miércoles, 26 de octubre de 2011

Shemp Howard / The Hollywood´s Ugliest Hero

El Secreto de Shemp

Por Roberto Echeto ®

A la gente le agrada más Curly que Shemp. A mí me gustan los dos. Los estilos de cada uno son distintos. El de Curly es más aniñado; el de Shemp más grotesco. Mientras uno tiende al absurdo, el otro trabaja desde el esperpento. Creo que para desarrollar uno y otro estilo hay que tener talento con T de Talento, y estos dos hermanos (porque fueron hermanos) lo tuvieron.

Recuerdo un par de secuencias extraordinarias. En la primera, Curly se disfrazaba de gorila. Él y sus compañeros obtuvieron un trabajo como actores de reparto en una película que transcurría en la selva. Como es normal en el mundo de Los Tres Chiflados, no faltaron las confusiones entre un primate «real» y otro primate que era Curly disfrazado. ¿Qué me llamó la atención en particular? Que el gordito se puso su traje completo de gorila y de inmediato encendió un enorme habano, convirtiéndose en una chimenea de hule y pelos que paseaba por el set, repartiendo palos y huyendo del otro gorila.

En la segunda secuencia, Shemp vive en un vagón de tren abandonado y, cada vez que bebe un trago, se le aparece una mujer pájaro llamada Carey. Por supuesto, el episodio está lleno de los equívocos y de la violencia tres chiflados, pero lo que lo hace trasponer el umbral del arte es el patetismo que le imprime Shemp a su personaje alcohólico. Cada vez que suenan las campanitas y las explosiones que vienen con los tragos de aguarrás, Shemp termina bailando con su alado delirio una versión de El lago de los cisnes cortada a silbidos.

Pregunto: ¿cuándo se ha visto algo así otra vez? Nunca.

Comparar los estilos de Curly y Shemp es ocioso. Son dos personas, dos actores distintos. Cada uno ilumina algo de nosotros con su actuación. Curly grita, hace muecas, murmura, salta, da y recibe golpes siendo siempre él mismo, como si sus circunstancias no modificaran la fachada del hombre que es (o fue). En cambio, la apariencia de Shemp se va desarmando en la medida en que avanza la rutina. Cada golpe es una arruga en su rostro y en su traje. Cada caída despeina las aletas de pelo que un pringoso ungüento de la época apenas mantenía en orden. Cada coz, cada bofetón, cada palazo creaban un nuevo Shemp frente a nuestros propios ojos.


Unos salimos mellados de la moledora de la vida y otros como si nada hubiera ocurrido. Eso es lo que resplandece luego de la inútil comparación de estos dos maestros.

A Curly y a Shemp la máquina los molió a velocidades distintas. En el caso del primero, la gracia de la actuación nos dejaba ver a un muchacho grande que formaba el primer eslabón de una interminable y extraordinaria cadena de torpezas. El segundo convertía en caos todo lo que tocaba, pero además le mostraba a la cámara la conciencia gozosa de su propia fealdad.

Exponerse de ese modo, hacerlo con dignidad y hacer reír al prójimo es como caminar desnudo sobre el cable más delgado del circo.

Por eso Shemp Howard es un clásico.

Un monstruo.

Un genio.

Y uno de mis héroes

http://robertoecheto.blogspot.com/



The Phenomenon Four Moe Larry Curly & Shemp

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Los Tres Chiflados - The Three Stooges (W/Shemp) in "Fright Night" (1947) (Part I)

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Los Tres Chiflados - The Three Stooges (W/Shemp) in "Fright Night" (1947) (Part II)

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