martes, 22 de marzo de 2011

Pinetop Perkins / Portrait of a Delta Bluesman




Muere a los 97 años el Bluesman "Pinetop" Perkins



Reuters





Austin.- El músico de blues Joe Willie "Pinetop" Perkins, que este año se convirtió en la persona más anciana en ganar un Grammy, falleció en su casa de Austin, en Texas, a los 97 años.


"Se echó la siesta y ya no despertó", dijo el lunes su representante, Patricia Morgan.


Perkins ganó un Grammy, el premio más importante de la música, al mejor álbum de blues tradicional por "Joined at the Hip: Pinetop Perkins & Willie 'Big Eyes' Smith". Ya había obtenido otro Grammy en el 2005, en reconocimiento a toda su carrera, y otro más en el 2007.


Perkins nació en 1913 en una plantación de algodón cerca de Belzoni, Mississippi, y se convirtió en compañero de banda de leyendas del blues como Muddy Waters y Sonny Boy Williamson.


Nunca aprendió a leer, una deficiencia que, una vez reconoció, le costó mucho a lo largo de su carrera. Perkins recogía algodón, y su madre le dio a probar el whiskey cuando era niño. Huyó de casa después de que su abuela le rompiera una botella en la cabeza por no cortar leña.


El desgarbado Perkins comenzó a tocar la guitarra en fiestas en casas y desvencijadas "juke joints" en el Sur, y aprendió por sí mismo a tocar el piano.


Fue obligado a dejar la guitarra y coger el piano después de que alguin le cortara el brazo en un club nocturno de Helena, Arkansas. El médico que suturó los cortes le dejó los tendones del brazo izquierdo demasiado cortos para alcanzar los acordes de la guitarra.


"Tampoco puedo tocar el piano como solía hacerlo", contó Perkins al Chicago Tribune en una entrevista en el 2004. "Solía tocar el bajo como un trueno. Ya no puedo hacerlo más".


Perkins adoptó su apodo después de grabar "Pinetop's Boogie Woogie", que compuso para uno de sus mentores, Clarence "Pinetop" Smith.



Pinetop Perkins - Got My Mojo Working- (Woodsongs 2004)




Muere Pinetop Perkins, maestro del boogie-woogie, portento del ritmo



22 Mar 2011


Todo un siglo de blues y ritmo se resumían en el saltarín y juguetón movimiento de sus dedos sobre las teclas. Del legado del Delta al honky-tonk tejano pasando por el ambiente eléctrico de Chicago se recogían en la gran carrera de Pinetop Perkins, quien era hasta ayer una verdadera leyenda viva del blues. Fallecido a la edad de 97 años en Austin, Texas, este pianista de sonrisa torcida e impecable imagen era lo que se dice auténtico, a diferencia de la gran mayoría que han recibido alguna vez tal calificativo.


A pesar de su edad, Perkins todavía se mantenía muy activo, con conciertos programados y grabando aquí y allí. De hecho, se había convertido en la última edición de los Grammy en el músico con más edad en recibir un premio de estas características. Pese a su lento caminar y sus achaques evidentes, bastaba verle sonreír con su mirada pícara tras sus gafas a medio caer para creer que nada presagiaría su final. Maestro del boggie-woogie, Perkins te convencía con su estilo inconfundible de que la vida no había hecho más que comenzar.


Nacido en Belzoni, Mississippi, en 1913, este músico representaba la mitología del blues en su propia existencia. Hijo de padres separados, estudió apenas tres años en la escuela, trabajó en los campos de algodón de niño y se crió en un ambiente extremadamente rural donde el mayor mérito consistía en saber ganarse un cigarrillo cada día mientras se salía adelante. El tabaco y el alcohol, tan presentes en la imaginería del blues, fueron parte de su vida hasta el punto que Perkins reconoció que empezó a fumar a los nueve años y dejó de beber pasados los ochenta. Entre una cosa y otra, aprendió a tocar la guitarra, pero se pasó a las teclas después de que un hombre le hiriese con un cuchillo la mano izquierda durante una actuación en un bar.


Sentado al piano, fue un magnífico músico de acompañamiento durante décadas que trabajó a las órdenes de Sonny Boy Williamson y Earl Hooker, dejando su sello en grabaciones para Chess y Sun Records, dos de las casas más emblemáticas de la música norteamericana. Tomó su nombre del pianista Clarence Smith, también conocido como Pinetop Smith. En su labor de poner colchones sonoros a las canciones o introducir fraseos al piano en piezas del blues, Perkins se pasó media vida, y diez de esos años junto al maestro Muddy Waters, en sus discos de regreso de los setenta. A Perkins se le pudo ver en 1976 el famoso concierto de despedida de The Band, The Last Watlz (El último vals), cuando Waters acompaña a la banda en el escenario. Cuatro años después, hizo un cameo en la legendaria película de Blues Brothers (Granujas a todo ritmo), donde se le podía ver en la calle discutiendo con John Lee Hooker sobre quién había escrito.


Hasta los 75 años fue un músico en la sombra de otros grandes. A esa edad, grabó su primer disco en solitario, After hours (1988). Por su cuenta, el pianista se erigió como un fiel representante del boogie-woogie, un estilo preferentemente instrumental nacido en el sur estadounidense. De ritmo bailable y melodías sencillas y repetitivas, el boogie-woogie de Perkins ofrecía buenas vibraciones al oyente mientras planeaba por las raíces de la música afroamericana. Menos intenso que el blues tradicional, más pensado para el baile de salón, este género tenía en este veterano pianista a su mejor embajador.


Este redactor tuvo la oportunidad de verlo en directo en el año 2007 en el B. B. King Blues Bar de Manhattan. Apoyado en su bastón y vestido con su traje amarillo y su sombrero blanco, Perkins se arrimó al piano con mimo. Una vez posó sus dedos en las teclas destapó las esencias de toda una big band, con boogie-woggie ligero y embriagador. A su modo, con su vida de raíces en el Mississippi, Pinetop Perkins era todo un portento del ritmo.