que no es él. No es este, el que ahora tirita con sus azules calcetines térmicos.

Seis de la mañana: el viento del sur acaba de amainar después de tres días seguidos soplando furioso. El aire en calma y mucho más cálido. Incluso se siente calor dentro de casa. Pienso: hoy soy exactamente un año más viejo que mi padre a la edad en que murió. Es un pensamiento extraño, como si fuera una especie de logro en vez de puro azar. Algo más que una circunstancia fortuita. Arranco los largos mangos de seda negra. Hembras. Chisporroteos de electricidad estática azul. Veo que mi pecho desprende chispas. Tengo electricidad en el cuerpo. Tomo las muchas pastillas prescritas por el acupuntor. Las pongo en filas. Colores. Formas. Tamaños. Ni siquiera sé para qué son. Me limito a hacer lo que me han dicho. Alguien debe de saberlo. Haz lo que te han dicho. La primera luz se cuela por entre los piñones. Perros dormidos como leños sobre el suelo de la cocina, con las patas separadas como si les hubieran sorprendido en pleno galope. Preparo café en la vieja olla manchada. Tiro a la basura las sobras de ayer. Unos ratones susurran en las rejillas de la calefacción, en busca de calor. Pienso en la respuesta de Nabokov a la pregunta de por qué escribe: «por placer estético»; nada más, «placer estético». Sí. Signifique lo que signifique. 

Hombre Diminuto

Por la mañana temprano: traen el cadáver de mi padre en el maletero de un Mercury cupé del 49, todavía con una capa densa de rocío en las luces traseras. El cuerpo, de la cabeza a los pies, está firmemente envuelto en plástico transparente. Tiene el cuello, la cintura y los tobillos atados con gomas de color carne, como una momia. Se ha vuelto muy pequeño con el paso del tiempo: quizás unos veinte centímetros y medio. De hecho, lo sostengo ahora en la palma de la mano. Les pido permiso para desenvolver su minúscula cabeza, solo para asegurarme de que está muerto de verdad. Me autorizan a hacerlo. Se quedan a un lado con las manos enlazadas por detrás de sus trajes entallados, con la cabeza gacha en una especie de duelo avergonzado, pero no puedes reprochárselo. Es inteligente estar de su lado. Además ahora parecen muy educados y estoicos.

El Mercury, parado, retumba con un sonido profundo y penetrante que percibo a través de las suelas de mis zapatos. Retiro las gomas con cuidado y descubro la cara, despegando de la nariz muy despacio la tira de plástico. Produce un sonido pegajoso, como linóleo que se separa de su pegamento. La boca se le abre involuntariamente; sin duda es alguna reacción tardía del sistema nervioso, pero lo tomo por un último estertor. Le meto dentro el pulgar y noto las encías ásperas. Pequeñas ondulaciones donde tenía los dientes. Tampoco los tenía en vida; la vida que le recuerdo. Vuelvo a enrollar la cabeza en la funda de plástico, repongo las gomas y se lo entrego, dándoles las gracias con un leve gesto de la cabeza, tratando de estar a la altura de la solemnidad del momento. Lo toman cuidadosamente de mis manos y lo colocan de nuevo en el maletero oscuro, con las demás miniaturas. A ambos lados de mi padre han encajado a mujeres encogidas que conservan con perfecto detalle sus facciones atractivas: pómulos altos, cejas depiladas, pestañas embadurnadas de rímel azul, pelo lavado y peinado que huele como caña de azúcar madura. El de mi padre es el único cuerpo diminuto que mira de frente hacia una franja de luz natural. Cuando cierran el maletero la franja se vuelve negra, como si una nube hubiera cubierto bruscamente el sol.

Ahora forman un semicírculo ante mí, juntando las manos encima de las ingles, despreocupados pero formales. No distingo si son ex marines o gángsteres. Parecen una mezcla de ambos. Saludo a cada uno, girando en sentido opuesto a las agujas del reloj. Tengo la impresión de que algunos dan un taconazo al estilo fascista, pero quizá me lo estoy imaginando. No sé si esta lluvia acaba de empezar o si llueve desde hace un rato. Les veo alejarse bajo una ligera llovizna.

Es casi todo lo que recuerdo. Junto con este puñado de detalles hay una extraña aflicción matutina, pero no sé decir por qué.

Fragmentos de The One Inside, el último libro de Sam Shepard que Anagrama publicará en castellano en los próximos meses. Traducción de Jaime Zulaika. 





My Buddy

By Patti Smith
August 1, 2017

He would call me late in the night from somewhere on the road, a ghost town in Texas, a rest stop near Pittsburgh, or from Santa Fe, where he was parked in the desert, listening to the coyotes howling. But most often he would call from his place in Kentucky, on a cold, still night, when one could hear the stars breathing. Just a late-night phone call out of a blue, as startling as a canvas by Yves Klein; a blue to get lost in, a blue that might lead anywhere. I’d happily awake, stir up some Nescafé and we’d talk about anything. About the emeralds of Cortez, or the white crosses in Flanders Fields, about our kids, or the history of the Kentucky Derby. But mostly we talked about writers and their books. Latin writers. Rudy Wurlitzer. Nabokov. Bruno Schulz.

“Gogol was Ukrainian,” he once said, seemingly out of nowhere. Only not just any nowhere, but a sliver of a many-faceted nowhere that, when lifted in a certain light, became a somewhere. I’d pick up the thread, and we’d improvise into dawn, like two beat-up tenor saxophones, exchanging riffs.

He sent a message from the mountains of Bolivia, where Mateo Gil was shooting “Blackthorn.” The air was thin up there in the Andes, but he navigated it fine, outlasting, and surely outriding, the younger fellows, saddling up no fewer than five different horses. He said that he would bring me back a serape, a black one with rust-colored stripes. He sang in those mountains by a bonfire, old songs written by broken men in love with their own vanishing nature. Wrapped in blankets, he slept under the stars, adrift on Magellanic Clouds.

Sam liked being on the move. He’d throw a fishing rod or an old acoustic guitar in the back seat of his truck, maybe take a dog, but for sure a notebook, and a pen, and a pile of books. He liked packing up and leaving just like that, going west. He liked getting a role that would take him somewhere he really didn’t want to be, but where he would wind up taking in its strangeness; lonely fodder for future work.

In the winter of 2012, we met up in Dublin, where he received an Honorary Doctorate of Letters from Trinity College. He was often embarrassed by accolades but embraced this one, coming from the same institution where Samuel Beckett walked and studied. He loved Beckett, and had a few pieces of writing, in Beckett’s own hand, framed in the kitchen, along with pictures of his kids. That day, we saw the typewriter of John Millington Synge and James Joyce’s spectacles, and, in the night, we joined musicians at Sam’s favorite local pub, the Cobblestone, on the other side of the river. As we playfully staggered across the bridge, he recited reams of Beckett off the top of his head.

Sam promised me that one day he’d show me the landscape of the Southwest, for though well-travelled, I’d not seen much of our own country. But Sam was dealt a whole other hand, stricken with a debilitating affliction. He eventually stopped picking up and leaving. From then on, I visited him, and we read and talked, but mostly we worked. Laboring over his last manuscript, he courageously summoned a reservoir of mental stamina, facing each challenge that fate apportioned him. His hand, with a crescent moon tattooed between his thumb and forefinger, rested on the table before him. The tattoo was a souvenir from our younger days, mine a lightning bolt on the left knee.

Going over a passage describing the Western landscape, he suddenly looked up and said, “I’m sorry I can’t take you there.” I just smiled, for somehow he had already done just that. Without a word, eyes closed, we tramped through the American desert that rolled out a carpet of many colors—saffron dust, then russet, even the color of green glass, golden greens, and then, suddenly, an almost inhuman blue. Blue sand, I said, filled with wonder. Blue everything, he said, and the songs we sang had a color of their own.

We had our routine: Awake. Prepare for the day. Have coffee, a little grub. Set to work, writing. Then a break, outside, to sit in the Adirondack chairs and look at the land. We didn’t have to talk then, and that is real friendship. Never uncomfortable with silence, which, in its welcome form, is yet an extension of conversation. We knew each other for such a long time. Our ways could not be defined or dismissed with a few words describing a careless youth. We were friends; good or bad, we were just ourselves. The passing of time did nothing but strengthen that. Challenges escalated, but we kept going and he finished his work on the manuscript. It was sitting on the table. Nothing was left unsaid. When I departed, Sam was reading Proust.

Long, slow days passed. It was a Kentucky evening filled with the darting light of fireflies, and the sound of the crickets and choruses of bullfrogs. Sam walked to his bed and lay down and went to sleep, a stoic, noble sleep. A sleep that led to an unwitnessed moment, as love surrounded him and breathed the same air. The rain fell when he took his last breath, quietly, just as he would have wished. Sam was a private man. I know something of such men. You have to let them dictate how things go, even to the end. The rain fell, obscuring tears. His children, Jesse, Walker, and Hannah, said goodbye to their father. His sisters Roxanne and Sandy said goodbye to their brother.

I was far away, standing in the rain before the sleeping lion of Lucerne, a colossal, noble, stoic lion carved from the rock of a low cliff. The rain fell, obscuring tears. I knew that I would see Sam again somewhere in the landscape of dream, but at that moment I imagined I was back in Kentucky, with the rolling fields and the creek that widens into a small river. I pictured Sam’s books lining the shelves, his boots lined against the wall, beneath the window where he would watch the horses grazing by the wooden fence. I pictured myself sitting at the kitchen table, reaching for that tattooed hand.

A long time ago, Sam sent me a letter. A long one, where he told me of a dream that he had hoped would never end. “He dreams of horses,” I told the lion. “Fix it for him, will you? Have Big Red waiting for him, a true champion. He won’t need a saddle, he won’t need anything.” I headed to the French border, a crescent moon rising in the black sky. I said goodbye to my buddy, calling to him, in the dead of night.


http://www.newyorker.com/culture/culture-desk/my-buddy-sam-shepard


Patty Smith - Smells Like Teen Spirit
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jueves, 31 de agosto de 2017

Santiago Maldonado / ¿Dónde Estás?




¿Dónde Está Santiago?



La Renga - El Final Es En Donde Partí - Despedazado Por Mil Partes (1996)
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viernes, 18 de agosto de 2017

Barcelona / ¡No Ens Rendirem Mai! ¡No Tinc Por!




Declaració Institucional del President de la Generalitat de Catalunya

President de la Generalitat de Catalunya 
Carles Puigdemont

Palau de la Generalitat, 17 d’agost de 2017

El vicepresident i els consellers han participat a la reunió del gabinet de crisi que he convocat per compartir les darreres informacions del que ha passat a Barcelona aquesta tarda i que ens ha deixat consternats a tots nosaltres i també a bona part del món de bé. Consternats com Europa, com tot el món. Sabem que totes les persones de bé, de totes les civilitzacions, religions i condició social estan al costat de les víctimes, estan al nostre costat en aquest acte violent que s’ha produït als carrers de la nostra ciutat, de la nostra capital. Londres, París, Brussel·les i altres ciutats europees han patit la mateixa experiència. Avui li ha tocat a Barcelona. En un acte que ha deixat més de 90 víctimes, de les quals una dotzena de persones mortes en un balanç provisional. 80 que continuen ingressades, 15 d’elles en  estat molt greu. Per tant, estem parlant d’un acte de dimensions molt greus i que volem condemnar enèrgicament.

La democràcia i els seus valors intrínsecs, la llibertat i la igualtat, estan per sobre de la violència terrorista. Entre tots, entre totes les institucions, entre tota la ciutadania, doblegarem, sens dubte, aquells que intenten confrontar civilitzacions amb l’ús de la violència. Catalunya ha estat, és i serà, terra de pau. I terra de benvinguda. I no deixarem que una minoria acabi amb la nostra manera de ser que ha estat forjada al llarg dels segles. Els catalans hem estat, som i serem gent de pau i gent d’acollida.

Vull destacar molt especialment la tasca de la Policia de Catalunya, el Cos de Mossos d’Esquadra, que està al front de tota l’operativa policial. Agrair també la col·laboració i suport rebut per part de la Guàrdia Urbana i també dels cossos i forces de seguretat de l’estat. Aquí no hi ha hagut cap divisió ni cap disputa que valgui. Vull agrair també el suport de les policies europees i internacionals. D’una manera molt explicita a la Guàrdia urbana i l’Ajuntament de Barcelona. I els serveis i sistemes d’Emergència i Salut de la Generalitat. De totes les institucions. Vull agrair també la solidaritat dels ciutadans de Barcelona amb les víctimes tal i com estan demostrant ara mateix acollint a qui cal i col·lapsant també les donacions de sang als nostres centres hospitalaris per si fessin falta. Un agraïment immens a la solidaritat de tanta gent de dins de Catalunya, també de fora de Catalunya. A presidents de comunitats autònomes, responsables i líders polítics internacionals que en aquestes hores ens han fet arribar el seu suport i el seu escalf. Però començant sobretot l’agraïment a les persones del nostres país, especialment les persones de Barcelona,, que han demostrat una vegada més el seu compromís amb la solidaritat.

També voldria dir-los que el Departament d’Interior, i el seu conseller Joaquim Forn, aniran actualitzant tota la informació disponible amb periodicitat estable per anar donant la informació sobre aquest acte i també de la línia d’investigació que s’ha obert. Com saben, és una línia d’investigació que ja ha produït dues detencions i que continua oberta. Hi tenim dipositades les esperances i el suport a la nostra policia per a que pugui completar la seva feina que tots esperem que acabi bé.

També demanaria a tothom que se cenyís a les informacions formals, rigoroses, contrastades, de font oficial, que en aquestes hores són imprescindibles per mantenir aquesta consigna de prudència i de serenor que la ciutadania espera del nostre país.

Gràcies a tothom per les múltiples mostres de suport i condol que estem rebent. Catalunya, com sempre, estarà a l’alçada de les circumstàncies. En la lluita per la defensa de la democràcia i els valors de la pau i la llibertat sempre ens hi trobaran. Tinguin per segur que la democràcia doblegarà el terrorisme i la barbàrie es produeixi on es produeixi. Abans hem solidaritzat, com he dit, amb ciutats europees que han patit la mateixa experiència, avui seran aquestes ciutats les que se solidaritzaran amb tots nosaltres. Bona nit.




Declaració Institucional de L'alcaldessa de L'ajuntament de Barcelona

Alcaldessa de Barcelona
Ada Colau

Palau de la Generalitat, 17 d’agost de 2017

Barcelona ha estat sempre i és, avui dia, una ciutat de pau, de diàleg i de democràcia, una ciutat valenta, oberta al món, molt orgullosa de la seva diversitat i de ser una ciutat cosmopolita i ho seguirà sent .La solidaritat és molt útil, ens fa sentir forts.

Els covards que avui han intentat sembrar el terror, l’odi i la por no se’n sortiran, com mostra ja l’allau de reaccions que s’estan produint. 

Demà farem un primer minut de silenci al lloc dels fets per mostrar que, efectivament, no tenim por, que estem units contra la barbàrie, en defensa de la pau i de la democràcia més que mai. 


El Papa Francisco envía un telegrama al Cardenal Omella, Arzobispo de Barcelona

Viernes 18 Agosto, 2017

Tras los atentados acaecidos en el día de ayer en Barcelona, el Papa Francisco ha enviado un telegrama de condolencia al Cardenal Juan José Omella Omella, Arzobispo de Barcelona, en el que expresa “su profundo pesar por las víctimas”.

Ante la noticia del cruel atentado terrorista que ha sembrado de muerte y de dolor la Rambla de Barcelona, el Papa Francisco desea expresar su más profundo pesar por las víctimas que han perdido la vida en una acción tan inhumana y ofrece sufragios por su eterno descanso. 

En estos momentos de tristeza y dolor, quiere hacerle llegar también su apoyo y cercanía a los numerosos heridos, a sus familias y a toda la sociedad catalana y española.

El Santo Padre condena una vez más la violencia ciega, que es una ofensa gravísima al creador, y eleva su oración al Altísimo para que nos ayude a seguir trabajando con determinación por la paz y la concordia en el mundo.

Con estos deseos, Su Santidad invoca sobre todas las víctimas, sus familiares y el querido pueblo español la Bendición Apostólica.

Card. Pietro Parolin
Secretario de Estado de Su Santidad


jueves, 17 de agosto de 2017

Julio Lamas / San Lorenzo de Almagro BiCampeón Liga Nacional de Básquet (LNB)




Julio Lamas volvió a Consagrar a San Lorenzo de Almagro.

Julio Lamas: “Lo importante es consolidar el proyecto”

El conductor dejará el plantel para continuar su carrera en el Seleccionado Japonés y su lugar será ocupado por Gonzalo García. “Dirigir acá fue una experiencia imborrable”, remarcó el técnico ganador.

Líbero
17 de julio de 2017

Julio Lamas, el Entrenador que se consagró Campeón con San Lorenzo por segunda temporada consecutiva en la Liga Nacional de Básquetbol (LNB), tras superar con comodidad a Regatas Corrientes por 94-59 en un estadio Roberto Pando abarrotado, admitió que conducir al conjunto de Boedo le produjo en una experiencia “imborrable” y que no olvidará jamás. El técnico de 53 años, quien abandonará el cargo y se marchará para dirigir al seleccionado de Japón camino a los Juegos Olímpicos de Tokio 2020, fue preponderante en toda la campaña. Y mientras la hinchada enfervorizada cantaba “Lamas no se va, Lamas no se va”, el DT se ocupó de destacar su principal objetivo: “Lo importante no es la individualidad, sino que se consolide el proyecto de Básquetbol de San Lorenzo”.

En Boedo, la noche del sábado se vivió como una verdadera fiesta: por segundo año seguido, el Ciclón se consagró ganador de la Liga al derrotar a Regatas Corrientes y sellar la serie final con un contundente 4-1, a partir de contar con un plantel de mayor jerarquía que el resto y que derivó en un rendimiento colectivo superlativo. 

"Dirigir a San Lorenzo fue una experiencia imborrable. En estos dos años hice cosas fuera y dentro de la cancha, pero hay valores agregados porque estuvimos para encaminar un proyecto y además porque yo soy hincha de esta institución”, se sinceró el técnico Lamas. El también ex DT del Seleccionado Argentino en los Juegos Olímpicos Londres 2012 analizó la performance de su equipo: “San Lorenzo fue el mejor del Torneo, por una enorme capacidad de trabajo, y porque además tuvo a los tres mejores jugadores del campeonato: Gabriel Deck, Marcos Mata y Gustavo Aguirre”. 

Pero lejos de ubicarse “en el centro de la escena”, el entrenador bonaerense consideró que “lo sustancial” en este Quinteto Azulgrana –que en un futuro será dirigido por Gonzalo García– es que ya hay un equipo “para disfrutar”. “Cuando me junté con los dirigentes en los comienzos había que iniciar y enderezar un proyecto. Eso lo pudimos conseguir, por suerte. Ahora hasta hay una cantera que sirve de base para el plantel profesional”, indicó Lamas en relación con los aportes que pueden generar juveniles como Lautaro López, Lisandro Fernández o Leandro Cerminato. 

El Técnico –que en agosto próximo asumirá la conducción principal del representativo de Japón, con miras a los JJ.OO. de Tokio– consideró además que el retorno a Boedo es “el hecho social y deportivo más increíble para el Club”. “En estos dos años hay imágenes que no se me borrarán más de la cabeza. Una de ellas, haber regresado a Boedo”, sostuvo Lamas, con relación al primer encuentro jugado en el Estadio Roberto Pando, a principios de esta temporada. 

Asimismo, el DT destacó como “valiosos” los hechos de haber sido el Primer Club Argentino que jugó amistosamente contra una franquicia NBA (Toronto Raptors) en octubre pasado, además de “alcanzar el Primer Título de Liga para la Institución”, en referencia a la anterior definición ganada ante La Unión de Formosa (4-0). 

“Mi ligazón con San Lorenzo no se termina. Es más, voy a venir como hincha”, dijo Lamas con una sonrisa, y puntualizó que su sucesor, Gonzalo García, intentará “seguir la línea” para que la entidad conquiste lo que hasta hoy es asignatura pendiente: un título en la faz internacional. “Hay confianza en que se podrá retener a algunos y armar un gran equipo. Los dirigentes ya están trabajando”, concluyó.

Precisamente Matías Lammens y Marcelo Tinelli, Presidente y VicePresidente (con pedido de licencia), respectivamente, dijeron presente en el Estadio Roberto Pando ubicado en pleno corazón de Boedo (Salcedo y José Mármol) y vibraron al calor de los más de dos mil simpatizantes del Cuervo, desatando un verdadero carnaval.


https://www.pagina12.com.ar/50615-lo-importante-es-consolidar-el-proyecto



San Lorenzo de Almagro - BiCampeón de la Liga Nacional de Básquet  2016/2017

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viernes, 7 de julio de 2017

Antoni Gaudí / Històrica Imatge D'Un Geni



Gaudí En Moviment

Divendres, 23 De Juny Del 2017

Jordi Puntí
Escriptor

Aquesta setmana el programa 30 Minuts, de TV3, va donar a conèixer les úniques imatges conservades d’Antoni Gaudí en moviment. Són vuit segons de filmació casolana, celebrats com una gran troballa, en què es veu Gaudí el 1925, un any abans de morir, caminant amb altres persones en un casament, amb un aire alegre i un cos imponent. Fa uns mesos es va produir un enrenou similar quan l’Arxiu de la Cinemateca del Canadà va fer públiques les úniques imatges de Marcel Proust en moviment. En aquest cas, també, provenien d’un casament i durant quatre segons es veia el jove Marcel de 1904, àgil, amb un barret, amb levita, que baixava unes escales –el mateix autor que coneixem per una vintena de fotos, des que era un nen fins al seu llit de mort.

¿Per què ens fascinen aquestes rares imatges de genis en moviment? No ens faran canviar el que pensem de la seva obra, però hi ha una curiositat que va més enllà del fet històric, que traspassa els anys i els acosta a nosaltres, els fa més presents, més reals. És una pura il·lusió, és clar, però d’alguna manera els humanitza. És com si així els seus llibres poguessin ser més versemblants. Ens encanta veure Vladímir Nabokov pontificant i bevent te (era whisky) al programa Apostrophes, i ens agrada veure Josep Pla fent-se un cigarret mentre parla al programa A fondo. Com més lluny en el temps, més vagues poden ser les pistes per a aquesta identificació superficial i a la vegada tan atractiva per als lectors: es conserva la veu gravada de Walt Whitman, de Valle-Inclán, de Virginia Woolf, de Lev Tolstoi llegint en francès... Es conserven els retrats pictòrics i escultures de Cervantes, de Shakespeare, de Dante...

Potser és només un miratge, doncs, un testimoni que ens pot enganyar (no sabrem si aquell dia Proust tenia mal de queixal, o si Gaudí volia fugir de la multitud), però en aquesta època reescalfada de tantes imatges, de selfies i de gifs, de vídeos virals, l’entusiasme pels vuit segons de Gaudí en moviment, o de Proust baixant l’escala, és una ingenuïtat que també ens humanitza a nosaltres.


http://www.elperiodico.cat/ca/noticias/opinio/jordi-punti-gaudi-video-proust-6123976


La Filmació Inèdita d'Antoni Gaudí

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miércoles, 5 de julio de 2017

Astor Piazzolla / El Revolucionario del Tango



Astor Piazzolla: A 25 años de la muerte del último transformador del tango.

A 25 años de su muerte, la figura del bandoneonista y compositor Astor Piazzolla impone una certeza: Nadie escribe tango sin acudir a su referencia y, acaso por esa misma razón, la obra del músico que atizó y amplió los horizontes de una estética también puede ser observada como un riesgo para aquellos que se detienen en la copia y en la repetición de un estilo.

03/07/2017
Por Mariano Suárez

Con la ambición de cruzar el lenguaje de lo popular y lo culto, Piazzolla emergió del mejor linaje de la tradición tanguera -la orquesta de Aníbal Troilo-, a la que luego desafió para, finalmente, instalarse en el canon que hoy ocupa.

Su legado trasciende un género (las bateas universales de Amazon lo ubican simultáneamente en las categorías del tango, el jazz, la música clásica y la world music), pero la pericia compositiva y la amplitud de su enfoque prevalecieron por afirmarse en ese lenguaje popular y local que tan bien conocía a pesar de su crianza neoyorquina.

Formado en la música erudita y entrenado en el discurso musical del jazz, Piazzolla impregnó al tango de una estética más rica y compleja, con un estilo singular y poderoso que combinó elementos nuevos con el pulso natural del género. Fue un derrotero árido y, por momentos, errático.

Astor Pantaleón Piazzolla nació el 11 de marzo de 1921 en Mar del Plata; vivió 71 años en los que modeló una obra con alrededor de 1.000 composiciones originales.

A los 8 años, su padre le regaló un bandoneón e inició sus estudios, que tuvieron una etapa esencial en Nueva York (donde su familia se radicó entre 1925 y 1936) bajo las enseñanzas del pianista húngaro Bela Wilda, discípulo de Serguéi Rachmaminov.

La historiografía oficial del tango se complace en destacar su temprano encuentro con Carlos Gardel en Manhattan, en 1934.

Fue durante la filmación de la película "El día que me quieras", donde Piazzolla interpretó a un canillita.

Detrás de escena, el joven Astor le mostró a Gardel su pericia con el bandoneón. "Vas a ser grande, pibe, pero el tango lo tocás como un gallego", sentenció el cantor.

La biografía novelada de Diana Piazzolla -hija del bandoneonista- completa el diálogo. "Al tango todavía no lo entiendo", confiesa el jóven Astor, y Gardel retruca: "Cuando lo entiendas, no lo vas a dejar".

De vuelta en la Argentina, Piazzolla inició en 1941 una etapa de estudio decisiva: teórica con Alberto Ginastera y práctica con la orquesta de Troilo, en la que fue bandoneonista, primero, y arreglador, después.

A menudo Troilo debía moderar sus composiciones para no espantar a la ortodoxia tanguera y, sobre todo, para aplacar las quejas de sus propios músicos, que necesitaban horas de estudio para llevar al escenario las partituras del bandoneonista.

En 1944 abandonó la orquesta de Troilo para formar una propia, que acompañó al cantor Francisco Fiorentino, pero la experiencia sólo duró hasta 1949 cuando Piazzolla, decidido a investigar nuevos horizontes artísticos, abandonó el tango y el bandoneón para estudiar otras sonoridades. Tenía 28 años.

En París, mientras estudiaba con la prestigiosa pedagoga Nadia Boulanger (la misma que le enseñó a Miguel Angel Estrella) encontró su estilo personal y se reconcilió con el tango.

Volvió a la Argentina en 1955 y formó el Octeto Buenos Aires (dos bandoneones, dos violines, contrabajo, cello, piano y guitarra eléctrica), que fue motor de innovaciones compositivas y significó la ruptura definitiva con el formato tradicional.

La revulsiva experiencia del Octeto continuó apenas hasta 1958, cuando Piazzolla lo disolvió para emprender un viaje a Nueva York donde trabajó como arreglador. De esa etapa surgió el célebre "Adios Nonino", escrito a raíz de la muerte de su padre.

De nuevo en Buenos Aires, ya en los `60, Piazzolla conformó el Quinteto que fue, acaso, la formación que mejor expresó sus ambiciosas ideas musicales (bandoneón, violín, bajo, piano y guitarra eléctrica).

Inauguró un nuevo ciclo musical en 1968, asociado al tango canción, en conjunto con el poeta Horacio Ferrer y la cantante Amelita Baltar, que fue su pareja (en 1966 se había separado de su primera esposa, Dedé Wolff).

En 1972 Piazzolla se radicó en Italia e inició una serie de grabaciones, entre ellas "Libertango", con las que se ganó la admiración del público europeo, con un registro menos tanguero y con mayor arraigo comercial.

En sus últimos años, acaso los de mayor difusión de su música, intensificó su exploración en la música sinfónica. Murió el 4 de julio de 1992 afectado por una trombosis cerebral.

Su obra, inmensa, encontró inspiración en las innovaciones de Osvaldo Pugliese en piezas como "Negracha" o "La Yumba", pero sobre todo en aportes extraños al género como los del pianista y compositor de jazz estadoundiense George Gershwin.

Incorporó al tango sonoridades hasta entonces consideradas disonantes, cadencias armónicas propias de otros géneros e impuso una célula rítmica diferente de la tradicional: agrupando las ocho corcheas del compás clásico de cuatro por cuatro en subgrupos de tres, tres y dos, con acentuación en las corcheas uno, cuatro y siete.

Fue también un gran polemista. Desde las trincheras de la palabra enfatizó contradicciones que, en más de un sentido, señalaban una distancia discursiva que su música no trazaba de forma tan categórica.

Al cabo, Aníbal Troilo, un guardián de la tradición fue, acaso y a pesar de las críticas que ambos se lanzaron en público, también quien mejor lo comprendió. Hoy uno y otro son parte del mismo eslabón.

http://www.telam.com.ar/notas/201707/194205-tango-astor-piazzolla-aniversario-muerte.html


Astor Piazzolla - Persecuta (1977)

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Astor Piazzolla - La Camorra (1989)

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lunes, 3 de julio de 2017

Andrzej Wajda / Wladyslaw Strzeminski, Ostatnich Latach




Wladyslaw Strzeminski: El artista que se aferró a su pincel para resistir a Stalin.

Teórico de arte polaco, diseñador de grabados "funcionales", pionero de la vanguardia de los años 20 y 30 y creador de la teoría del unismo. Al afamado pintor Wladyslaw Strzemiński no había disciplina que se le resistiese. Excepto a la que el gobierno estalinista quería someter a Polonia a finales de los 40. La película póstuma del maestro del cine Andrzej Wajda cuenta su historia en 'Los últimos años del artista: Afterimage'

5.06.2017 - 04:00
Por Marina Alías

Los últimos años del artista: Afterimage es el homenaje de un reconocido artista polaco a otro. Del maestro del cine Andrzej Wajda (Suwalki, 1926-Varsovia, 2016) al aclamado pintor Wladyslaw Strzemiński (Minsk, 1893–Lodz, 1952). El director de El hombre de hierro (1981) y de Katyn (2007) nacía cuando el creador de la 'sala Neoplástica' superaba la treintena, en los compases del Golpe de Estado de Mayo que encumbró como jefe de Gobierno al mariscal Pilsudski durante la Segunda República polaca.

La obra artística de ambos ha estado marcada por unos tiempos convulsos con la Segunda Guerra Mundial como máxima expresión. Si para Wajda, cuyo padre murió asesinado en la masacre del bosque de Katyn a manos del ejército soviético de Stalin, la contienda ha sido el eje de su filmografía antibelicista, para Strzemiński no había otro camino a seguir que el del arte abstracto y transgresor. La pintura temática y el postimpresionismo ya lo habían dicho todo y encontró en el arte moderno la fuerza para oponerse a las autoridades comunistas.

Andrzej Wajda

Arte Moderno

"Quería filmar la historia de un artista, un pintor de hace mucho. Decidí llevar a  Strzeminski a la pantalla porque es uno de los más grandes artistas de Polonia. Al tiempo, también quería mostrar su conflicto con el estado socialista. Entendió el sendero hacia el arte moderno", explicaba Wajda meses antes de fallecer sobre su último largometraje, que será estrenado en España el próximo 30 de junio.

El artista merecía un biopic. Y Afterimage -título que hace referencia a las imágenes remanentes, a las ilusiones ópticas que continúan apareciendo bajo los párpados tras haber mirado un objeto que refleja la luz- lo es. Pero concentrado en sus últimos cuatro años de vida, de 1949 a 1952, cuando Stalin puso sus manos en Polonia y la sovietización fue más radical: el realismo socialista se convirtió en la forma obligatoria de expresión artística. Una imposición que Strzeminski trató de combatir a pinceladas.

A finales de los 40, el artista, que aprendió a pintar después de que le fuera amputada una pierna y un brazo, se encontraba trabajando como profesor en la Escuela Nacional de Bellas Artes de Lodz, la capital polaca de la cultura. Ya era una figura célebre antes de la Segunda Guerra Mundial, pues junto a Katarzyna Kobro, con quien tenía una hija, había creado la teoría del Unismo. Por aquel entonces sus alumnos aún le consideran el "mesías de la pintura moderna", una visión que chocaba con la de las autoridades de la universidad y el Ministerio de Cultura.

 Wladyslaw Strzeminski

Realismo Socialista

Mientras que otros artistas sucumbieron a las doctrinas y tareas del partido liderado por Stalin, el protagonista de la historia jamás comprometió su arte. Aunque pagó por ello. Reacio a obedecer a los dictados comunistas, fue expulsado de la universidad y del sindicato de los artistas.

La retirada del carnet de esta última asociación sería aprovechada incluso por los tenderos de la ciudad para negarse a venderle óleos o alimentos. Así que se vio obligado a tragar con algunos trabajos que no contemplaba. Mutilado, llegó a montar escaparates, una ardua tarea que aceptó por no querer formar parte de la propaganda. "¿De qué lado estás?", insistían en preguntarle una y otra vez los altos cargos. "Del mío", sentenciaba él muleta en mano.

Tiranía Intelectual

Pese a que las autoridades persisten en arruinarle, sus fieles estudiantes continúan persiguiéndole para para recibir clases privadas. Escuchan sus análisis y toman nota al dictado sobre su Teoría de la Visión hasta que su salud comienza a empeorar. Está al borde de la inanición, circunstancia que no le hace doblegarse. Creó hasta morir convirtiéndose en una víctima creativa más que pagó un alto precio por luchar contra la tiranía intelectual.

Con su obra póstuma, Wajda vuelve a poner a Stalin en el punto de mira. En los últimos meses de su vida, el cineasta polaco decidió despedirse con una historia que ensalza la integridad de alguien que pasó de ser el artista polaco más reconocido internacionalmente en el periodo de entreguerras -en 1934 fundó el segundo Museo de Arte Moderno del mundo en Lodz- a tener que lamer la última gota de sopa que quedaba en el plato. Por otro lado, con Afterimage Wajda dice adiós definitivamente a los totalitarismos y, personalmente, al creado por quien asesinó a su padre.



Powidoki | Festival 2016 (Trailer)

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Afterimage | Festival 2016 (Trailer)

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jueves, 29 de junio de 2017

Ken Loach / I, Daniel Blake



Yo, Daniel Blake: El Cine Social de Ken Loach.

Yo, Daniel Blake, es la última película de Ken Loach, una vuelta a su cine más social, el sello del autor al que esperábamos.

Por Clara Mallo
Madrid - Viernes 4 de Noviembre de 2016 

Yo, Daniel Blake recibió la Palma de Oro a la mejor película en el pasado Festival de Cannes en lo que fue la 12ª participación en la Sección Oficial de Loach, y lo que algunos ya confirman que será la última. El director británico de 80 años ya había anunciado con su anterior filme Jimmy’s Hall (2014) su retirada pero este año sorprendió con esta nueva cinta. Esta ha sido su segunda Palma de oro a mejor película, en 2006 ya recibió el mismo galardón su película El viento que agita la cebada. En su larga trayectoria el cine de Loach ha recibido un gran reconocimiento por parte de la crítica europea y esta Palma de Oro lo demuestra.

El heredero del realismo social británico y del cine-denuncia europeo es de los pocos directores que hoy se centran en ficcionar las consecuencias sociales del capitalismo. La vida en los barrios marginales, el paro y la precariedad son el escenario donde construye sus historias.

Yo, Daniel Blake nos recuerda a las mejores películas de Loach como Felices dieciséis (2002), En un mundo libre (2007), Pan y rosas (2000), Mi nombre es Joe (1998), Riff-Raff (1990), La canción de Carla (1996) o Lloviendo piedras (1993) a la que nos recuerda enormemente esta última película.

Loach vuelve a situarse en los suburbios de Londres. Nos presenta la tragedia de un carpintero al que, tras sufrir un infarto, los médicos le prohiben regresar al trabajo. Al mismo tiempo, la burocracia de los servicios sociales le niega una ayuda y le exige busar un trabajo para poder acceder a algún tipo de subsidio. Una especie de delirio circular ante el que Daniel no solo no desespera sino que además encuentra ánimo para ayudar a Katie, una madre soltera que ha de comenzar una nueva vida sin nada, con solo una ruinosa casa social.

Un filme que también nos acerca enormemente a Lady Bird, Lady Bird (1994) con la que comparte la enorme empatía que causa en el espectador espectador y también la lucha contra un sistema brocrático que excluye al más débil. Loach retrata la burocracia funcionarial británica como una suerte de adoctrinamiento delirante.

El guión de Yo, Daniel Blake ha sido escrito de nuevo por Paul Laverty, constante compañero de Loach responsable de guiones como El viento que agita la cebada (2006), En un mundo libre (2007), La canción de Carla (1996) o Felices dieciséis (2002) qcuyo guión recibió la palma de oro de Cannes. Un drama que cruza varias historias: las de Daniel y Joahana son las principales, pero no las únicas, algo muy propio de Laverty. Un modo de romper con la história única y de generalizar el discurso. Las consecuencias devastadoras del capitalismo no se limitan a la vida de Daniel sino que su caso es un ejemplo más de este sistema delirante.

La imposibilidad de Daniel para trabajar y la dificultad de Katie para adaptarse a un trabajo y poder comenzar una nueva vida se convierten en motivo de exclusión. El deseo por encontrar un lugar en el sistema y el enorme esfuerzo por cumplir todas sus normas parece no ser suficiente. La imposibilidad de sobrevivir a pesar de cumplir todo los pasos que el capitalismo impone como manual para la supervivencia se convierte en una trágica ironía. Un sistema que excluye y destruye a los que no son productivos.

http://www.izquierdadiario.es/Yo-Daniel-Blake-la-vuelta-al-cine-social-de-Ken-Loach


I, Daniel Blake - UK/France/Belgique 2016 (Trailer)

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Yo, Daniel Blake: Minimalista y Desesperada



Yo, Daniel Blake; Palma de Oro en el Festival de Cannes. La película de Ken Loach logra sintetizar interrogantes, resistencia y dilemas. Coherencia en la piel de un carpintero de salud afectada.

Por Leandro Arteaga
26 de Junio de 2017

Reencontrar a Ken Loach en la gran pantalla es motivo de celebración así como posibilidad de reflexión social renovada. Y lo cierto es que lejos está de subvertirse aquello que tempranamente el realizador inglés visibilizara y cuestionara, desde una construcción formal que le ha vuelto un cineasta distinguible. Es decir, por un lado, Loach es dueño de una claridad expositiva que resulta de una comprensión cinematográfica depurada; por el otro, el minimalismo de su última película da cuenta de este hacer artesanal mientras articula una crítica socialbastante desesperada.

Daniel Blake (Dave Johns) es carpintero, tiene 60 años, problemas de salud, está solo, y camina entre los discursos y papeleos virtuales que le reservan la parte médica y su gobierno. Su única posibilidad de subsistencia radica en un seguro de desempleo que el estado inglés le demora entre trámites incongruentes. Blake intenta todos y cada uno de estos pasos, a la vez que fuerza su comprensión de cara a las nuevas tecnologías. La relación frígida de los trámites virtuales se impone como escollos insalvables que sortear. Aun cuando las razones que se expongan ‑imposibilidad de trabajar y la necesidad de hacerlo‑ no guarden relación lógica.

Atento a una situación social extensiva ‑cuyo ejemplo local toca al gobierno nacional con la anulación de pensiones por discapacidad‑, Loach ensaya su mirada sobre una burocracia que sabe cómo disfrazarse de gestos y uniformes, mientras ordena el comportamiento de los cuerpos. Cuando alguna de estas piezas se salga de lugar o pretenda decir o hacer algo distinto, el discurso vigía sabrá rápidamente imponerse. El claro retrato de esta hegemonía se condice en los gestos de sumisión, perceptibles en el silencio con el que se acatan las órdenes.

De todas maneras, alguien siempre grita. Pero no necesariamente acuda otro en su ayuda. El Blake de Loach sí, él viene a encarnar un ¿último? residuo solidario. Con su corazón afectado, Blake es todavía capaz de sentir lo que sucede a su alrededor. Así es como conoce a Katie (Hayley Squires) y sus hijos, a quienes asiste, ayuda, con quienes comparte su tiempo. Pero Blake nunca pide nada, a nadie. Lo único que necesita es la aprobación de ese poco dinero con el que podrá, ni más ni menos, comer.

Hay un momento que es refulgente, en donde se cuelan todas las contradicciones, dedicadas a interpelar a ese mismo sector obrero o social con el que Daniel Blake se identifica. Sucede allí cuando el personaje sale decidido a dibujar el graffiti con su nombre, cuando interviene la pared ciudadana y hace oír su reclamo. Así como existe una adhesión que se traduce en aplausos y algún discurso encendido, Blake logra la inmediata presencia policial, dedicada a apresarle y reordenar el entuerto. La serie de intercambios que ocurren en ese momento son suficientes para dibujar, en pocos trazos, la incertidumbre de un sector que ‑se intuye‑ no sabe demasiado bien dónde está parado, o quizás ya no le interese. Al menos, en tanto retrato de una clase media, brutalmente empobrecida, que está preocupada por no perder el asiento de espera o su lugar en la fila, que se siente atraída ante algún episodio que pueda significar un escándalo pasajero, y que es atenta con los comentarios que trasladen su rencor a quienes todavía están peor. Es tan amargo ese momento de gloria pasajera que lleva a un interrogante perplejo. Como si Daniel Blake fuera la última mecha de una llama casi apagada.

Es por esto que el desenlace no podría ser otro. Vale decir, Blake es un desfasado porque respira un aire diferente, porque piensa al mundo de otras maneras. No se trata de pensarle como alguien atado al pasado ‑algo que el film podría equívocamente sugerir‑ sino, antes bien, de entenderle como una persona capaz de pensar otro mundo. Con el acallamiento que sobre su cuerpo y voz el sistema sobrelleva, lo que también está llevando por delante es la posibilidad de otro mañana.

Es por esto que Yo, Daniel Blake tal vez sea una de las películas más desconsoladas de su director. Y también, como se decía, de las más económicas: el despliegue de su historia es pequeño, de pocos personajes y escenarios. Como si en ese ámbito estuviese contenido algo mucho mayor. Es tanto más, por eso, lo que se cifra en su personaje.

https://www.pagina12.com.ar/46332-pelicula-minimalista-y-desesperada


Yo, Daniel Blake - Reino Unido/Francia/Bélgica 2016 (Trailer)

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A Rodolfo Oscar Estivill (QEPD)