martes, 14 de abril de 2015

Eduardo Galeano / El Intelectual Claro y Profundo, Fustigador de Males y Miserias




El mejor de todos

Por Osvaldo Bayer

Cuando esta mañana me informaron de la muerte de Eduardo Galeano tuve una sola reacción: “Ha muerto el mejor de todos”. Y es así y cuento para ello a mi generación. Su obra Las venas abiertas de América Latina es una obra máxima de esos días. Allí está tal cual la verdad, los hechos, los intereses. La gran injusticia cometida contra todos los pueblos comenzando por los pueblos originarios. Repito: Las venas abiertas... es una verdadera biblia de la verdad y la sabiduría y debería ser de lectura obligatoria en todos los colegios secundarios del continente. Sólo así lavaríamos las culpas de las persecuciones ideológicas que sufrió el gran Eduardo Galeano.

Cuando salí a la calle también dije mirando al cielo: “Seguiremos tus pasos, querido amigo”.




Recordamos a Eduardo Galeano I (1940 - 2015) AcequiaTV

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Un hombre para tener de modelo

Por Eduardo “Tato” Pavlovsky
Dramaturgo, director de teatro, actor, psicoanalista.

Yo no dudo de que la muerte de Galeano me impactó enormemente. No es cierto que haya sido gran amigo suyo, sí un admirador de su obra, por supuesto. Pero sobre todo admirador de la coherencia. Fundamentalmente del amor que tenía, de su fervor por todos los procesos revolucionarios. Creo que Eduardo siempre fue una reserva moral de la izquierda, no sólo por Las venas abiertas de América latina, que fue tal vez su obra más poderosa, leída por tantas generaciones, sino por su presencia. Una manera coherente de pensar durante toda la vida.

El único robo que hizo fue un lápiz Faber alemán, lo hizo en primer grado y la maestra lo retó. Fuera de ese pequeño robo, uno lo vio siempre alejado de negocios, de todo tipo de pensamiento que no fuera la misión cultural del revolucionario. Era un hombre para tener de modelo. Yo mismo como hombre de izquierda lo he tenido siempre presente en mis raros vericuetos como autor de teatro, pero no porque él escribiera teatro, sino por el ejemplo moral, muy bien descripto en sus devenires periodísticos. No es fácil encontrar otra personalidad como la de Eduardo Galeano. Esa manera de hablar, tan lenta. Parecía mascullar el espíritu de un revolucionario cabal y comprometido. Personalmente, cuando me entreguen el premio de Ciudadano Ilustre no voy a dejar de nombrar esta pérdida, este latinoamericano en serio, que no descubrió Latinoamérica hace pocos años, sino que en toda su vida fue zurdo e hincha de fútbol. No sé si de Peñarol o de Nacional. Un hombre que uno percibía coherente en sus manifiestos periodísticos y en todos los acontecimientos que uno podía marcar artificialmente desde la Revolución Cubana hasta hoy.

Pierdo un amigo que no fue. Lo que no tuve. Tal vez, una figura que hubiera deseado tener cerca. No lo conocí sino un rato en el exilio, porque me ofreció una nota para una revista alemana en la que tenía que contar toda la odisea de mi escapada. Lamentablemente dije que no, porque ya tenía el pasaje de vuelta. Era para mí medio peligroso, haberme ido así y volver con la nota en la revista alemana. Pero fue un encuentro de dos hermanos. De dos compañeros. De dos hinchas de fútbol. De todo eso que es inherente a los uruguayos, a los argentinos.

Chau Eduardo. Me llevo de vos no solamente lo que te llevás vos. Sino esa luz. Esa luz imborrable, que tiene la izquierda cuando es coherente y fue siempre decente.




Recordamos a Eduardo Galeano II (1940 - 2015) AcequiaTV

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Esos papelitos

Por Eduardo Aliverti

Galeano era un tipo tan enormemente sencillo como lo que escribía. No sé por qué algunos le habían hecho cierta fama de persona complicada, presa de su ego, algo despectivo. Supongo que por envidia, como en tantos casos respecto de los grandes. Rescato esa faceta de su personalidad, la sencillez, porque justamente no se encuentra todos los días la coherencia entre cómo se piensa, cómo se dice y cómo se vive. Tenía el raro mérito de hablar como se escribe, además. Hacerle una nota a Galeano significaba que después no había que preocuparse por el tiempo que llevaría la desgrabación. Su sintaxis oral era perfecta, sin una sola muletilla, sin un solo cliché, y eso es un símbolo de convicciones muy profundas, además del placer inconmensurable que es charlar con alguien que habla así. Llevaba esos papelitos donde anotaba todo cuanto le era de interés. Los tenía en los bolsillos del pantalón, arrugados. Papelitos de servilleta de bar, de libretas, de cualquier cosa. Estaban transcriptos signos, palabras y oraciones, que podían provenir de algo que acababa de ver desde el taxi, de un dato tras encontrarse con una indígena a la orilla de un lago centroamericano, de lo que se le ocurrió en el almuerzo. En esos papelitos, no me cabe la menor duda, estaba el resumen de la sensibilidad social de Galeano. Y entre eso, su capacidad de observación y el talento para transcribir, se encuentra el secreto obvio de una obra monumental. No tenía una técnica específica para escribir, quizá con la única excepción de las frases cortas. Una vez escuché decir que sus palabras eran como cuchillos, porque siempre –siempre– tenían la propiedad de atravesar al lector. Tal vez sea una definición algo cursi, pero es indesmentible. Uno no encuentra oraciones de Galeano que lo dejen indiferente, porque son todas de una precisión asombrosa en el logro del objetivo. Es el escritor de las imágenes y los sonidos. Sus textos se ven y se oyen como pocos o ninguno.





Gracias

Por Diego Maradona 

“Gracias por luchar como un 5 en la mitad de la cancha y por meterles goles a los poderosos como un 10. Gracias por entenderme, también. Gracias, Eduardo Galeano: en el equipo hacen falta muchos como vos. Te voy a extrañar”.



SB - Venas Abiertas (Homenaje a Eduardo Galeano)

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