sábado, 28 de noviembre de 2009

Francis Ford Coppola / Lo que sé.


Lo que sé

Por Francis Ford Coppola

Cuando tenía dieciséis o diecisiete años quería ser escritor. Quería ser dramaturgo. Pero todo lo que escribía, me parecía, era flojo. Y recuerdo irme a dormir llorando porque no tenía el talento que ansiaba.

¿Alguna vez vieron la película Rushmore? Yo era exactamente como ese chico.

Tuve vino en la mesa toda mi vida. Incluso los chicos teníamos permitido tomarlo. Solíamos agregarle ginger ale, limón o soda.


Le hice algo terrible a mi padre. Cuando tenía 12 o 13, tuve un trabajo en Western Union. Y cuando llegaba un telegrama en una tira larga, lo cortábamos y lo pegábamos en un papel y lo entregábamos en bicicleta. Y yo sabía el nombre del director del departamento de música de Paramount Pictures, Louis Lipstone. Así que le escribí: “Estimado Sr. Coppola: Lo hemos elegido para que componga una banda sonora. Por favor regrese a Los Angeles inmediatamente para empezar con su encargo. Cordiales saludos, Louis Lipstone.” Y lo pegué y lo entregué. Y mi padre estaba tan contento. Y entonces tuve que decirle que era falso. Estaba totalmente furioso. Por aquellos días, a los chicos se les pegaba. Con el cinturón. Yo sabía por qué lo hice: quería que él recibiera ese telegrama. A veces hacemos cosas malas por buenas razones.


La gente siente que la peor película que hice fue Jack. Pero al día de hoy, cuando recibo cheques por viejas películas que he hecho, los de Jack son los más jugosos. Nadie lo sabe. Si la gente la odia, la odia. Pero yo simplemente quería trabajar con Robin Williams.


Nunca fui descuidado con el dinero de otro. Sólo con el mío. Porque me pareció que, bueno, se puede serlo.


Diez o quince años después de Apocalypse Now! estaba en un hotel en Inglaterra y agarré el principio de la película. Terminé viéndola completa. Y no era tan rara como pensaba. Había, en cierto modo, expandido lo que la gente estaba dispuesta a tolerar en una película.


Vi este cesto lleno de desechos de película. Habíamos rodado con cinco cámaras cuando llegaron los jets y arrojaron el napalm. Había que filmarlos todos al mismo tiempo, así que había mucho metraje. Levanté algo de este barril y lo puse en la moviola y era muy abstracto, y una vez cada tanto se podía ver este helicóptero. Luego, en la edición de sonido estaba toda esta música de los Doors, y en ella se escuchaba algo llamado “The End”. Entonces dije: “Ey, ¿no sería gracioso si empezáramos la película con ‘The End’?”.

Tengo mucha más imaginación que talento. Cocino ideas. Es tan sólo una característica.
Admiro a personas como Woody Allen, que cada año escribe un guión original. Es sorprendente. Siempre deseé poder hacer eso.

Para hacer las cosas bien hay que ser abundante –ésa es mi tendencia–. Si preparo una comida, cocino demasiado y tengo demasiadas cosas. Anoche estaba viendo una película de Cecil B. DeMille basada en Cleopatra, y me di cuenta de cuántas partes de la historia real había dejado afuera. Buena parte del arte del cine es hacer menos. Aspirar a hacer menos.


Una vez, mientras esperaba, conseguí un trabajo: escribir un guión para Bill Cosby. El solía encargar el mejor vino para sus amigos. El no bebía, pero tenía este vino llamado Romanée-Conti que está considerado uno de los mejores del mundo. Yo no sabía que el vino pudiera tener tan buen sabor. También me enseñó a jugar baccarat. Y una noche empecé con 400 dólares y gané 30 mil. Así que compré 30 mil dólares en vinos Romanée.


Hay que mirar las cosas en el contexto de tu expectativa de vida.


El final era claro y Michael se había corrompido: ya había terminado todo. Así que no entendía por qué querían hacer otra El Padrino.


Les dije: “Lo que voy a hacer es ayudarlos a desarrollar una historia. Y encontraré a un director y la produciré”. Ellos me dijeron: “Bueno, ¿quién es el director?”. Yo les dije: “Un tipo joven, Martin Scorsese”. Me dijeron: “¡De ninguna manera!”. El recién empezaba.


Lo único que les cuestioné fue que la titularan El Padrino Parte II. Siempre era El hijo del Hombre Lobo o El Hombre Lobo regresa o algo así. Pero creían que sería confuso para el público. Es irónico, porque eso fue lo que comenzó todo el asunto de ponerles números a las secuelas. La verdad es que comencé un montón de cosas.

Estaba en mi trailer trabajando en El Padrino II o III en Nueva York, cuando golpearon a mi puerta. El tipo que estaba trabajando conmigo me dijo que John Gotti quería conocer al señor Coppola. Yo le dije: “No es posible, estoy muy ocupado”. Es como el viejo mito de los vampiros, según el cual tenés que invitarlos pero una vez que cruzan el umbral de la puerta, ya están adentro. Pero si les decís que no los querés conocer, no pueden pasar. No pueden conocerte.

Nunca vi Los Soprano. No estoy interesado en la mafia.

¿Qué mayor desaire te puede tocar que el que absolutamente nadie haya ido a ver Juventud sin juventud? Cualquier cosa mejor que eso es un éxito.


A algunos espectadores les encanta quedarse en sus butacas a leer todos los nombres de los créditos. ¿Estarán buscando a un pariente?


¿Qué debería hacer ahora? Podría hacer algo un poquito más ambicioso. O menos. Mejor menos. Para mí, menos ambicioso es más ambicioso.


Así respondió Francis Ford Coppola a la sección “Lo que sé” de la revista norteamericana Esquire

viernes, 20 de noviembre de 2009

Metallica / Death Magnetic Baires


Metallica, un veranito pesado.

Viernes 20, Noviembre 2009

Agotamiento físico y mental. Eso habían argumentado los Metallica cuando en 2003 cancelaron su visita a la Argentina. Miles de heavies tuvieron que canjear sus entradas por el dinero con lágrimas en los ojos. Pero ahora Metallica tiene nuevo disco que mostrar y cero agotamiento: la banda tocará en Buenos Aires el 21 de enero de 2010 en el estadio de River Plate. ¿Un sólo River? Bueno, confirmada está esa fecha, pero en una entrevista que el bajista Robert Trujillo a la cadena de radios The Pulse of Radio salieron más datos a la luz: "Ir a Sudamérica es especial. Los fans siempre están en un nivel superior. Bajar a Lima y después a Brasil, Argentina -donde vamos a dar tres conciertos en River- y toparnos con esa cultura es realmente emocionante para nosotros".

Esta sería la tercer visita de Metallica a la Argentina tras su paso en 1993 y 1999. La excusa de la llegada del grupo es el disco Death Magnetic, el noveno de su carrera y el primero en incluir al simpático de Trujillo que dio la buena noticia a los fans criollos. La banda lleva vendidos 100 millones de discos entre todas sus placas a nivel mundial y son favoritos del publico argentino, que hizo que Death Magnetic alcanzara el certificado de disco de Platino y se mantuviera en el primer puesto de ventas durante tres semanas. Cuando Death Magnetic salió al mercado en los Estados Unidos en septiembre del año pasado, Metallica le empató a los Beatles, U2 y la Dave Matthews Band obteniendo su cuarto disco consecutivo en la primera posición en los charts de ventas. Tras pasar por Sudamérica, Metallica girará por Europa.

El 23 y 24 se abrirá la preventa para los miembros del club de fans. Para el público en general, los tickets estarán en venta desde el 10 de diciembre.

Confirmado: la banda hará un River el 21 de enero. Aunque se baraja que pueden llegar a ser tres los shows. Tras AC/DC, el metal desafía el calor.

http://www.clarin.com/diario/2009/11/20/espectaculos/c-02044458.htm
-Metallica - Cyanide (Live) -

sábado, 14 de noviembre de 2009

Robert Johnson / The Crossroad Blues


El Diablo & Mr. Johnson

Por Ramón del Solo
Director de la Revista Bluespain

Creo que fue Miles Davis quien en una ocasión dijo que todos los músicos de jazz deberían un día ponerse de rodillas y dar gracias a Duke Ellington. De igual manera, todos los aficionados al blues una noche de principios de verano estamos obligados a acudir a un cruce de caminos polvorientos, levantar nuestro vaso y beber un trago largo, de esos que queman las tripas, a la memoria de Robert Johnson, donde quiera que se encuentre.

De Robert Johnson conocemos 29 canciones, dos fotografías y retazos confusos de una biografía que termina en muerte violenta a los 27 años. Con tan escaso material parece difícil construir un mito; pero pasados más de 65 años de su desaparición, sus 29 canciones se han convertido en clásicos versioneados hasta la saciedad, sesudos expertos continúan buscando una supuesta tercera fotografía y el volumen de libros y artículos publicados sobre su figura supera con creces lo que podría pensarse que 27 años pueden dar de sí. Sin contar con las reediciones de discos que aún ofrecen beneficios sustanciosos y las cifras —9000 $ por la primera edición de Love in vain, en Vocalion— que un viejo original a 78 revoluciones por minuto puede alcanzar en subasta.

Sus datos biográficos se confunden con la leyenda que él mismo fomentó y que en los años 60 creció hasta alcanzar la categoría de mito. Según los estudios más fiables, nace en Hazlehurst, Mississipi, el 8 de Mayo de 1911. Hijo ilegítimo de Julia Dodds y de Noah Johnson, en su infancia acompaña a su madre en un constante cambio de amantes y domicilios; a los 17 años se casa con Virginia Travis, pero el matrimonio va a resultar breve ya que, dos años después, ésta fallece a la edad de 16 años junto al niño que estaba esperando. Robert se une sentimentalmente a una mujer mucho mayor que él, la primera de una larga serie de amantes que fue incrementando hasta su muerte, causada por la última de ellas. A lo largo de su vida tuvo un extenso e inconcreto número de hijos, todos ellos ilegítimos. Uno de ellos, Claude Johnson, conductor de camión de más de 70 años, mantuvo una dura batalla legal por sus supuestos derechos. A finales de los '90, un juzgado de Mississipi le declaró único heredero.

Sus comienzos en el mundo del blues, primero con la armónica y después como mediocre guitarrista, tienen lugar con el padrinazgo de músicos de la talla de Charlie Patton, Son House o el desconocido Willie Brown, a los que acompañaba en sus giras por garitos y tugurios de la zona cercana a Robinsonville. El propio Son House contaría años más tarde: «Entonces no era más que un chiquillo. Soplaba muy bien la armónica pero quería ser guitarrista. Cuando salíamos de noche para ir a actuar a algún baile, él solía escabullirse de su casa y aparecía donde nosotros estábamos. Ni a su madre ni a su padrastro les gustaba que frecuentase aquellos bailes del sábado por la noche, pues allí había tipos realmente muy violentos».

Y aquí entramos en la leyenda. Tras la muerte de su mujer su carácter taciturno e inclinado a la bebida se acentúa y alterna sus trabajos como temporero del algodón con el dudoso negocio de la música para diversión de los trabajadores de las plantaciones. Según declara años más tarde Son House, tras una conversación con el músico de Alabama Ike Zinnerman, en la que éste asegura que aprendió a tocar el blues a medianoche y sobre una tumba, Robert Johnson desaparece de Robisonville sin que nadie pueda dar noticia de sus andanzas hasta que, pasado un año, vuelve a aparecer y a encontrarse con sus amigos.
El inexperto guitarrista se había metamorfoseado en un interprete rotundo que hacía palidecer a todos los bluesmen de la zona, como si en algún lugar desconocido alguien le hubiese regalado esa voz aguda y alterada por falsetes increíbles y una forma intuitiva de tocar la guitarra que crearía escuela; las cuerdas bajas marcando un walking bass hipnótico y las otras adquiriendo vida propia. Con el slide arrancaba lamentos como nadie lo había hecho.
Keith Richards, el guitarrista de los Rolling Stones recuerda la primera vez que escuchó un disco de Robert Johnson en casa de Brian Jones, «¿Quién es ese?»; «Robert Johnson» «Vale, pero… ¿Quién es el otro tipo que toca con él?». No podía creer que fuese una sola guitarra.

Para sus conocidos, la escuela donde tuvo lugar su aprendizaje no era ningún misterio; el camino era bien conocido en el Delta y muchos otros lo habían seguido antes. Tommy Johnson, otro músico de la misma zona y de la misma época lo cuenta con sus propias palabras «Para aprender a tocar todo lo que quieras y componer tus propias canciones, tienes que llevar tu guitarra a un cruce de caminos, al lugar donde dos caminos se cortan. Ve allí y asegúrate de estar en el sitio preciso antes de la medianoche; entonces, coge la guitarra y toca algo tuyo. Un hombre grande y negro irá hasta allí, cogerá tu guitarra y tocará para ti, hará sonar tu canción y te devolverá la guitarra. De esta forma aprendí todo lo que necesito para tocar».

Con la ayuda del de los cuernos o sin ella, Robert Johnson se convierte en un músico profesional en una época en la que, según B. B. King, «ser negro y tocar blues, era ser negro dos veces». Adquiere rápidamente prestigio en la zona del Delta y viaja a St. Louis, Chicago, Michigan y Nueva York. Johnny Shines fue uno de sus compañeros de viaje, tocaban en la calle, en una esquina o en la puerta de la barbería esperando la oferta de trabajo en una fiesta o un bar; después, otro camino polvoriento y otro pueblo donde no has estado nunca y donde nadie te conoce. Según Shines «…Robert siempre estaba limpio. Podíamos viajar durante todo el día en el furgón de carga de un tren o en algo peor; cuando te mirabas al espejo estabas sucio como un cerdo, pero él siempre estaba limpio. No sé como lo hacía. En esas épocas no necesitábamos tener un sitio donde ir». Robert siempre estaba dispuesto al viaje; sin un motivo aparente, recogía sus escasa pertenencias y desaparecía ante el asombro de sus compañeros. Otras veces eran turbios asuntos con mujeres ajenas los que le obligaban a partir «...las mujeres eran para él como las habitaciones de los hoteles; podía volver a la misma, pero siempre la dejaba en el sitio donde estaba».
Robert Johnson - Sweet Home Chicago

Por esas épocas toma contacto con otros músicos, Robert Nighthawk y Sonny Boy Willianson en Helena, Henry Townsend, Pettie Wheatstraw y Roosevelt Sykes en St. Louis. Con el tiempo parece que todos los músicos de blues, activos o no a mediados de los '30, conocieron a Robert Johnson.

De todos sus compañeros Robert Loockwood Jr, fue el que recibió su legado de una forma más directa. Robert Loockwood era apenas unos años más joven que Johnson e hijo de Estela Coleman, una de sus innumerables amantes; siempre dijo que le gustaban todas las mujeres, pero que las maduras tenían dinero para pagar sus gastos. El chico tenía talento para la guitarra y su padrastro ocasional se esforzó en enseñarle durante cuatro o cinco años. Dos años después de la muerte de Johnson, Robert Loockwood tocaba la guitarra en un parque de Memphis para conseguir unas monedas; un hombre se le acercó y le preguntó «¿Tú eres Robert Jr.? Ven a mi casa, me gustaría enseñarte algo». Le enseñó una guitarra y le preguntó si la conocía... Era una Kalamazoo, fabricada por Gibson. «Parece la de Robert. Él afirmó y me dijo que era uno de sus hermanos. Tomé la guitarra, me senté y estuve tocando un rato. No he vuelto a verle desde entonces». Pero esto es el final de la historia.

En 1936, un agente de la American Records Corporation, Ernie Oertle, escuchó tocar a Robert y avisó de inmediato a Don Law, un cazatalentos de la compañía. Muchos años después relató su encuentro a Frank Driggs de la compañía Columbia. Don Law se consideraba a sí mismo responsable de Johnson en todos los sentidos. Le buscó una habitación en una casa en las afueras de la ciudad y le dijo que procurara acostarse temprano, pues la sesión debía empezar a las diez de la mañana del día siguiente. Law se reunió con su esposa y unos amigos para cenar en el hotel Gunter. Apenas había empezado a cenar cuando sonó el teléfono. Un agente de la policía local llamaba desde la cárcel donde Robert estaba recluido acusado de vago y maleante. Law acudió enseguida para encontrar a Johnson maltrecho y con la guitarra destrozada como consecuencia del trato habitual para los presuntos delincuentes negros en los estados sureños. Law consiguió la liberación de Robert bajo su custodia y responsabilidad; lo acompaño a la pensión, le dio 45 centavos para el desayuno del día siguiente y le insistió en que no se moviera de allí durante el resto de la noche. No había hecho Don Law más que llegar al hotel cuando volvió a sonar el teléfono. Esta vez era Johnson.
—¿Qué pasa ahora? —preguntó Law temiendo lo peor.
—Estoy solo —respondió Johnson.
—¿Estás solo? ¿Y qué quieres decir con eso de que estás solo?
—Estoy solo y hay una señora aquí. Ella quiere medio dólar y me faltan cinco centavos…

A pesar de todas las dificultades Robert Johnson consiguió realizar cinco sesiones, todas ellas con Don Law y todas ellas para la A.R.C. Las tres primeras tuvieron lugar en una habitación del Hotel Gunter de San Antonio, Texas (23, 26 y 27 de noviembre de 1936) y las otras dos en la trastienda de un almacén en Dallas y en circunstancias muy similares el 19 y 20 de Junio de 1937. En las primeras sesiones se grabaron 16 temas. Cinco de ellos verían la luz en forma de 78 rpm y uno, Terraplane blues, lograría un cierto éxito en las listas de discos para negros en la época de la depresión. Hoy en día, la posesión de uno de esos escasos ejemplares supone una pequeña fortuna. A Robert le supuso un billete de vuelta a casa con unos dólares en el bolsillo, más de los que tuvo nunca. Durante una breve temporada disfrutó de su triunfo pavoneándose ante las chicas y los otros músicos con su disco en la mano. Después, cuando el dinero hubo desaparecido, tomó un tren a cualquier sitio y se esfumó de nuevo.

De sus últimas sesiones, seis meses y medio más tarde, nacerían otras 13 canciones. Esto, 29 temas y 11 tomas alternativas; más dos fotografías constituye todo su legado. A finales de 1938, Don Law y John Hammond intentaron contactar con él; el primero para realizar más grabaciones y el segundo con un contrato para las giras «From spirituals to swing». Robert Johnson llevaba más de cinco meses muerto. Hammond pensó recurrir a Blind Boy Fuller, pero estaba encarcelado; al final, Big Bill Broonzy le sustituiría en las giras. El diablo tampoco regala nada y, al final, cobra sus deudas.

De la muerte de Robert Johnson circularon distintas versiones; suicidio según unas; magia negra según otras… Son House, que toda su vida le recriminó su vida descarriada, escuchó que una mujer le había envenenado; Johnny Shines recuerda haber oído contar que estuvo durante días corriendo sobre sus manos y sus rodillas, como un perro, hasta que el diablo vino a llevárselo. La verdad no se supo hasta muchos años más tarde. En 1968 Gayle Dean Wardlow descubre una partida de defunción y, simultáneamente, se hacen publicas las declaraciones de dos supuestos testigos que, aunque difieren en los detalles, coinciden en lo principal y aportan los datos definitivos.

En una entrevista a Mack McCornick, Honeyboy Edwards, un músico protegido de Johnson y Big Bill que emigró a Chicago en el '39 y grabó algunos discos en los cincuenta, revela los nombres de dos testigos oculares de la muerte de Johnson. Mc Cornick tira de la cuerda y los visita en Indianápolis y Michigan a principios de los '70. Nadie pareció darle importancia en su momento a la muerte de un guitarrista; esas cosas eran lo suficientemente normales en esas época entre los vagabundos negros. En los archivos policiales de la zona no había referencias y el oficial encargado no podía entender el interés de Mc Cornick por un supuesto asesinato cometido hacía más de 30 años.

En aquellas épocas, ser músico de blues era un oficio peligroso, los otros músicos envidiaban tu éxito, las mujeres te odiaban si ponías los ojos en otras y los hombres te odiaban si ponías los ojos en sus mujeres. Robert estaba en el mejor de sus momentos. Con la música y con las mujeres. Los testimonios de ambos testigos coinciden en líneas generales; en Agosto de 1938 Robert Johnson estaba tocando en el local de baile de un pequeño pueblo llamado Three Forks, a unas 15 millas de Greenwood. El local era propiedad de un individuo llamado Ralph, con cuya mujer Robert mantenía relaciones. Una noche, este hombre le ofreció una bebida envenenada con estricnina. Poco más tarde Robert Johnson tuvo que dejar de tocar y fue conducido a la ciudad. Falleció tras varios días de agonía en casa de un conocido.


Declaraciones posteriores de Sonny Boy Willianson aportaron tintes más coloristas a la historia. Al parecer esa noche la armónica de Sonny compartía cartel con Robert. El conocía la historia de los amoríos de su compañero con la esposa del dueño del local y había captado el ambiente tenso y las miradas torcidas de algunas personas. Durante una pausa en la música alguien trajo una botella abierta con media pinta de whisky en su interior y se la ofreció a Jhonson marchándose después. Cuando este comenzó a beber Sonny intentó apartar de sus labios la botella «Nunca bebas de una botella abierta. No sabes lo que puede haber dentro». Robert le contestó de una forma tajante muy acorde con su carácter «No vuelvas a quitarme una botella de whisky de las manos».

El documento de su defunción carece de la firma de un médico. Su madre y su cuñado asistieron a su entierro en un ataúd de madera pagado por el estado. Aunque varios lugares de la zona se disputan el dudoso orgullo de alojar sus restos parece ser que fue enterrado en el pequeño cementerio de la Zion Church, cerca de Morgan City. En su tumba no figuró ningún nombre pero está situada a un tiro de piedra de la carretera comarcal nº 7 de Mississipi, para que, como él había cantado «…Mi viejo y maldito espíritu pueda subirse a un autobús Greyhound y marcharse».

La influencia de Johnson en el panorama musical que surge en los años 60 y continúa en nuestros días es inabarcable y sobradamente conocido. La admiración manifestada por muchos de los mejores intérpretes y compositores, no sólo dentro del blues; las mil veces versioneadas 29 canciones, las reediciones de aquellas cintas grabadas en la habitación de un hotel y en la trastienda de un almacén… Hasta el gobierno de los Estados Unidos ha hecho circular un sello de correos que reproduce una de las dos fotografías que conocemos de él. Su biografía sigue siendo confusa y presentando lagunas desconocidas, alguien dijo que investigar sobre ella es como seguirle los pasos a un fantasma. Nunca podremos saber lo que hubiese sido su música si hubiese estado presente en el resurgimiento del blues y hubiese llegado a alcanzar la edad y la capacidad creativa de Muddy Waters, John Lee Hooker o B.B. King. El diablo hizo bien su trabajo, le dio la fama y la inmortalidad, pero de una manera que él no pudo saborear y que ha dejado un rastro vago e impreciso de su persona.

Aún hoy en día, en los pueblos del profundo sur, puede verse algún joven negro que, una noche de verano, coge su guitarra y cerca de la medianoche, camina por un camino polvoriento buscando un cruce de caminos. Cuando esto ocurre, los más viejos miran con la sonrisa que se reserva a los predestinados, le dejan hacer y no dicen nada.

Robert Johnson - Terraplane Blues

viernes, 13 de noviembre de 2009

Martin Scorsese / Honorary Golden Globe


Martin Scorsese recibirá el Globo de Oro honorífico

Las nominaciones para el resto de candidaturas de estos premios, considerados la antesala de los Oscar, se conocerán el próximo domingo.

EFE - Los Ángeles - 12/11/2009

La Asociación de la Prensa Extranjera de Hollywood (HFPA) ha anunciado hoy que el director Martin Scorsese recibirá el galardón honorífico Cecil B. DeMille durante la 67 edición de los premios Globos de Oro, que se celebrará el 17 de enero en Los Angeles (California).

La estatuilla, otorgada por la junta directiva de la Asociación de la Prensa Extranjera de Hollywood, premia la "impresionante contribución al mundo del entretenimiento" de Scorsese, autor clave del cine estadounidense en las últimas cuatro décadas.

El cineasta ha recibido hasta ahora dos Globos de Oro al mejor director por Gangs of New York (2002) y The Departed (2006), además de otras cinco candidaturas en ese campo por Raging Bull (1980), Goodfellas (1990), Age of Innocence (1993) y Casino (1995). También recibió una nominación al mejor guión por Raging Bull, que compartió con Nicolas Pileggi.

Los últimos nombres que se hicieron con el Globo de Oro honorífico fueron Steven Spielberg, Warren Beatty, Anthony Hopkins, Robin Williams y Michael Douglas. Scorsese además tiene un premio Oscar al mejor director por The Departed, y siete candidaturas más, cinco de ellas en ese misma categoría. La ceremonia de la 67 edición de los Globos de Oro, considerados tradicionalmente una antesala de los Oscar, tendrá lugar en el hotel Beverly Hilton (Los Angeles) y, por primera vez desde 1995, contará con un presentador: el cómico británico Ricky Gervais, conocido por la serie The Office.

Las candidaturas para los Globos de Oro de 2010 se anunciarán el martes 15 de diciembre. El evento se retransmitirá a más de 160 países.
Rolling Stones - Shine a Light (Trailer )- Directed by Martin Scorsese

jueves, 12 de noviembre de 2009

Ozzy Osbourne / "Wreckage Of My Past : The Story of Ozzy Osbourne"




Ozzy Osbourne: La película

A principios del próximo año, se estrenará “Wreckage of my Past: The Story of Ozzy Osbourne”, documental sobre la vida y obra del cantante de heavy metal.

Por Augusto Do Santos
Redacción de El Acople

Martes, 10 de noviembre de 2009.

A principios de 2010, se estrenará “Wreckage of my Past: the Story of Ozzy Osbourne”, documental sobre la vida y obra por supuesto de Ozzy Osbourne, que según se adelantó no dejará de hacer foco en los excesos, en la parte “más turbulenta” de su pasado, pero mostrando una versión distinta a la que se conoció del músico en el reality show “The Osbournes”.

Justamente, su hijo Jack, responsable de la productora encargada de la película, explicó: “Estoy intentando hacer un retrato realista que cuente quién es mi padre. Creo que ´The Osbournes´ hasta cierto punto empañó la percepción que el público puede tener de mi padre, convirtiéndolo en un tipo senil, gracioso y torpe. Sí, mi padre puede ser ese tipo, pero no es él. Creo que eso casi lo ha despojado de su crédito como artista. Mi padre no es un idiota: él es nada menos que un genio, en mi opinión, aunque tiene grandes lagunas. Y estamos intentando pintar realmente un cuadro sincero de todo ello”.

Además, Jack agregó sobre la intención del proyecto: “Quiero que la gente vea a John Osbourne, el tipo con el que yo crecí, el músico atormentado y complejo cuyos demonios personales se manifiestan de tantas maneras tan alocadas y únicas. Él se ha mostrado de acuerdo, pero no baja la guardia, está tremendamente asustado de mostrar su verdadero yo ahí fuera en la pantalla para que la gente lo vea”.

“Wreckage of my Past”, que cuenta también con la dirección de Mike Piscitelli y el guión de Jordan Tappi, empezó a filmarse en enero de 2008 y, desde entonces, se entrevistaron para el mismo a distintos músicos de Black Sabbath y a otros ex compañeros de Ozzy, además de familiares y amigos.

Trailer del film, prologado por el escritor irlandés Oscar Wilde: “La vida real de uno es aquella que generalmente uno no lleva”.


The Story Of Ozzy Osbourne - Movie Trailer (2009)

Ozzy Osbourne - Paranoid Live at Budokan (2002)

martes, 10 de noviembre de 2009

Berlín / 20 años de la Caída del Muro


Una oportunidad perdida.


Cuatro alemanes de la RDA recuerdan las primeras horas. Dos décadas después, la ilusión inicial ha sido sustituida por el escepticismo.

J. GÓMEZ - Berlín - 10/11/2009

El guía Matthias Rau preparó una excursión única para explicar cómo fue el primero en cruzar el portón de hierro que separaba Friedrichshain (Este) de Kreuzberg (Oeste) cuando caía el muro de Berlín el 9 de noviembre de 1989.

Creció en Templin (Alemania Oriental), donde fue amigo de infancia de la canciller Angela Merkel. El domingo, Rau llevó a unas 30 personas por los escenarios de aquella fecha histórica, en la víspera de su 20º aniversario. Entonces, Rau era técnico de exposiciones en la Academia de las Artes de la República Democrática Alemana (RDA), en la Pariser Platz, junto a la Puerta de Brandeburgo.

"Desde los pisos de arriba se veía el Muro delante, conocíamos el horario de la guardia y nos divertía conspirar planes de fuga que no se llevaban a cabo". Con el pelo rubio canoso en media melena, a sus 55 años, Rau gesticula profusamente y, cosas del oficio, habla alto y con un deje teatral. Siente todavía un "ligero escalofrío" cada vez que traspasa la ya imaginaria barrera entre el Este y el Oeste, abierta "ese día feliz".

Muy cerca de allí, en la Wilhelmstrasse, estaba entonces el distinguido conservatorio Hanns Eisler de Berlín. Desde sus ventanas veía el Muro el estudiante de oboe Gregor Witt, hoy solista de la Staatskapelle (la orquesta de la ópera estatal de Berlín), que ayer tocó en las celebraciones de aniversario bajo la dirección de Daniel Barenboim. En 1989, Witt tenía 21 años y empezaba a trabajar en Schwerin (Pomerania Occidental). Llegó a Berlín la tarde del 9 para reunirse con su mujer. "Aquí no teníamos televisor, radio ni teléfono; me temo que la noche de la caída del Muro la pasé durmiendo".

Con los aplausos del concierto matinal en la Staatsoper de fondo, Witt ríe: "A mediodía del 10, los funcionarios a los que acudí para un asunto no me atendieron. '¡Nos vamos a Berlín Occidental!, alegaron". Reconoce que "de sopetón, pensé que estaban borrachos como cubas". Lo primero que compró con los 100 marcos occidentales que les dieron a todos fue "un litro de zumo de naranja; suena disparatado, pero nos parecía la encarnación del despilfarro y la decadencia".

"Para nosotros", dice con una gran sonrisa, "la caída del Muro fue una enorme fortuna y un momento extraordinario; la orquesta encontró un nuevo director [BARENBOIM], éramos libres para hacer lo que soñábamos". Pero comprende las dificultades de otros. "Mi padre, pianista nacido en 1934, había participado en la construcción de la RDA, la consideraba necesaria tras el pasado nazi de Alemania". El fin de su país fue para él, como para muchos, un golpe duro.

Crítica es también Anne Lindner, politóloga en la Universidad Humboldt de Berlín. Tenía 11 años y recuerda la alegría de sus padres y la propia, "por fin podría viajar, ir a París o a Nueva York". Defiende Lindner el fin del Muro y la reunificación, pero considera que "hasta 1995, la sensación era de oportunidad; ahora me parece que perdida".

Los aspectos de la RDA "que merecía la pena conservar, como parte del sistema educativo, se liquidaron sin miramientos". La ley fundamental de la República Federal (RFA) "se impuso en todo el país sin una consulta democrática". Así, el final de la represión y la libertad ganada se empañan con "una especie de colonización de un territorio entero".

De "sentimientos ambivalentes" habla Rudolf Reddig. En 1985 fue expulsado del Partido Socialista Unificado (SED, en sus siglas alemanas) de la RDA. Lo represaliaron prohibiéndole trabajar como historiador en la Universidad Humboldt. Recuerda la noche del 9: "Estaba en un bar, donde discutí con uno del que sabíamos que era de la Stasi [policía política de la RDA]. De pronto, el dueño gritó: 'Han abierto el Muro'. El de la Stasi se puso lívido". La "enorme alegría" de la noche dejó, para el izquierdista Reddig, paso a cierto escepticismo: "Me preguntaba qué sería de nosotros en el nuevo sistema". Ahora milita en el partido La Izquierda, en Berlín.

Rau recordaba el domingo diversos aspectos de su vida en la RDA. Como que su hijo, nacido en 1975, fue con su madre "al otro lado" y él no lo vio más hasta 1995. El 9 de noviembre de 1989, Rau estaba en la sede de la Academia cuando oyó "desde el otro lado" a un grupo coreando: "¡Abrid la puerta!". La sensación fue "estremecedora". Decidió ir al club de artistas La Gaviota. Allí se encontraron al jefe: "No podéis pasar, que se me han ido todos los camareros al Muro". Rau marchó a Alexanderplatz, donde un policía le explicó que no hacía falta un salvoconducto. "Apuntamos su nombre, por si las moscas". Llegó en tren a Warschauerstrasse hacia las 23.30. "Cuando puse el pie en el otro lado del puente me deslumbraron los flases".

Siete horas más tarde, Rau llamó a su jefe en Berlín Este y le explicó que no podría trabajar, citando la canción berlinesa Las noches de Kreuzberg son largas. Respuesta: "Hoy no trabaja nadie". Cuando despertó en su casa, Rau dudaba si su noche de juerga en Kreuzberg había sido un sueño, "un sentimiento de irrealidad no sólo debido al anís griego al que nos invitaron". Puso la radio para cerciorarse.-

jueves, 5 de noviembre de 2009

Charly García / Grammy a la Excelencia


Charly García recibe Grammy a la excelencia musical.

Miércoles 4 de Noviembre de 2009 19:56


El premio se lo entregó Gustavo Santaolalla, en una ceremonia realizada en Las Vegas. El músico recordó a Mercedes Sosa.

BUENOS AIRES.- El músico Charly García recibió el premio a la Excelencia Musical otorgado por la Academia Latina de la Grabación, que entrega los Premios Grammy Latinos, en una ceremonia realizada en la ciudad estadounidense de Las Vegas.

"Estoy muy contento", dijo García en comunicación telefónica con la señal Todo Noticias (TN). "Me sentí muy bien, me presentó muy bien Gustavo (Santaolalla) y toda la gente me recibió muy bien", contó el músico.

Al recibir la mención, García dijo que le hubiese encantado estar, en este momento, con Mercedes Sosa, al recordar a la intérprete fallecida el 4 de octubre en Buenos Aires.


"Ella siempre me decía que era muy injusto que no recibiera muchos premios", rememoró García, según su representante, quien agregó que al mencionar a la cantante tucumana Charly "generó una gran ovación", entre los presentes en Las Vegas.


La entrega Anual del Latin Grammy se realizó en el Mandalay Bay Events Center de Las Vegas y el galardón a la Excelencia Musical fue compartido por García con la intérprete brasileña Beth Carvalho, el percusionista cubano Candido Camero, la cantante peruana Tania Libertad y los mexicanos Marco Antonio Muñiz y Juan Romero.


El galardón a la Excelencia Musical es otorgado por votación del Consejo Directivo de La Academia Latina de la Grabación a los artistas "que han realizado contribuciones creativas de excepcional importancia artística en el campo de la grabación durante sus carreras".

Santaolalla le entregó la distinción a García y dijo luego que se sentía muy feliz por entregarle este premio a un artista que admira tanto y que es un amigo de muchos años.

"Poder darle una distinción como esta, que se la merece desde hace mucho porque su contribución existe desde hace mucho, pero es un gran momento para dárselo porque es un momento en que la música ha vuelto a ser protagonista de su vida", sostuvo.

El músico celebró "los cambios que están ocurriendo" en García y añadió que "son tan importantes y que nos alegran tanto, porque ha sido y sigue siendo en referente para todos nosotros".

"No olvidemos que Charly siempre fue una persona brillante, superinteligente, de un corazón increíble y lo demás es anécdota porque su historia es la música y esto es lo que perdura", concluyó Santaolalla. (DyN)

domingo, 1 de noviembre de 2009

Wayne Shorter / Barcelona Jazz Festival


Emoción en estado puro

MIQUEL JURADO 30/10/2009

Pocas veces un festival de jazz habrá alzado el telón con un concierto de la envergadura, intensidad y belleza del que anteanoche abrió el 41º Festival de Jazz de Barcelona. Una auténtica maravilla, jazz con mayúsculas, del que penetra hasta lo más profundo.

Wayne Shorter y sus tres fieles compañeros desgranaron en el escenario del Auditori una música implacable, sin concesiones y de una densidad por momentos desasosegadora, pero cargada de belleza reconfortante. Tal era el impacto de lo ejecutado que el público que llenó el local tardó en atreverse a romper el hechizo con sus aplausos.

El concierto no duró ni 90 minutos, pero fueron de tal intensidad que muchos abandonaron el Auditori con una mezcla de cansancio y excitación en el rostro. Cansancio porque la propuesta de Shorter exige entrega constante, idéntica a la que despliegan los cuatro músicos, que, a pesar de llevar años juntos, reaccionan como si cada intercambio de frases musicales fuera nuevo. Y lo era porque la música de Shorter utiliza arreglos milimetrados, pensados para la personalidad de cada músico, pero repletos, a la vez, de libertad.


Shorter intercambió saxo soprano y tenor, y estuvo mucho más lírico con el tenor y más punzante y agresivo con el soprano. El pianista panameño Danilo Pérez fue el contrapunto capaz de ir de las armonías clásicas al tumbao latino sin desvirtuar la esencia jazzística de su jefe. A su lado, el contrabajista John Patitucci y el batería Brian Blade dejaron claros su virtuosismo y personalidad. Blade ponía en vilo al Auditori cada vez que asumía el control con sus tambores y platos.

Y el público acabó en pie, aplaudiendo, gritando, excitado. Emoción en estado puro.